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Comicios en Venezuela
Todo va a transcurrir hoy en paz, confía Hugo Chávez

El futuro de la oposición es convertirse en un PP rumbero: Rodrigo Cabezas

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Un elemento de la Milicia Bolivariana, creada por Hugo Chávez y cuyo número de efectivos supera los 100 mil hombres, vigila las calles de la periferia de la capitalFoto Ap
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Periódico La Jornada
Domingo 7 de octubre de 2012, p. 2

Caracas, 6 de octubre. En las calles y en el Metro de esta ciudad las pasiones se desatan, a gritos nada más: ¡A mí ningún presidente me da de comer!, lanza una vendedora ambulante. ¡Viva Chávez!, le responde su vecino. La calle habla fuerte. Se debate abiertamente sobre las virtudes de uno y otro candidato.

En Miraflores, muy cerca del lugar donde la vendedora anuncia que no votará (se calcula que se abstendrá una cuarta parte de los electores), el presidente Hugo Chávez recibe a una delegación de la Unasur y da su último mensaje antes de las urnas: Estoy seguro de que todo va a transcurrir en paz y estoy seguro de que los actores políticos fundamentales reconoceremos la voz de la nación que va a ser recogida, procesada y anunciada por el árbitro, el Consejo Nacional Electoral.

En ese órgano, los funcionarios públicos no se dan abasto para acreditar a la multitud de periodistas extranjeros que han venido a atestiguar los comicios venezolanos, con todo y que en los pasados 14 años –los que lleva Chávez en el poder– se han celebrado 15 elecciones de todo tipo.

Chávez sólo perdió un proceso, el referéndum sobre profundas reformas constitucionales que apuntaban a una mayor centralización del poder o, si se quiere, un paquete de reformas al que incluso muchos chavistas no veían ni pies ni cabeza. El chavismo tuvo 3 millones de votos menos que en la elección presidencial del año anterior. No ganamos nosotros, perdió Chávez, dijo entonces Felipe Mújica, del opositor Movimiento al Socialismo.

Beneficiario del descrédito de la clase política puntofijista, Chávez se impuso en las presidenciales de 1998 a Henrique Salas Römer. La candidatura de Irene Sáez, ex reina de belleza y alcaldesa de Caracas, a quien unos meses antes de la elección muchos daban por ganadora, se derrumbó estrepitosamente (obtuvo 3 por ciento de los votos).

En 1999 se realizó la Constituyente, de modo que Chávez volvió a contender por la presidencia en 2000. Se alzó con 59.76 por ciento de los votos sobre su ex correligionario Francisco Arias Cárdenas, quien obtuvo 37.52.

En 2006 hubo 13 aspirantes de la oposición a la candidatura. Al final se impuso Manuel Rosales, gobernador de Zulia. Los candidatos que pese a todo se mantuvieron en la justa electoral no obtuvieron, sumados, ni uno por ciento de los votos.

Chávez ganó esa elección con 62.85 por ciento de la votación, contra 36.91 de Rosales.

Un año antes, la oposición había cometido otro error fatal: se retiró de las elecciones parlamentarias y le dejó el campo libre al chavismo, que se hizo de la totalidad de los puestos en el Congreso unicamaral.

La oposición no tuvo más remedio que reinventarse, dice la historiadora Margarita López Maya, quien subraya el hecho singular de la coyuntura: la voz cantante en el bloque opositor no la llevan más los poderes fácticos (iglesia, medios, directivos petroleros), sino los partidos.

El PP caribe

El triunfo de Henrique Capriles Radonski sorprendió a casi todos en el chavismo. La mayor parte de la dirección nacional del PSUV daba por hecho que el candidato sería Pablo Pérez, gobernador del estado Zulia, porque contaba con el apoyo de las estructuras nacionales de AD y COPEI, los dos partidos tradicionales del país.

Capriles, sin embargo, contó con mayores apoyos financieros de los empresarios y con su gestión como gobernador en el estado Miranda para presumir.

En campaña insistió una y otra vez en que su propuesta es de centro izquierda, pese a que su partido, Primero Justicia, es identificado como de derecha.

Capriles se definió antimperialista y, en un viraje que comparte con el resto del liderazgo opositor, hizo su bandera la Constitución de 1989, que fue rechazada largo tiempo por los adversarios de Chávez.

El candidato opositor hizo campaña montado en su imagen de hombre joven y atlético, guapetón y sincerote, que ni siquiera se quejaba de la inequidad que otros voceros opositores denunciaban todos los días:

El proceso fue completamente desigual, pero es lo que me tocaba.

Del lado del chavismo lo juzgan como un político pobre intelectualmente, con pocas lecturas; tiene cierto grado de au- dacia, pero se mostró muy pobre políticamente, según dice Rodrigo Cabezas, dirigente del comando de campaña de Chávez.

Seguros de su victoria, los partidarios del presidente venezolano ya evalúan el futuro de la oposición. Ahí hay una disputa por la hegemonía, después del 7 de octubre tendremos otra oposición, de derecha proempresarial, con el partido Primero Justicia a la cabeza, porque seguramente logrará más de 2 millones de votos. Será el cierre del ataúd, en términos históricos, de AD y COPEI (los dos partidos que gobernaron durante los 40 años previos al chavismo) y el nacimiento de una versión caribe del Partido Popular español.

En el ancho abanico de la oposición venezolana hay también agrupaciones de izquierda, pero Cabezas asegura que quedarán totalmente subordinadas al PP rumbero: Hay algunos liderazgos respetables, pero están pulverizados y no representan a nadie.

Las cosas que nunca cambian

Casi 19 millones de venezolanos podrán acudir a las urnas para elegir un cargo. Y volverán a hacerlo en diciembre, cuando se celebran elecciones regionales.

Según las autoridades electorales, todo está listo en los 13 mil 810 centros de votación, equipados con un sistema que capta las huellas digitales de los electores y con otro que permite el voto electrónico.

Toda la jornada se desarrollará bajo la vigilancia de 139 mil efectivos militares.

A ellos debe referirse el presidente Chávez cuando esta noche, en la víspera de su intento de una tercera relección, dice: Ojalá que los poderes concentrados no traten de utilizar la coyuntura electoral pacífica, democrática, para tratar de alterar la paz nacional, que no se presten al juego desestabilizador.

Unos días antes, Capriles había puesto su cuota en la pulsada: Si el gobierno pretende desconocer la voluntad popular se va a encontrar con un pueblo.

El país tiene cómo neutralizarlos, cierra Chávez, quien en el mismo mensaje se congratula de que quienes desconocieron esta Constitución Nacional, quienes dirigieron el golpe de Estado fascista se hayan incorporado de nuevo al juego político democrático.

Hay cosas que nunca cambian. A las ocho de la noche, en los barrios de clase media comienza el ruido de las cacerolas. Allá, a lo lejos, les responden con unos cohetones.