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El Nobel de Literatura en 1995 murió a los 74 años en un hospital de Dublín

Falleció Seamus Heaney, poeta que retrató el alma de Irlanda

Era una gran figura internacional, un gran embajador de la literatura y de su país, señaló Jimmy Deenihan, ministro de las Artes

Como sus editores, no podemos estar más orgullosos de haber publicado sus obras durante casi 50 años, expresó Faber & Faber en un comunicado

 
Periódico La Jornada
Sábado 31 de agosto de 2013, p. 3

Dublín, 30 de agosto.

Seamus Heaney, el más prominente poeta de Irlanda, quien ganó el premio Nobel de Literatura en 1995, falleció este viernes a los 74 años después de retratar por más de medio siglo la belleza silvestre de Irlanda y el tormento político del alma de la nación.

La familia de Heaney y su editorial, Faber & Faber, informaron en un comunicado que el poeta falleció en un hospital de Dublín, en el que fue internado debido a un derrame cerebral ocurrido en 2006. Como sus editores, no podemos estar más orgullosos de haber publicado sus obras durante casi 50 años.

Heaney, nacido en Irlanda del Norte en 1939, lanzó 12 volúmenes de poesía. Publicó sus primeros poemas con el seudónimo de Incertus, durante la época en que frecuentaba los círculos literarios de Belfast, donde fundó una sociedad de jóvenes poetas locales.

Debutó en 1966 con Death of a Naturalist. Más tarde vinieron textos como The Spirit Level y District and Circle, además de una aclamada traducción del clásico poema épico Beowulf, y fue el cuarto irlandés en ganar el Premio Nobel de Literatura 1995, después de Yeats (1923), George Bernard Shaw (1925) y Samuel Beckett (1969). Fue acreedor a este galardón por ser uno de los más prolíficos escritores de su país y por sus obras de belleza lírica y profunda ética que exaltan los milagros cotidianos y el pasado vivo.

Es una bendición que podamos llamar a Seamus Heaney uno de los nuestros, y agradecemos el honor de que haya sido parte de nuestra vida nacional. No hay palabras para describir la tristeza de nuestra nación y de la poesía por el fallecimiento de Seamus Heaney, dijo el primer ministro de Irlanda Enda Kenny.

Era una gran figura internacional, un gran embajador de la literatura, obviamente, pero también de Irlanda, explicó el ministro irlandés de las Artes, Jimmy Deenihan. En cualquiera de los lugares a los que he viajado mencionabas poesía y literatura y el nombre de Seamus Heaney surgía inmediatamente. Lo vamos a echar mucho de menos, de muchos modos diferentes, agregó.

Heaney, el mayor de nueve hermanos, estuvo internado en una escuela católica de Londonderry, la segunda ciudad de Irlanda del Norte, con una comunidad profundamente dividida. Los católicos duplicaban numéricamente a los protestantes pero carecían de representatividad política.

Foto
Seamus Heaney en 1970Foto Ap

Su trabajo inicial tuvo una vívida descripción de su experiencia rural, pero prontamente evolucionó hacia las cuantiosas fricciones, decepciones y contradicciones de la vida en su patria.

En 1972, en el año más cruento del conflicto de Irlanda del Norte, Heaney dejó su cargo académico en Queen’s University en Belfast y se estableció en Dublín. En ese año publicó Wintering Out (1972), poemario con referencias indirectas a la revuelta en el norte.

Su siguiente colección, North (1975), capturó la imaginación irlandesa con su retrato perfecto de los demonios del sectarismo.

Tras ganar el premio Nobel, Heaney se presentó como conferencista invitado en numerosas universidades del mundo y solía tener lecturas públicas que adquirían un nivel diferente con su voz de barítono.

Pero redujo sus apariciones públicas después de sufrir el derrame cerebral en 2006, que según él, lo dejó sintiéndose como un bebé. Lloraba y quería a mi papi, dijo.

Heaney señaló que como un joven católico en el norte protestante se sintió en un principio emocionado por el surgimiento del Ejército Republicano Irlandés, en 1970, pero que con el tiempo se dio cuenta de lo absurdo de la violencia.

Había una sensación de desperdicio total, un estancamiento canceroso y de que la violencia era improductiva. Era infame, pero uno vivía con ella. Sólo hasta que se terminó uno se pudo dar cuenta de lo que había vivido. Día con día, semana a semana, vivimos esto y no entendíamos qué estaba pasando, dijo en 2009.

El responsable de la organización defensora de los derechos humanos en Irlanda del Norte, Patrick Corrigan, fue uno de los primeros en rendir tributo al poeta. Mediante la belleza y elegancia de su escritura, Seamus Heaney nos recordaba los lazos que nos unen y nuestro deber de mantener la dignidad de todos, expresó.

Heaney iba a pronunciar un discurso el próximo martes en una ceremonia de entrega de un premio otorgado por Amnistía Internacional (AI) en Belfast.

Deja a su esposa Marie y sus hijos Christopher, Michael y Catherine.