Deportes
Ver día anteriorSábado 30 de marzo de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Se despidió y no vimos la señal de que iba a morir, señaló su madre, María Dolores Mendívil

A Soraya le costó caro ser una leyenda, dijo su hermano José Luis

Era mi otra mitad y siempre vamos a seguir juntas, comentó su gemela Magali

Enfrentó adversidades, pero tuvo muchos traumas y se deterioró su salud, sostuvo su ex entrenador Koev

Foto
José Luis Jiménez (padre de Soraya, al centro), su esposa María Dolores Mendívil (segunda de izquierda a derecha) y su hija Magali (de espaldas)Foto Guillermo Sologuren
 
Periódico La Jornada
Sábado 30 de marzo de 2013, p. a13

Me llevó flores, le dio un regalo a su papá, tomamos café, estaba contenta y se despidió de nosotros. Nunca nos dimos cuenta de que era una señal de que se iba a morir. Ella dio felicidad a todo México, pero eso no es consuelo para mí. Dios me la dejó 35 años y se la llevó.

Esas fueron las últimas imágenes que María Dolores Mendívil recuerda de su hija, Soraya Jiménez, en la cena del pasado miércoles, para enterarse después de que la campeona olímpica de Sydney 2000 había muerto sola en su cama la madrugada del jueves, a consecuencia de un infarto al miocardio.

En el ambiente armónico, con risas y los planes de los Jiménez Mendívil en su hogar de Lomas Verdes, Soraya estaba sonriente y derrochaba cariño como nunca, recuerda su madre entre sollozos y apretando fuerte la mano de su esposo, José Luis, quien se cubría el rostro para ocultar el llanto y dolor sin soportar tener frente a su hija en un ataúd de fina madera, rodeada de coronas y arreglos florales.

Mi niña, mi niña, balbuceaba don José Luis. A su lado, con los ojos hinchados estaba Magali, la gemela de Soraya, quien extendía los brazos para mitigar el dolor de sus padres.

Todos recibían las condolencias de directivos, medallistas olímpicos, deportistas en activo y retirados, amateurs y profesionales, así como amigos que los acompañaron en el velatorio de Santa Mónica cuando los restos de la atleta mexiquense fueron llevados a la sala la madrugada de ayer, en tanto que reporteros, fotógrafos y camarógrafos esperaban afuera del inmueble.

Ella era mi mitad, siempre vamos a seguir juntas. Era una mujer triunfadora, luchadora y todo lo voy a guardar como cuando nos despedimos a las 20:15 horas con el beso y abrazo de siempre y cada quien a su casa, dijo Magali.

Su hermano, José Luis, quien durante su intervención varias veces repitió no haber visto mal a la ex halterista de 35 años, pidió a los medios respetar el duelo de la familia para dar vuelta a la página. Les insisto, nadie lo esperaba y menos de una persona aguerrida, inquieta y con sus problemas de salud por diferentes razones...Le costó caro ser leyenda.

De última hora la familia decidió cambiar el lugar de la cremación. Fue en Sullivan y no en el panteón Español, como se había informado la víspera. Sus cenizas quedarán un rato en casa, después veremos que se hará, dijo el hermano de Soraya.

Minutos antes de que partiera el cortejo fúnebre se presentó el búlgaro Georgi Koev, quien tampoco pudo evitar su consternación y con los ojos húmedos rememoró los momentos gloriosos y altibajos que pasó con la primera mujer que escribió con letras doradas su nombre para dar brillo al deporte mexicano en una justa olímpica.

¿Qué puedo decir? ¡Madres! Es muy duro, estoy sorprendido. Tenía una cita con ella (hoy) en Puebla. Hablamos por teléfono, platicamos de proyectos, del nuevo gobierno, de comenzar a trabajar con niños, dijo el entrenador.

Vestido de negro, Koev negó que la medalla de oro y el éxito pesaron en la vida de Soraya. Sin embargo, admitió que aunque siguió entrenando ya no era con la misma intensidad y entrega como al principio, debido a sus constantes lesiones.

Después de los Juegos Olímpicos (de Sydney) estuvo bajo presión, superó adversidades pero tuvo muchos traumas y por eso se retiró (en 2004 tras los escándalos de dopaje y falsificación de documentos universitarios). Una campeona no puede llegar a otra competencia para ser la última, indicó.

Afirmó que su ex pupila jamás ingirió sustancias ilícitas, ya que durante el año pasaba de tres a cuatro controles. La vez que salió dopada en Venezuela en 2002 culpó a la sicóloga que le recetó un medicamento prohibido y por eso dio positivo. Ella siempre fue una deportista limpia, sostuvo el europeo.

El adiós a la que fuera la hija prodigio del Comité Olímpico Mexicano en los tiempos de Mario Vázquez Raña causó tristeza y desconcierto. Blue Demon Jr, amigo cercano de la ex pesista, voló desde Los Ángeles para darle el último adiós a la que considera una leyenda del deporte nacional y mundial, una mujer que rompió muchos paradigmas y dejó un gran legado. Tenía agallas, era perseverante, guerrera: nuestro oro se vistió de negro.

Su amiga, la esgrimista Andrea Millán, platicó que Soraya canceló una entrevista que tendría el pasado jueves en Los Ángeles, pues se enfermó de la garganta y ya no pudieron viajar un día antes.

COM develará busto en su honor

El Comité Olímpico Mexicano develará un busto de Jiménez y pondrá su nombre en un homenaje postmorten a la plaza que construirán en el interior de la instalación, anunció el titular, Carlos Padilla Becerra, quien junto con Jesús Mena, director general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, realizó los trámites ante las autoridades para que no se hiciera la necropsia a la ex halterista.

La vieron dormida, sin ningún rictus de dolor y con el brazo derecho extendido cuando la encontró personal de limpieza en el interior de su departamento en la calle de Tamaulipas, en la Condesa, comentó el diputado Felipe Muñoz.