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Ciudad Perdida

Anuncio sorpresivo

Heraldo hacendario

Reforma energética

L

a reforma energética puede esperar.

La sentencia la escucharon de voz del secretario de Hacienda, Luis Videgaray. No hubo reacciones grandilocuentes. Si el anuncio llamaba a sorpresa, ninguno de los reunidos estaba dispuesto a reflejarlo. Se trataba, a fin de cuentas, de un grupo político con ideas antagónicas, donde las cartas estaban sobre la mesa.

Sucedió el martes pasado, marcado en el calendario como 25. Ya había entrado la noche y los diputados perredistas fueron llegando al despacho del secretario, sin saber a ciencia cierta para qué se les había citado. El coordinador de los diputados federales de bandera amarilla, Silvano Aureoles, encabezó al grupo en el que también se hallaban el vicecoordinador de la fracción del PRD, Miguel Alonso Raya; la vicepresidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Aleida Alavez, y el vocero del PRD, Carlos Reyes Gámiz, entre otros.

Aunque nadie puede decir que se trató de una reunión ríspida, tampoco se podría decir que transcurrió sin tensiones. Por el contrario, el secretario tocó un tema fundamental que requería de la atención de los diputados: la falta de dinamismo en la economía nacional en lo que va del sexenio, y la necesidad de moverla para evitar perjuicios mayores al país.

Explicó que la reforma financiera que propone el gobierno de Peña Nieto encierra bondades que deberán echar a andar la maquinaria económica, y advirtió que en los temas más sensibles para el PRD el gobierno federal puede conceder cierta apertura para integrar propuestas como la banca de desarrollo, una banca social, otorgar derechos a los usuarios de los grupos bancarios y romper la negativa de la banca para brindar créditos menos asfixiantes para quienes ahora tienen pocas oportunidades de conseguirlos.

La plática llegó a su momento cumbre cuando Videgaray expuso que en unos 15 días, contados desde hace una semana, Peña Nieto habrá de hacer un anuncio bomba, trascendental, en materia económica, que habrá de levantar polémica. Sin decirlo abiertamente, el secretario de Hacienda pidió apoyo a los amarillos.

Quedaba claro que la apertura del gobierno a los puntos de interés para la bancada perredista en la Cámara de Diputados dependía del soporte que diera la fracción amarilla al anuncio que prepara Peña, pero la oferta, hasta ese momento, por parte de Videgaray, no parecía satisfacer las expectativas de esa parte de la oposición llamada de izquierda.

Entonces salió el as. La polémica, las reacciones que traerá el anuncio, servirán de pretexto ideal para que la reforma energética sea relegada, siempre que la financiera reciba los apoyos que la lleven al éxito.

Para nadie que en algún momento se haya reunido con el secretario de Hacienda esto que les comentamos es nuevo. Todos saben que en ese despacho se debe tener estómago para negociar. No sabemos qué tanto cedió el PRD a la seductora oferta de Videgaray, aunque hay indicios de que, al final, los amarillos llegaron a un acuerdo, pero lo claro es que al gobierno de Peña le urge mover la economía en los términos que más le conviene, y lo más probable es que si lo consigue, después nadie los va a parar. Eso sí es seguro.

De pasadita

Después del súper oso que protagonizó en el asunto Góngora el presidente del Tribunal Superior de Justicia del DF, Édgar Elías Azar, sigue metiéndose en líos, cosa que siempre irá en contra de la confianza que debe tener la población en esa máxima autoridad de esta ciudad.

Ahora se trata de una denuncia en contra de la juez Josefina Rosey González, acusada penalmente por la Bolsa Mexicana de Valores, por haber otorgado ventajas indebidas al grupo Elektra, de Ricardo Salinas Pliego. La juez, según la denuncia, dirigió o aconsejó al grupo del también dueño de Televisión Azteca, rompiendo con ello la imparcialidad a la que se debe un juzgador.

El asunto es largo, pero lo grave es que Elías Azar, hasta donde se nos comenta, protege a la juez de la demanda de la BMV. Cosa nada nueva, porque el funcionario ya cuenta con un episodio –habría que recordar el caso Paula Cusi– en el que hizo todo lo posible por quedar bien con Televisa,; sólo que ahora está de por medio la juez Rosey, que hasta donde se dice en el TSJDF es una de las más cercanas al presidente de ese organismo. Las cosas que tiene que aguantar el jefe de Gobierno.