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Durante su décima versión, se realizan transacciones con precios exorbitantes

Feria Zona Maco, tianguis donde la creación artística tiene precio

Las 110 galerías de 25 países participantes afirman que es importante vender, pero es más trascendente promoverse e impulsar a los artistas emergentes

Una escultura del vasco Eduardo Chillida, valuada en 2.8 millones de dólares, la pieza más cara de la muestra

Hoy se clausura

Foto
Con su instalación La tensión extendida 2013, el artista Manuel Rocha Iturbide, de la galería Le Laboratoire, ganó el premio Colección 1800, que por primera vez se entregó en la Feria de Arte Zona Maco, que después de cinco días de actividades concluye este domingoFoto Tomás Casademunt
 
Periódico La Jornada
Domingo 14 de abril de 2013, p. 2

Excepto por la ausencia de gritos a pulmón abierto sobre las ofertas del día, la insistente pregunta sobre ¿qué va a llevar güerita? y las probaditas de ésto y de aquello, la Feria Zona Maco México Arte Contemporáneo no deja de ser, en esencia, un mercado.

Se trata de un poco convencional tianguis, eso sí, en el que la inventiva y la imaginación, los sentimientos y las emociones, las ideas y las reflexiones, la prospección e incluso las transgresiones, entiéndase la creación, tienen precio y se comercia con ellos.

Y vaya que es mercancía muy apreciada y harto cotizada la que se ofrece en este encuentro, que este año llega a su décima versión en el Centro Banamex, con una participación de 110 galerías, provenientes de 25 países.

Basta preguntar en alguna de ellas para darse cuenta de las exorbitantes transacciones que tienen lugar, cifras inimaginables, por no decir prohibitivas, para el ciudadano de a pie.

Un dibujo de Diego Rivera, por ejemplo, alcanza el precio de 40 mil dólares; mientras que una pintura de Francisco Toledo, 70 mil en la misma divisa. Esto, en la Galería de Arte Mexicano, cuya obra más costosa, en esta ocasión, es una pintura de Leonora Carrington, cotizada en la friolera de 700 mil billetes verdes.

Sin embargo, la más cara de las piezas de toda la feria es una escultura del vasco Eduardo Chillida, valuada en 2 millones 800 mil dólares.

¡Por supuesto que hay obras más accesibles para bolsillos menos acaudalados! Como una serie de cuadros que cuesta 2 mil 200 dólares o una fotografía de un joven artista valuada en 18 mil pesos.

Así como una serie de peinetas en metal, joyería en cuero o manteles, tapetes y servilletas con diseños de Francisco Toledo y elaborados por artesanos oaxaqueños, cuyos precios oscilan entre 900 y 7 mil pesos, en el local del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), que ha sido uno de los más concurridos de la feria desde su inauguración, el pasado miércoles 10 de abril.

Hay locales en los que, como dicen las abuelitas, ni las moscas se paran.

Finalmente, así es esto del capitalismo. Sin embargo, se trata de una situación que, en principio, no parece preocupar mucho a quienes cuentan con poco poder de convocatoria.

Hasta el mediodía del viernes pasado, la Galería Il Ponte Contemporánea, de Roma, no había logrado vender pieza alguna. Ello, no obstante de ser una galería italiana muy conocida en Europa.

Tal reconocimiento se debe al trabajo que hace con la vanguardia de aquel país, sobre todo el llamado arte pobre, y contar en su cartera con artistas de renombre mundial, como Gianni Piacentino, Jannis Kounellis y Maurizio Mochetti, entre otros.

Esta es la primera vez que participamos en Zona Maco y, por supuesto, para nosotros es muy importante vender, pero lo es más traer la vanguardia italiana y europea a México y, al mismo tiempo, descubrir jóvenes talentos mexicanos para llevarlos a nuestro continente. De allí el nombre de nuestra galería, que en español significa el puente contemporáneo, señala Margaret Failoni, su representante en el país.

Finalmente, esa es la percepción que prevalece entre varios de los expositores en esta feria, que la exhibición funciona como un inmejorable escaparate para dar a conocer y promover a las galerías y a los artistas que éstas representan o promueven.

Lo mismo ocurre en el terreno editorial u otros materiales relacionados con las artes visuales, como lo reconoce la artista Mónica Mayer, quien participa en la feria con su galería de autor Pinto mi raya.

Para la también crítica de arte, ver Zona Maco como un negocio es algo impensable, por lo menos en su caso. “Lo más importante –señala Mayer– es que nos permite dar a conocer nuestro trabajo. Si sólo nos interesaran las ventas, ya hubiéramos desistido”.

Como todo buen mercado, esta feria, cuya clausura tendrá lugar este domingo, tiene de todo para todos. Aquí pueden encontrarse pintura, escultura, instalaciones, video, fotografía, tanto en arte figurativo como en abstracto, así como en todas las dimensiones.

Esta particularidad hace de este encuentro algo excepcional y sumamente atractivo, pues también se convierte en una especie de museo temporal de arte contemporáneo, en el que pueden apreciarse obras de figuras consagradas a escala mundial, artistas emergentes tanto del país como de otras naciones, así como las tendencias y las vanguardias del arte internacional.

En los pasillos se ven lo mismo compradores, coleccionistas o representantes de éstos, tanto del país como extranjeros, que jóvenes artistas o estudiantes de diseño, pintura y escultura.

Un rasgo en común de todos ellos es que miran con detenimiento las obras, algunos con extrañeza y hay quienes hasta les toman fotografías, sea con cámara o celular.

Lo que marca la diferencia es que los primeros auscultan la mercancía, hacen preguntas y demandan datos muy precisos, no son pocos los que regatean con los expositores, en una transacción cuyo final se espera sea feliz para ambas partes. Así, nuevamente, uno recuerda que esto no es sino un tianguis: Eso sí, de lujo.