Opinión
Ver día anteriorSábado 2 de noviembre de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Narcotráfico y crimen organizado trasnacional en el DF
D

espués de la desaparición de 12 jóvenes de un antro en la Zona Rosa, del hallazgo de tres personas calcinadas en Morelos relacionadas con el hecho mencionado antes, así como una ejecución registrada en un gimnasio de la colonia Morelos, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, declaró que en el DF no operan los cárteles del narco; pero sí aceptó que algunos capos se han ocultado en la ciudad e incluso fueron sorprendidos en fiestas, enfatizando que el principal problema en la capital es el narcomenudeo y no la operatividad de los cárteles.

Pero, de acuerdo con informes recientes publicados por la Policía Federal y el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, varios cárteles operan en el DF: el de Sinaloa, Los Zetas, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, la organización de los Beltrán Leyva y el Cártel del Golfo. Ambos documentos destacan entre las actividades que éstos realizan: la extorsión, la fabricación de drogas sintéticas, el tráfico de drogas, el cobro de derecho de piso, la trata de personas, el reclutamiento, el robo a transportistas y el narcomenudeo.

Asimismo, el reporte Panorama Estratégico Final, de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, da cuenta del asentamiento de los cárteles y enfatiza que cada sexenio, un año antes o un año después, hay un reacomodo de éstos, subrayando la importancia de Tepito como epicentro del acopio de drogas y armas, así como de la subcontratación de sicarios.

Cabe señalar que en ese documento se cita la revelación de Sergio Villarreal El Grande: las grandes reuniones del narcotráfico en el DF se realizaban en la casa el jefe de jefes en la colonia Jardines del Pedregal; y en la de Óscar García Montoya El Compayito: Arturo Beltrán Leyva se trasladaba por la ciudad en vehículos oficiales clonados, en los que llegaron a ocultar hasta 70 armas en compartimientos secretos, y las gestiones de ese capo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) fueron clave para la llegada de la droga a la capital.

Y es que el AICM es un punto clave para el tráfico, tanto de organizaciones trasnacionales –colombianas, chinas, rusas, italianas, coreanas y japonesas– como para las propias organizaciones mexicanas. Cabe recordar que en 2007 un reporte del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia alertó que en las instalaciones de la terminal aérea se contabilizó 50 por ciento de los estupefacientes incautados en todas las terminales aéreas del país.

Aunado a ello, un reporte confidencial del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, del que dio cuenta un diario el año pasado, mencionó que el entonces director Héctor Velázquez y Corona, había otorgado facilidades a diversas organizaciones del narcotráfico para introducir y embarcar cargamentos, convirtiendo al aeropuerto en uno de los corredores más importantes del narcotráfico.

Por otra parte, en 2011 el entonces secretario de Seguridad Pública del DF, Joel Ortega Cuevas, aceptó que en la capital operaban los cárteles de la droga y que hasta ese momento se habían detectado 13 mil puntos de narcomenudeo. Mientras, la revista Ágora del Comando Norte de los Estados Unidos –con base en información de la Policía Federal– reveló en un reportaje que el narcomenudeo se concentra principalmente en Tepito, Iztapalapa, Del Valle, Roma, Condesa, Lomas de Chapultepec y el Centro Histórico.

Si bien en julio pasado, el ex secretario de Seguridad Pública del DF y actual Comisionado Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón y Kalb, aceptó en entrevista que el crimen organizado se ha cristalizado en zonas como Tepito, y admitió la posibilidad de que éste tenga conexiones con otros cárteles, el pasado 30 de septiembre durante su comparecencia ante la Asamblea del DF, el procurador capitalino, Rodolfo Ríos Garza, reiteró que lo sucedido en la Zona Rosa fue producto de una venganza entre bandas narcomenudistas, y aseguró que en la ciudad no opera la delincuencia organizada.

Mientras las autoridades continúen negando lo evidente, sirviéndose de resquicios legales en lo que respecta a la definición de delincuencia organizada, y de la falta de permanencia o reiteración de delitos similares, la problemática asociada al tráfico y al consumo de drogas contribuirá a que la violencia y la inseguridad continúen ganando terreno en el corazón del país, el cual, pese a todo, es considerado por algunos asambleístas como lo más cercano al paraíso.

* Presidente de Educación y Formación con Valores AC, y analista en temas de seguridad, educación y justicia

Twitter: @simonvargasa

Facebook: simonvargasa