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Ni errores ni ocultamiento de información, señala el vicealmirante José Luis Vergara

Hubo confusión sobre El Lazca, pero fue de la procuraduría local: Semar

El narco iba con dos personas, dice

 
Periódico La Jornada
Jueves 11 de octubre de 2012, p. 5

Ni errores ni intentos de ocultar información en el caso de la muerte de Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca; simplemente hubo confusiones que se generaron a partir de la difusión de datos inexactos proporcionados por la Procuraduría General de Justicia de Coahuila (PGJC), sostuvo este miércoles el vicealmirante José Luis Vergara, vocero de la Secretaría de Marina (Semar).

A cuatro días del enfrentamiento en Coahuila en el que presuntamente murió El Lazca, el responsable de comunicación social de la Marina dio a conocer que a Lazcano lo acompañaban no una, sino dos personas, una de las cuales logró escapar sin que se tengan datos de su ubicación e identidad. El otro escolta del líder de Los Zetas pereció y su cadáver también fue robado.

En medio de las críticas que ha recibido la Armada por parte de políticos, comunicadores, ciudadanos, investigadores, académicos y estudiantes –la mayoría en redes sociales–, desde que la institución dio a conocer que El Lazca medía 1.60 y que nació en 1975, y más aún, cuando se supo que el cadáver fue robado de una funeraria, la Marina optó por salir a aclarar las dudas.

La estatura, un enredo

Vergara dijo ayer que fue hasta el pasado martes, una vez que se pudo cotejar la información obtenida tras la autopsia practicada a El Lazca, cuando la Semar se enteró de que en realidad Lazcano medía 1.80 y no 1.60, como se había informado el lunes.

El dato inicial que reflejamos en el primer comunicado (difundido el 9 de octubre) nos lo dio la Procuraduría General de Justicia de Coahuila; nos lo comunicó el procurador directamente, destacó.

Sobre la información que dio la DEA (agencia antidrogas estadunidense) el martes de esta semana (acerca de que Lazcano medía 1.75), Vergara aseguró que tampoco son datos precisos, porque el cuerpo en realidad mide 1.80. ¿Que cómo sabemos esto último? Pues porque le preguntamos directamente al médico legista (sobre estatura, complexión, rasgos físicos y media filiación del cadáver), pero la información certera la obtuvimos ayer (el martes).

En entrevista con La Jornada, el vicealmirante indicó que entiende las duras críticas en contra de la Marina, pues al variar la información de un día a otro se generan sospechas, dudas. Sin embargo, aseguró que lo sucedido en Coahuila es totalmente posible, porque los grandes capos y líderes del narcotráfico ya están optando por operar con bajo perfil; han abandonado sus enormes (numerosas) escoltas y ya salen solos a la calle.

Según la versión del vocero de la Semar, los efectivos de la Armada no tenían idea de que uno de los dos abatidos era el líder de Los Zetas, y fue por ello que en cuanto depositaron los dos cadáveres en la Funeraria García, en Sabinas, se retiraron del lugar. Su único deber era entregar los cuerpos a las autoridades de la Procuraduría de Justicia de Coahuila y listo; ahí se acababa su competencia, expuso.

En este caso en particular no ha habido error de ningún tipo. Todo se dio a partir de un evento fortuito donde hay una denuncia ciudadana. Nosotros acudimos al lugar y nuestros elementos fueron agredidos directamente; tan es así que (un marino) cae herido. La verdad no teníamos idea de que se trataba de un capo de ese nivel. Al momento en que nosotros entregamos el cadáver ahí terminó nuestra obligación, puntualizó.

Según Vergara, “después de los incidentes (sic) que hemos tenido, como el caso del hijo del Chapo Guzmán, donde nos hemos arriesgado a dar información sin cotejarla, hemos sido ya muy cautos al informar”.

Con su intento de fuga, Lazcano intentó proteger a su pareja y a varios familiares

La llegada de los marinos adelantó el out final en Progreso

Gustavo Castillo García

Días después de que supuestamente efectivos de la Secretaría de Marina abatieran a Heriberto Lazcano, El Lazca, líder del cártel de Los Zetas, en el municipio coahuilense de Progreso, y su cadáver fuera robado, el gobierno federal detectó que el presunto capo encubrió con su intento de fuga la huida de su pareja sentimental y la de varios de sus familiares, quienes observaban a cien metros de distancia un partido de beisbol, revelaron funcionarios que participan en el gabinete de seguridad nacional.

El domingo pasado, a la una de la tarde, la Semar recibió una llamada anónima en la que informaban que había un grupo de hombres armados en las inmediaciones del campo de beisbol de Progreso. Se alertó a las bases de operación que están en la autopista 57, que va de Piedras Negras a Querétaro, y se determinó enviar al lugar dos unidades con 18 elementos.

Mientras, en el campo de beisbol los integrantes del equipo Progreso disputaban un encuentro. Tras lo ocurrido, ningún habitante de la zona ha querido revelar el nombre del equipo rival. La Liga Rancherías está integrada por las novenas Progreso, San Juan de Aura, Ovallus, Mina la Luz y Mineral La Florida. Algunos equipos representan a sus ejidos o minas carboníferas en las que trabajan.

Según los funcionarios entrevistados, el presunto capo había estado bebiendo cerveza y conviviendo con familiares y algunos miembros de Los Zetas en las pequeñas gradas que hay en el campo de beisbol. La presencia del también conocido como El Verdugo y su gente, ya no era ajena a la comunidad, y como allí no agredían a los habitantes nadie los denunciaba.

A la una y media de la tarde, cuando las unidades de la Semar se acercaban al campo deportivo, Los Zetas los detectaron. El presunto Heriberto Lazcano y dos de sus hombres abordaron una camioneta y trataron de huir. A cien metros del campo de juego, ya sobre la carretera 35, que entronca con las autopistas que van de Sabinas a Monclova y a Anáhuac, Nuevo León, fueron obligados a detener la marcha del vehículo.

Según las fuentes, mientras El Lazca –armado con un rifle de asalto que tenía adaptado un lanzagranadas– corría hacia el monte y fue alcanzado por tres tiros, Alberto Rodríguez, quien conducía la camioneta en la que trataron de huir, cayó abatido. Del tercer ocupante de la camioneta no se sabe nada. Los cadáveres permanecieron horas bajo el sol.

La situación echó por tierra las versiones gubernamentales de que Lazcano se movía protegido en grupos de hasta 30 camionetas e invariablemente era protegido por sicarios que desertaron del Ejército, y uno que otro ex kaibil guatemalteco. Durante el supuesto enfrentamiento, los familiares de El Lazca escaparon del campo de beisbol supuestamente protegidos por miembros de Los Zetas.

Existen versiones contradictorias de lo que ocurrió después de la balacera. Una señala que los marinos dieron aviso inmediato a la Procuraduría General de Justicia de Coahuila, y que los peritos, agentes judiciales y del Ministerio Público local, tardaron seis horas en llegar.

Supuestamente tras el levantamiento de los cuerpos, el personal de la Semar escoltó a los funcionarios y los cadáveres hasta la Funeraria García, en Sabinas, a unos 60 kilómetros de distancia, y esperaron hasta que concluyó la autopsia y toma de muestras genéticas; el personal naval habría abandonado el lugar en la primera media hora del lunes.

La segunda hipótesis refiere que los marinos informaron de lo sucedido a las autoridades locales hasta las cinco de la tarde y se retiraron de la funeraria a las 10 de la noche, sin esperar a que se realizara la autopsia en ese negocio, que es utilizado para estudios forenses porque en la zona no existen instalaciones de gobierno para esas prácticas.

A la una de la mañana con cinco minutos, ya sin vigilancia en el lugar, un comando obligó al propietario de la funeraria a poner los cadáveres en una carroza y llevarlos hasta los límites del municipio de Sabinas, donde los esperaba un convoy de varias camionetas. El agente funerario avisó a las autoridades locales siete horas después del robo de los cuerpos, y fue entonces que las muestras genéticas comenzaron a ser analizadas para conocer la identidad de los delincuentes fallecidos en el municipio de Progreso.