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La periodista y terapeuta propone el programa de técnicas de respiración para evitar la violencia

La adrenalina no da placer, sino la serenidad y el equilibrio: Goyoaga

No podemos tener sociedades pacíficas con individuos alterados, advierte la española, autora de Del Gyn &Tonic a la meditación y respiración, una autobiografía

Queremos proponer al gobierno mexicano regresar a las cárceles con nuestras técnicas, que tuvieron resultados extraordinarios, dice

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La periodista española Beatriz Goyoaga durante la entrevistaFoto Fabrizio León Diez
 
Periódico La Jornada
Sábado 25 de enero de 2014, p. 8

Hay que rehabilitar la mente de las personas de todos los sectores: sindicatos, escuelas, prensa, cárceles y gobiernos, porque no podemos tener sociedades pacíficas con individuos alterados, dice Beatriz Goyoaga, periodista española que acaba de publicar el libro Del Gyn &Tonic a la meditación y respiración, una autobiografía.

Me la pasaba del tequila a la fiesta; ahora sigo haciendo fiesta, pero con serenidad y equilibrio, que no me los daba el G&T ni el tequila. La pasaba muy bien, pero al día siguiente pagaba con la resaca y el arrepentimiento de haber tomado la tercera copa. Entonces encontré un programa para el manejo del estrés laboral y lograr el equilibrio y la serenidad. Hallé una tranquilidad que me permite hacer fiesta, pero con mayor rendimiento, productividad y mejores relaciones. Cuando uno está con el sistema nervioso alterado se relaciona mal en la empresa, la familia, la pareja, afirma.

El programa abarca técnicas de respiración para el manejo de las emociones, alcanzando niveles profundos en la mente, que ayuda a erradicar la ira, los celos, el coraje, la agresividad y la violencia.

Luego de dos décadas de ser reportera de asuntos económicos y políticos para el Daily Mail de Inglaterra, corresponsal de la agencia Internacional Press Services (IPS), de presidir a los corresponsales extranjeros en Argentina y haber entrevistado a líderes y poderosos empresarios, viajó por todo el mundo, escaló dos veces el monte Everest, aprendió siete idiomas y en India conoció al gurú de esa corriente Sri Ravi Shankar. Me gustaría invitarlo a dar una conferencia en el Zócalo, es un hombre de paz, llenaría la explanada, asegura.

Vívía de café y cigarrito, como buena periodista

Goyoaga agrega: “Como buena periodista vivía de café y cigarrito, me acostaba a las tres de la madrugada, me levantaba trastocada, salía corriendo para hacer algo de ejercicio antes de empezar mi jornada laboral. De eso trata mi libro.

“Antes de ir a entrevistar a un presidente tenía que ver al médico, porque me atacaba el herpes. Una mañana, cuando me arreglaba y me di cuenta de que me peinaba con un cepillo de caballo, ese de raíces grandes, dije ‘aquí algo no va’. Tenía que poner freno. Ya no sabía qué hacer cuando me encontré con ese programa, que me cambió la vida”.

Goyoaga imparte talleres sobre ese programa en forma privada y pública. Ha aplicado las técnicas en las cárceles de 36 países, en las que 650 mil internos avanzaron en su rehabilitación, según muestran los estudios de la Fundación El Arte de Vivir, y de Prison Smart, del cual es impulsora y coordinadora para el continente americano desde hace 20 años.

En México, durante el gobierno anterior, dieron varios talleres del programa Prision Smart en penales de Ciudad Juárez, Islas Marías y la ciudad de México, entre otros, con resultados extraordinarios, pues los internos lograron tener calidad del sueño y tolerancia a la frustración, ansiedad y enojo. A lo largo de seis días, que dura, se empiezan a reducir la violencia y la agresividad, y se mejora la convivencia entre reclusos, que consiguen estar en condiciones para continuar su rehabilitación y futura reinserción social, dice la entrevistada.

Tenemos un programa maravilloso para rehabilitar y prevenir las emociones tóxicas, la violencia. Queremos entablar comunicación con el gobierno actual, es decir con el Presidencia de la República, con el doctor Manuel Mondragón (comisionado Nacional de Seguridad) o el señor Roberto Campa (subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana ), para regresar a penales, escuelas y barrios y enseñar estas técnicas milenarias. Según las estadísticas, miles de presos agradecen sentirse libres, a pesar de que les queden 10 años de condena, afirma Beatriz Goyoaga.

Hemos retorcido la vida

La periodista observa la grabadora y las pruebas que se hacen para saber si está grabando. Solicita un té y queso panela a la plancha. Recuerda que se le fue la respiración cuando entrevistó en exclusiva a la escritora Nadine Gordimer, premio Nobel de Literatura en 1991, en Johannesburgo, y una hora después de la charla se dio cuenta de que la grabadora no funcionó.

La terapeuta insiste: Los problemas se pueden manejar con una buena respiración. No sabemos los secretos que ella tiene, sino hasta que la practicamos conscientemente. Al nacer, respiras; al morir, exhalas.

Confiesa que como periodista era muy feliz, pero tenía espasmos respiratorios, nudos en el cuello y respuestas ácidas si no me daban una cita en el momento; todo eso era un gasto de energía inútil. Hoy consigo lo mismo, pero desde otro oficio, reflexiona la terapeuta, quien aconseja tomar café descafeinado y dejar de fumar.

Hay que sustituir los excesos

–¿Y con qué sustituyes el G&T, el café, el tabaco y el estrés que tanto placer dan?

–Tienes que sustituir los excesos. Lo hice fue poner dos ingredientes más en mi vida: serenidad y equilibrio.

“Cuando al cuerpo le das de palos, éste te pasa la factura. Esa exigencia de estrés, velocidad y adrenalina pasan la factura. El herpes era un síntoma de estrés, como el espasmo respiratorio, el insomnio. Tuve que frenar.

Ahora voy creciendo en equilibrio, alegría y serenidad. No es la adrenalina, sino la serenidad y dormir bien lo que proporciona placer. Todo eso da la buena respiración, la meditación; acaba con el insomnio y bajan el colesterol, asegura.

Beatriz Goyoaga pasó unos días en la Ciudad de México, donde impartió un taller. De ahí viajó a Buenos Aires. Cuando se le preguntó dónde reside, contestó con acento argentino vivo en la maleta.

–Y ahora, ¿cómo ves la realidad informativa?

–Tenemos un cúmulo de información, un bombardeo con las maquinitas; los chicos ya no saben cuál es la realidad. Hemos retorcido la vida. Tenemos hipertrofia de inteligencia.

En México la gente cada día es más seria. Entre más dinero se tiene en la cuenta del banco, más retorcida es la mente, como si el éxito estuviera reñido con la tranquilidad. Eso es un error. Las personas ya no saben decir ‘te quiero’ a su pareja.

La prensa debería dedicar más de tiempo a los valores, no sólo al asesinato. Abrir espacios a las cosas que ayudan y forman a la gente. Yo me he informado 25 años, pero ahora me siento más formada que informada. El periodismo no se deja nunca.

Reconoce: “Yo habría seguido corriendo si el cuerpo no me hubiera avisado. Antes decía que meditar era para los que no tienen nada que hacer, los que tienen tiempo, los que huelen a sahumerio. Sin embargo, un día acompañé a mi marido a una sesión, iba como burro de tiro, de repente guiaron una relajación y me sentí ¡wow!: se me desanudó la espalda, sentí por un instante un silencio mental desconocido, había buena respiración y meditación detrás. Encontré un sustituto del café, del cigarrillo, del G&T, del tequila. Ahora respiro, medito, celebro, pero cuido la neurona, no gasto el pulmón.

Puedes ser el mejor periodista, pero si eres celoso te arruinas la vida. Si eres un líder iracundo, el equipo te huye. Las emociones negativas, la agresividad, la bronca, los celos, la angustia, no las curan la medicina ni la palabra. La primera trabaja a nivel del efecto y la la segunda, de la causa. Si estas alterado, nervioso o estresado, jadeas. Si estas alegre, inhalas.

Espacios profundos de la mente

Precisa: “Trabajando la respiración puedes entrar a espacios profundos de la mente donde no llega la palabra o el medicamento. La medicina cura la úlcera, pero no la depresión, la impotencia, la tristeza, la rabia.

“Esto no es un abracadabra que ha inventado un grupito. La fundación es miembro del Consejo Económico Social y Cultural de Naciones Unidas. Trabaja desde hace 30 años con la Organización Mundial de la Salud, la Unicef; estamos en 156 países. Me toca América Latina y España, pero hay 22 mil instructores en el mundo.

–¿Cuál es tu diagnóstico sobre la mente y el tiempo, y el presente?

–A la mente la tenemos disparada, se proyecta a futuro, no vivimos el presente, único momento real. El amor está patas para arriba, nadie en su sano juicio quiere matar, dar una paliza a una mujer, asesinar a un niño o venderle droga. Los que deseen hacerlo son mentes desequilibradas; queremos devolverles el equilibrio. Todos somos de la misma materia prima y la respiración hace volver a esa fuente. Buscamos amor a través de lo que sea, del sexo, del dinero, del poder. Buscamos que nos quieran, nos reconozcan y poder dar, pero en el camino la mente se complica de forma terrible y cuando se sale de su centro llegamos al estrés... ahí es cuando hay que respirar.”