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El año pasado ocurrieron en esa entidad mil 16 asesinatos, según cifras oficiales

Tamaulipas, zona de extrema peligrosidad; sitio uno en plagios

El estado, una trampa para migrantes; hay un vacío en materia de seguridad, admiten funcionarios

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El recrudecimiento de la violencia en la franja fronteriza de Tamaulipas obligó a redoblar la vigilanciaFoto Carlos Cisneros
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de noviembre de 2013, p. 3

Tamaulipas registró en los primeros nueve meses de este año el mayor número de secuestros en el país (148 casos). Proporcionalmente, Morelos está en la cima (6.24 plagios por cada 100 mil habitantes), seguida de aquella entidad fronteriza, con una tasa de 4.28.

El clima de inseguridad y violencia se agudizó en territorio tamaulipeco en 2010, cuando los índices de homicidios dolosos y secuestros se dispararon hasta alcanzar niveles críticos, sin precedentes, en 2012.

Pese a esta problemática, Estados Unidos continúa deportando migrantes mexicanos por las garitas ubicadas en Tamaulipas, sin atender las solicitudes para que las repatriaciones ocurran preferentemente por Baja California.

Tamaulipas está clasificado como un punto de extrema peligrosidad, reveló un funcionario federal de alto nivel.

Datos del Instituto Nacional de Migración (INM) señalan que de enero a septiembre de este año, de un total de 261 mil 673 connacionales deportados, 70 mil 732 fueron devueltos por alguna de las seis garitas de Tamaulipas, ubicadas principalmente en Nuevo Laredo, Matamoros y Reynosa.

En cuanto a asesinatos, hace tres años se levantaron en las agencias del Ministerio Público 721 denuncias por ese delito. Un año después, 855 personas murieron en hechos violentos, vinculados a las acciones del crimen organizado.

Cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), dependiente de la Secretaría de Gobernación, revelan que 2012 fue el año más crudo para los tamaulipecos, pues se denunciaron formalmente mil 16 homicidios.

Según las investigaciones de las autoridades federales, hay una cifra negra de delitos no denunciados, incluso en cuanto a fallecidos en hechos violentos, así como hallazgos de casas de seguridad (adonde llevan a los secuestrados) y migrantes agredidos y asesinados.

El caso más reciente en Reynosa fue dado a conocer el viernes pasado, con el rescate de 61 extranjeros, la mayoría centroamericanos, aunque también había un estadunidense, varios mexicanos, dos niñas y seis adolescentes.

La tasa de homicidios (por cada 100 mil habitantes) fue al alza desde 2010, cuando alcanzó 21.62; un año después llegó a 25.32, y el año pasado cerró en 29.71. Para 2013 se registra una baja, ya que se han denunciado 418 homicidios, equivalentes a una tasa de 12.78.

En los secuestros no hay disminución reciente. En 2011 hubo en todo el país mil 344, de los cuales 129 ocurrieron en Tamaulipas. Un año después la cifra a escala nacional se colocó en mil 317, de los que la entidad norteña reportó 123.

De enero a septiembre de 2013 el número de plagios fue de mil 205. De esa cifra, en Tamaulipas ocurrieron 148 casos, es decir, 12.2 por ciento, según las cifras preliminares del SNSP, con corte al 18 de octubre pasado.

Mientras otras entidades tienen de cero a 100 secuestros en el año que transcurre, Tamaulipas va a la cabeza, con 148, seguido del estado de México, con 141; Michoacán, 137, y Morelos, 117.

Tamaulipas es un embudo para los migrantes en su intento de cruzar a Estados Unidos, pero también lo es para los connacionales deportados por esa entidad.

Funcionarios federales consultados aseguraron que no hay condiciones para garantizar la seguridad de la población en general, y menos de los migrantes. Hay un vacío impresionante en materia de seguridad, expresaron.

Esta ausencia de autoridad, afirman, es por la ineficiente acción de policías municipales, estatales y federales, por lo que los únicos que han podido meter cierto orden en determinadas áreas son los militares y los elementos de la Armada de México.

El INM tampoco puede hacer mucho en este rubro, porque en todo el país cuenta con alrededor de mil 500 agentes, incluidos los de apoyo a la infancia y protección de migrantes, que tienen funciones de regulación, es decir, no están armados ni cuentan con una estructura tipo policial.