Opinión
Ver día anteriorJueves 27 de junio de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Cosas del Futbol

Ancelotti

H

ombre tranquilo, ubicado en las antípodas del histriónico José Mourinho, el italiano Carlo Ancelotti tomó ayer las riendas del equipo más rico del mundo futbolero. La directiva del Real Madrid optó por un volantazo empujado, paradójicamente, por el hombre en quien Florentino Pérez, amo del equipo blanco, depositó toda su confianza. El portugués Mourinho se fue muy a pesar del presidente madridista. No se sintió querido por la prensa hispana y, cual niño enrabietado, hizo las maletas y se largó a Londres, al Chelsea.

Ancelotti es la calma, la suavidad, la conducción ejemplar de divos y egos. Su mundo, como demostró siendo futbolista y artista, es amplio. No tiene apuros a la hora de reconocer sus errores. Tipo austero y amante de las sombras, el italiano aterrizó en Madrid con un solo objetivo: neutralizar de una vez por todas la hegemonía del Barcelona, el equipo que hoy por hoy porta el estandarte del jogo bonito.

El italiano puede ser para el Madrid lo que Pep Guardiola fue para el Barça. Arte y escuela: filosofía futbolera alejada del cotidiano ruido mediático. Es una vuelta de tuerca. Ancelotti trabaja más que habla. Todo lo contrario que Mourinho, que sí trabajaba, pero hablaba en demasía.

Las grietas no se ocultan

Hombre hecho a sí mismo, el italiano deberá pacificar el vestuario blanco, despedazado por su antecesor. Las grietas nadie las oculta. Para cerrar las heridas abiertas por el lusitano, Ancelotti tendrá el apoyo del enorme Zinedine Zidane, el francés que encandiló al planeta futbolero en la Juventus y luego en el Real Madrid. Discretos y prudentes los dos, no les será complicado diseñar la nueva vida del equipo merengue.

Al otro lado del espejo, el Barça presenta hoy no pocas incógnitas. La primera y fundamental pasa por ver si Messi y Neymar hacen química. Ese factor marcará para bien o para mal el futuro del equipo que marca hoy estilo y destino. Si esos dos monstruos futboleros mezclan armoniosamente, asistiremos a un espectáculo maravilloso.

Pero si no se entienden, el Barcelona se hundirá cual Titanic. Y el hundimiento alcanzará también a la selección española que, dicho sea de paso, maneja con inteligencia y serenidad Vicente del Bosque.

Carlo Ancelotti tiene la palabra.