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Está en constante evolución y no sólo es guardián de tradiciones, informan promotores

Luego de 10 años, el Ballet del Teatro Mariinsky retorna a México

Anuncian que presentará El corsario, entre otras coreografías de su repertorio clásico

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Integrante del Ballet del Teatro Mariinsky, compañía que se presentará el próximo octubre en el Auditorio NacionalFoto Cortesía de Ocesa
 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de septiembre de 2013, p. 5

El Ballet del Teatro Mariinsky, conocido antes como Kirov, regresa a México después de 10 años de ausencia para presentar El corsario y Grandes ballets rusos, una muestra de cómo preserva su repertorio clásico pero también se actualiza con nuevas obras creadas por coreógrafos contemporáneos.

Arcelia de la Peña Morales, directora de Producciones Escenarte Internacional, y Andrei Schelchkov, coordinador de giras del ballet Mariinsky, explican a La Jornada que se han preocupado por cuidar sus tesoros La Bella Durmiente, El cascanueces y El lago de los cisnes, entre tantas obras creadas ex profeso para ese teatro. También, indican, se da oportunidad a jóvenes que buscan trabajar como coreógrafos, porque quieren que surjan nuevos genios.

El ballet no se mantiene únicamente como un guardián de las tradiciones, que bien que lo es, pero está en constante evolución tanto en la parte creativa artística, como en la de los bailarines. El bailarín de hoy no es como el de antes, donde hace 25 años daban tres piruetas y era genial, ahora dan seis como cosa normal; ya 10 es extraordinario, y sólo te queda ponerte de pie, explica de la Peña Morales.

La compañía, que data de 1783 y ha formado a grandes bailarines como Rudolf Nureyev y Mikhail Baryshnikov, sólo incluyó a México en su gira internacional. Y quizá transcurra mucho tiempo para que regrese a América, porque sus integrantes apenas disponen de tiempo para cubrir las presentaciones en su casa (Rusia), donde tienen tres espacios disponibles: el teatro antiguo, el nuevo y una sala de conciertos. No habrá la posibilidad de dividir la compañía en tantos grupos, y sólo tendrán dos o tres giras internacionales en el año, dicen ambos representantes.

Cambio generacional

De la Peña y Schelchkov refieren que el cambio generacional entre los bailarines y espectadores va de la mano.

“El ballet es un arte muy efímero: existe cuando la batuta del maestro se levanta y comienza la música y el bailarín sale y hace una vez este movimiento, porque la próxima noche este mismo movimiento y este mismo bailarín lo va a hacer de distinta manera.

Por tanto ya tenemos otros bailarines. Algunos ya estuvieron en México, pero todavía no eran solistas por ser muy jóvenes. Entonces, veremos a una serie de artistas que México no conoce, adelanta Schelchkov.

Las funciones en México del Ballet del Teatro Mariinsky, que serán del 17 al 22 de octubre en el Auditorio Nacional (Paseo de la Reforma y Campo Marte), forman parte de la inauguración del Mariinsky II, un nuevo recinto de ópera y ballet de 80 mil metros cuadrados, diseñado por Diamond Schmitt, que abrió sus puertas el pasado 29 de abril en San Petersburgo con una gala a la que asistió el presidente de Rusia, Vladimir Putin, e invitados como Plácido Domingo.

Yuri Fateyev dirige El corsario, una historia de piratas, y Grandes ballets rusos (que consta de un programa triple), y serán escenificados por 110 bailarines acompañados por 80 músicos. Los más de 350 vestuarios y la adaptación escenográfica de Rusia a México serán trasladados en cinco contenedores marítimos de 40 toneladas cada uno.

Esta es la primera vez que el Ballet del Teatro Mariinsky, llamado así en honor a Aleksándrovna María, esposa del zar ruso Alejandro II, su fundador, viene a México con su nombre original. En sus visitas de 2001, 2002 y 2003 todavía se le denominaba Ballet Kirov, como fue rebautizado durante el régimen soviético en honor de Sergei Mironovich Kirov, uno de los líderes del movimiento bolchevique.