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América Latina

Crece el gasto militar andino

Grupos del crimen organizado y la violencia han aumentado en toda la región

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Un soldado baja de un helicóptero junto con un perro entrenado, de regreso una la base militar, tras una redada en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de ColombiaFoto Ap
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Cadáveres de supuestos rebeldes fueron exhibidos ante la prensa en la base militar de Ibagué, Colombia, el pasado 22 de eneroFoto Ap
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Periódico La Jornada
Martes 4 de febrero de 2014, p. 25

Mientras el gasto militar mundial cayó en 2012, en América Latina creció 4.2 por ciento, con un promedio regional de 4 por ciento del PIB, según el Instituto Internacional Estocolmo de Investigación para la Paz. Después de Brasil, la región andina incluye algunos de los principales gastadores: Colombia, Chile, Perú y Venezuela. Sin embargo, un examen más de cerca revela que los años pasados no sólo han tenido tasas más lentas de crecimiento en el gasto militar, sino también un mayor enfoque en adquisiciones militares para enfrentar amenazas internas a la seguridad, más que asuntos de soberanía, lo cual desacredita afirmaciones de una carrera armamentista en la región.

Además, el desarrollo de vínculos económicos y comerciales más estrechos, junto con iniciativas de integración regional como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y su Consejo de Defensa Sudamericano (CDS), ha ayudado a aligerar tensiones entre naciones andinas, pese a algunas disputas territoriales subsistentes. Dentro de este contexto, el gasto militar en esa región es motivado cada vez más por asuntos de política interna.

Gasto militar reciente

De modo similar al Instituto Estocolmo, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IIEE), con sede en el Reino Unido, sostiene en su Balance militar 2013 que el gasto real de la región en este renglón creció 3.9 por ciento en 2012, y estimaciones disponibles indican que la tendencia al alza continuó el año pasado. El Anuario Latinoamericano de Defensa, del consorcio español Edefa, calcula que el gasto militar regional anduvo probablemente alrededor de 3.5 por ciento del PIB en 2013. Algo del gasto de años recientes ha sido resultado del auge de productos primarios, que ha permitido a naciones como Chile, Perú y Bolivia usar en gastos de defensa los ingresos adicionales derivados de las exportaciones mineras.

Uno de los principales impulsores del gasto militar en la región andina es la modernización de las fuerzas armadas. Según el general Douglas Fraser, ex jefe del Comando Sur estadunidense, el crecimiento militar en América Latina es positivo porque se enfoca sobre todo en modernizar capacidades obsoletas que se volvían cada vez más difíciles de mantener. Después de la necesidad de actualizar inventarios, el gasto militar en la región es determinado por la lucha contra el crimen organizado, en particular el tráfico de drogas. Esto tiene particular importancia en Colombia y Perú, que se han enfocado en fortalecer su capacidad de combatir esas amenazas en zonas selváticas, invirtiendo en transporte fluvial y aéreo, en particular compras y mejoras de helicópteros. Sin embargo, los grupos del crimen organizado –y los niveles de violencia relacionada con ellos– han aumentado en toda la región. De hecho, la violencia relacionada con las drogas fue un tema significativo del debate sobre la estrategia de seguridad nacional en Chile, en 2012.

Luego de un ataque en 2008 contra un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano, la soberanía y la integridad territorial se volvieron prioridades para las fuerzas armadas. Sin embargo, las tensiones entre Ecuador y Colombia se han aligerado en forma considerable, y los despliegues de fuerzas armadas ecuatorianas se destinan cada vez más a proteger las porosas fronteras del país contra incursiones de grupos guerrilleros. Esto ha coincidido con un gasto de defensa cada vez más dirigido hacia la amenaza representada por el narcotráfico en la región.

Cooperación regional

Si bien en el pasado ha habido acusaciones mutuas de alentar una carrera armamentista en la región, la Unasur ha contribuido a reducir este problema. Además de llamar a la transparencia en el gasto militar, el CDS promueve la cooperación regional en asuntos de seguridad, y la asistencia en misiones de paz y desastres naturales. En fecha más reciente, también ha buscado fortalecer la defensa intrarregional, la colaboración industrial y el adiestramiento, incluida la posibilidad de fundar una Escuela Sudamericana de Defensa.

En 2012, los 12 miembros de Unasur acordaron compartir información sobre gasto en defensa durante 2006-10. Un informe publicado por el Centro de Estudios de Defensa Estratégica (CEDE) en mayo de 2012, basado en cifras de Unasur, mostró que si bien el gasto militar nominal se elevó en forma significativa en el bloque de 12 países en esos años, de 17 mil 600 a 33 mil 200 millones de dólares, como porcentaje del PIB estuvo entre los más bajos del mundo y se mantuvo prácticamente sin cambio, de un promedio de 0.9 por ciento en 2006 a 0.93 en 2010.

Unasur no ha revelado cifras más recientes. Sin embargo, según un informe del Centro de Estudios Nueva Mayoría, de Argentina, el gasto militar en la región tuvo una leve caída, de un promedio de 1.7 por ciento del PIB en 2008 a 1.5 en 2012. Ecuador, Chile y Colombia tuvieron los mayores presupuestos en el renglón en ese periodo. El Balance militar 2013 del IIEE también muestra un ligero descenso en el gasto regional en defensa como porcentaje del PIB, de 1.5 por ciento en 2009 a 1.2 en 2011. Según esta institución, la incertidumbre con respecto a la economía global llevó a los países de América Latina a adoptar un enfoque cauteloso en cuanto a aumentar los presupuestos de defensa en 2012 (aunque Venezuela y Paraguay tuvieron significativos incrementos, de 34 y 28.4 por ciento, respectivamente).

Especulación engañosa

La naturaleza cambiante del escenario de seguridad en AL –en particular el cambio de las amenazas externas a los problemas internos– muestra que es exagerada la especulación sobre una carrera armamentista intrarregional. La decisión de buscar vías diplomáticas para arreglar disputas territoriales importantes –por ejemplo, tanto Perú como Chile han dicho que acatarán el veredicto de la Corte Internacional de Justicia– ha propiciado que las amenazas externas sean un factor menor prominente, y los escenarios tradicionales de conflicto parecen menos probables. Otros factores que han reducido el potencial de confrontación militar entre vecinos en la región andina son la creación del CDS y el fortalecimiento de vínculos comerciales en la región, como la Alianza del Pacífico, formada por Chile, Colombia y Perú, además de México. De hecho, el gasto militar se ha incrementado debido a la disponibilidad de recursos, el apoyo político a los asuntos de defensa y, sobre todo, a amenazas trasnacionales como el crimen organizado. En este contexto, por lo tanto, resulta improbable que el gasto militar se reduzca en la región andina en el futuro previsible.

Economist Intelligence Unit

En asociación con Infoestratégica www.infoestrategica.com

Traducción de textos: Jorge Anaya