Capital
Ver día anteriorJueves 25 de julio de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Las plantas que hay operan a la mitad de su capacidad: investigadora

Desarrollan en el IPN tecnología para tratar aguas residuales en la capital
 
Periódico La Jornada
Jueves 25 de julio de 2013, p. 36

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan una nueva tecnología para mejorar plantas de tratamiento de aguas residuales en el Distrito Federal, las cuales operan a la mitad de su capacidad.

Miriam Rodríguez Rosales, responsable del proyecto e investigadora de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, unidad Zacatenco, explicó en entrevista que la propuesta es hacer el cambio de la tecnología de lodos activados –utilizada en la actualidad– a un sistema de medio fijo que utilice materiales de desecho, como tubos de PVC, tubos para cabello o cuellos de botellas de refresco (PET), con lo cual los beneficios son económicos y ambientales.

Así, con el uso de desechos se ahorra la inversión en el material de soporte, al tiempo que se utiliza de nueva cuenta ese material.

Tradicionalmente, el tratamiento se lleva a cabo por microorganismos que se encuentran suspendidos en el agua residual y dentro de una planta de tratamiento se concentran en lo que se denomina reactor biológico para que todos los contaminantes que entran a la planta de tratamiento se puedan eliminar.

La tecnología propuesta por los investigadores politécnicos consiste en lograr que los microorganismos que limpian el agua se adhieran a un soporte –los materiales de desecho– y permanezcan ahí por más tiempo, lo que permite tratar una mayor cantidad de agua o el mismo volumen de líquido, pero con mejor calidad.

De la misma forma en que los microorganismos se adhieren a las piedras de un río y limpian el caudal, la idea es favorecer las condiciones para que la capa de microorganismos que se desarrolle en el soporte –que puede ser cualquiera de los citados materiales– se mantenga ahí por más tiempo.

Los microorganismos están pegados unos a otros por un material que ellos mismos producen. Si hacemos que se peguen al soporte tenemos más microorganismos que los que tendríamos en un sistema convencional, como el que opera en todas las plantas de tratamiento, y al haber mayor cantidad de microorganismos, podemos tratar más cantidad de agua, o la misma, pero obtener una calidad mayor, explicó la especialista.

Añadió que todas las plantas de tratamiento en la ciudad de México trabajan a la mitad de su capacidad, pues aunque todas tienen una capacidad de diseño (la del Cerro de la Estrella, por ejemplo, fue diseñada para tratar 4 mil litros por segundo), las normas de calidad de agua actuales no son las mismas que cuando se construyeron.

Para que ahora esa agua pueda ser reutilizada para regar jardines, lavar autos o rellenar el lago de Chapultepec se requiere mayor calidad, porque va a estar en contacto con las personas, así que esas plantas ya no pueden trabajar a la capacidad para la que fueron diseñadas, por lo que se mete menos agua para que tengan el doble de tiempo de tratamiento y el agua salga más limpia; de otra manera no lo lograrían, explicó.

Lo que pretendemos con esta tecnología es que esas plantas puedan recuperar su capacidad de tratamiento, y así traten un mayor volumen con la misma calidad con que sale hoy día, abundó.

El equipo trabaja en el escalamiento del sistema y ya opera con modelos de plantas de 300 litros por segundo.

Datos de la Comisión Nacional del Agua indican que en la zona metropolitana se generan 40 mil litros de aguas residuales por segundo, de los cuales sólo 6 por ciento reciben tratamiento para su reuso.