Opinión
Ver día anteriorSábado 11 de agosto de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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México SA

Crece la informalidad

¿Y la recuperación?

Hoy, octavo gasolinazo

E

n el llamado bienio de la recuperación (obviamente el término corresponde al discurso oficial), el grueso de los mexicanos no ha recibido mayor beneficio. Por el contrario: reducción marginal en la tasa de desocupación abierta, menores prestaciones de ley, pérdida de poder adquisitivo, crecimiento de la informalidad, la subocupación y en el número de los llamados trabajadores por cuenta propia, y plazas laborales cada vez más precarias. Desde el micrófono de Los Pinos se presumen logros y avances de saliva, mientras hasta las cifras gubernamentales documentan exactamente lo contrario.

La única buena noticia es que cada día que pasa falta menos para que el calderonato se vaya mucho a donde todos los mexicano lo desean, aunque el profundo daño por él provocado se queda y a ver quién es el guapo que levanta el tiradero. El Inegi divulgó ayer su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, con cifras al cierre del segundo trimestre de 2012, y en ese periodo el logro más contundente fue el incremento del empleo informal, en el que sobreviven más de 14.2 millones de personas, al tiempo que se incrementó el número de trabajadores con ingresos de cero a tres salarios mínimos, a la par que se redujeron aquellos con ingresos mayores a tres salarios mínimos. Más de medio millón de mexicanos se sumaron a las filas de quienes no tienen acceso a las instituciones de salud y alrededor de 700 mil a los que laboran sin contrato. Rotundo éxito el del presidente del empleo, quien mantiene a cerca de 2.5 millones de mexicanos en la desocupación absoluta –de los que alrededor de 40 por ciento son egresados de instituciones de educación media superior y superior–, entre tantas otras gracias.

El Inegi precisó que en el segundo trimestre de 2012 la población desocupada en el país se situó en 2.5 millones de personas y la tasa de desocupación correspondiente en 4.8 por ciento de la población económicamente activa, apenas por abajo del 5.2 por ciento reconocido para igual trimestre de 2011. Al estar condicionada a la búsqueda de empleo, la tasa de desocupación es más alta en las localidades grandes, en donde está más organizado el mercado de trabajo; es así que en las zonas más urbanizadas, con 100 mil y más habitantes, la tasa llegó a 5.9 por ciento, mientras en las que tienen de 15 mil a menos de 100 mil habitantes alcanzó 4.7 por ciento, en las de 2 mil 500 a menos de 15 mil se ubicó en 4.2 por ciento y en las rurales de menos de 2 mil 500 habitantes en 2.8 por ciento.

Como lo apunta el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, de los indicadores difundidos en la semana que concluye se desprende que en México los consumidores se encuentran menos confiados sobre el rumbo que tomará la economía en el corto plazo, producto del repunte de la inflación general, de la elevada tasa de desocupación, del aumento de la informalidad, de la insuficiente generación de empleos y de la pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario, temática que, obvio es, no forma parte del triunfalista discurso oficial.

Otro de los indicadores divulgados por el Inegi fue el correspondiente a la confianza del consumidor, el cual registró (julio de 2012) un incremento anual de 3.55 por ciento, cifra mucho menor a la observada en el mismo mes de 2011 (9.25 por ciento). Pese a que el ICC tuvo su séptima alza consecutiva, su valor no superó los niveles observados antes del periodo de crisis. De acuerdo con el CEFP, entre enero y julio del presente año este indicador tuvo un incremento anual de 4.13 por ciento, lo que representó poco menos de la mitad del aumento de 9.76 por ciento observado en el mismo periodo de 2011.

El lento avance de la confianza del consumidor se podría explicar por el repunte de la inflación general, la elevada tasa de desocupación, el aumento de la ocupación en la economía informal, la insuficiente generación de empleos formales y la pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario, entre otros. Con cifras ajustadas por estacionalidad, se tiene que la confianza del consumidor mejoró, al pasar de una caída de 1.13 por ciento en junio a un incremento de 1.19 por ciento en julio. No obstante, la evolución hasta cierto punto volátil de dicho indicador, no permite apreciar una tendencia sostenida.

Por otro lado, entre los resultados de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado de julio, levantada por el Banco de México, se considera un menor crecimiento económico del país para 2012 (estimado en 3.71 por ciento). Para 2013, la perspectiva del sector privado se deterioró al pronosticar un incremento real del producto interno bruto de 3.4 por ciento, menor en 0.02 puntos porcentuales a lo que anticipaban en el mes anterior. Por ende, la expectativa es que la actividad económica nacional continúe perdiendo dinamismo al crecer por debajo de lo que se observó en 2010 (5.53 por ciento) y 2011 (3.91).

De acuerdo con tal encuesta, al cierre de 2012 se estima un incremento anual de 628 mil trabajadores inscritos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), mayor en 10 mil personas a lo que se preveía en la encuesta anterior (aunque este monto se mantiene por debajo de la estimación máxima de 655 mil asegurados hecha en enero de 2011). En tanto, para 2013 se pronostica un aumento anual de 574 mil empleados en el IMSS, esto es, 15 mil puestos de trabajo más a lo advertido en junio, pero a todas luces insuficiente, en ambos años, para satisfacer la demanda de plazas laborales en el sector formal.

En la encuesta de julio se observó un detrimento de la expectativa inflacionaria para 2012, ahora se anticipa sea de 3.91 por ciento, superior en 0.10 puntos porcentuales a la de la encuesta anterior, aunque para el cierre de 2013 mejoró en 0.04 puntos porcentuales el pronóstico, colocándose en 3.65 por ciento. De esa forma, la expectativa inflacionaria se sitúa aún por arriba del objetivo explícito de Banxico (3 por ciento) y se mantiene cerca del límite superior del intervalo de variabilidad (2-4 por ciento). El sector privado considera que los principales factores que podrían limitar el ritmo de la actividad económica durante los próximos meses son, por orden de importancia: la debilidad del mercado externo y de la economía mundial, la inestabilidad financiera internacional, los problemas de inseguridad pública, la ausencia de cambios estructurales, y la incertidumbre política interna.

Las rebanadas del pastel

Y para no variar, arranca el octavo mes del año y entra en vigor el octavo gasolinazo al hilo: a partir de hoy aumentan los precios de las gasolinas y el diesel, y el correspondiente a la Premium ya rebasó los 11 pesos por litro.