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Terminó el primer Encuentro Nacional de Núcleos Musicales en Oaxtepec

Niños y jóvenes comparten el talento y el júbilo por la música

Ayer ofrecieron un concierto en Acapulco y se presentarán en cinco ciudades más

Canal 22 grabó las sesiones y las transmitirá en el “reality documental” Ópera Prima ¡La Banda!

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Quinientos ejecutantes, de 16 estados, participaron en la tercera semana del campamento de aprendizaje desarrollado en una cancha de basquetbol techadaFoto Roberto García Ortiz
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Aspectos de las actividades de aprendizaje musical en el campamento efectuado en Oaxtepec, Morelos, donde participaron niños que hasta hace poco no habían tocado un instrumentoFoto Roberto García Ortiz
Enviado
Periódico La Jornada
Domingo 5 de agosto de 2012, p. a11

Oaxtepec, Mor. Quinientos niños y jóvenes músicos con sus 500 instrumentos en una cancha de basquetbol techada es algo que no se ve ni se escucha todos los días.

Algunos son profesionales o casi; otros, la gran mayoría, nunca habían tocado un instrumento hasta hace apenas dos meses, pero el talento y la felicidad de intuir que se participa en algo esencial es común a todos.

Provenientes de 16 estados del país, el pasado jueves terminaron la tercera semana del campamento de aprendizaje Vivir con música, para vivir mejor, y ayer dieron un concierto en Acapulco en su papel de Banda Monumental Infantil y Juvenil de México. Luego seguirán, hasta el 9 de agosto, las ciudades de San Luis Potosí, Celaya, Querétaro, Texcoco y Pachuca.

Durante el campamento, Canal 22 y Emergente Producciones grabaron, sin concursos ni eliminatorias, el “reality documental” Ópera Prima ¡La Banda!, que será transmitido en cinco programas semanales a partir del 7 de octubre y hasta el 4 de noviembre, día en que los pequeños se volverán a reunir para dar un concierto de gala en el Auditorio Nacional (La Jornada, 25/7/12)

En el campamento los niños, adolescentes y jóvenes, de entre ocho y 23 años, tuvieron clases magistrales con músicos como el flautista Horacio Franco; John Nelson, del Meridian Art Ensamble de Nueva York; los saxofonistas de Anacrusax; Ricardo Gallardo, del Ensamble de Percusiones Tambuco, y el director de orquesta Eduardo García Barrios.

Música en sus vidas

La niña Alma Rosa Sandoval Ochoa, clarinetista de 11 años y originaria de la ciudad de Colima, cuenta en entrevista: A mí antes no me interesaba la música, pero mi hermana me inscribió al núcleo musical de allá hace unos meses y me empezó a gustar más y más. Le eché ganas y me trajeron a Oaxtepec junto con otros compañeros. Este programa es algo muy bonito. Lo que más me gustó del campamento fue tocar el clarinete.

Este campamento de trabajo fue el primer Encuentro Nacional de Núcleos Musicales, que concluyó con la presencia de Teresa Vicencio, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), quien les dijo que la música siempre estará en sus vidas.

El Programa Nacional de Núcleos Musicales comenzó en octubre del año pasado en Ciudad Juárez y otros nueve lugares. En enero sumaban 13 núcleos, en junio 30 y podrían llegar a 50 en diciembre, cuando concluya la actual administración federal, informó el INBA.

El trombonista de 10 años David Yasmar Arjona Ávila, de Cozumel, comparte en breve charla: “Entré al núcleo musical hace como dos meses. Antes sólo jugaba beisbol y no hacía nada más. Me dijeron que si quería entrar a aprender música y le dije a mis papás que sí, y aprendí a tocar el trombón. Antes no me interesaba la música porque no sabía cómo era, pero ahora sí porque ya sé tocar. Siento mucha alegría al hacerlo. Aquí aprendí a tocar otras piezas como Rigoletito y Cartoon simphony”.

Los núcleos musicales o centros comunitarios, señala el INBA, son un espacio de convivencia social en el que niños y jóvenes aprenden a tocar un instrumento y a cantar mediante un sistema no tradicional, basado en la práctica musical directa, en el que generan hábitos y actitudes que favorecen el desarrollo humano personal y grupal.

Cada núcleo cuenta con una Banda Sinfónica Infantil-Juvenil de entre 60 y 80 integrantes y un coro de entre 40 y 100 miembros, dividido en dos grupos de edades. La práctica de la música ayuda al desarrollo de habilidades intelectuales y sicomotrices, dice el INBA.

Además, agrega, la asistencia a los núcleos músicales desarrolla el sentido de pertenencia e identidad social. La banda de música y el coro son también un espacio emocional que fortalece la valoración personal, la de los otros y, en consecuencia, el tejido social.

Luego de un ensayo dirigido por el maestro Sergio Ramírez, con el Huapango, de José Pablo Moncayo, y el popurrí Cartoon simphony, dirigido por la percusionista y directora orquestal, de 21 años, Liliana Mejía Velázquez, también directora del Núcleo Musical de la Libertad, de la ciudad de Puebla, esta última comparte:

“Comencé en la música a los 10 años, en un programa muy parecido, Cecambas (Centro de Capacitación de Música de Bandas). Pertenecí a la Orquesta Sinfónica Infantil de México. Ya acabé el nivel técnico y voy por la licenciatura en música. También me gusta la dirección orquestal, estoy tomando cursos con los maestros Arturo Quezadas, Sergio Ramírez y Pedro Ortiz.

Ya había dirigido a 200 músicos, pero no a 500. Es impresionante hacerlo, la energía que los chavos te transmiten y la energía que uno tiene que transmitirle a ellos es muy grande. La satisfacción de verlos que están tocando, que les está gustando y que a mí también me está gustando estar ahí con ellos, apoyándolos, aportándoles algo, es muy grande.

Originaria de Atlixco, dice que programas como éste son muy buenos y sí dan resultados. El impacto social que tiene con los padres y los niños es muy grande. Quizá hay niños que no van a ser músicos profesionales, pero los estamos apartando de muchos vicios, les damos un instrumento en lugar de que estén en las calles.

Por masificar el arte sonoro

José Pablo Tirado Cantor, de 17 años, oriundo de Zacapoaxtla, Puebla, ejecutante del barítono bombardino (como una tuba pero más chico) y uno de los pocos que han ingresado al proyecto de banda monumental no por medio de los núcleos, sino de una selección, dice:

“Originalmente toco en la Banda Sinfónica del Cecamba, en la ciudad de Puebla. Aquí hay muchos niños muy talentosos, que apenas llevan tres meses tocando y lo hacen muy bien. Siento que este programa va a dar muchos resultados. Estoy muy contento en el campamento, espero que siga habiendo muchos más y que los niños sigan disfrutando de la música.

La música ayuda a los jóvenes a no tener adicciones ni entrar a la violencia. La delincuencia baja si los niños empiezan a tocar instrumentos a corta edad. Es el arma fundamental de todas.

El director de orquesta y subdirector general del INBA, Sergio Ramírez, quien hasta ahora tampoco había dirigido un ensamble de 500 niños y jóvenes, comenta:

“En el campamento desarrollamos una metodología probada en los últimos 20 años, con buenos resultados. De los 500 chicos, sólo 72 de ellos fueron traídos por audición, todos los demás vienen de los núcleos musicales y sólo tienen entre dos y ocho meses tocando. Eso es absolutamente sorprendente.

“La música es una práctica muy motivadora y que deberían de tener todos los niños de México. No se compara con ninguna otra en la existencia humana. Hacer vibrar un instrumento, una columna de aire, unas cuerdas o una membrana en el caso de las percusiones es una experiencia incomparable. Y cuando se hace en conjunto, buscando la armonía y la belleza, se convierte también en una experiencia espiritual, interior.

Nosotros sabemos que no todos ellos serán músicos, pero también necesitamos público para la música, y serán un público muy exigente. Lo que se genera aquí, los hábitos, valores y competencias, son útiles para cualquier otra actividad en el futuro.

Se le pregunta por qué no se ha logrado imbricar la enseñanza artística con el sistema educativo para socializar la música y otras artes en el país. “Por una parte –responde Sergio Ramírez–, la falta de maestros especializados, que lleva muchos años y estamos trabajando en eso.

Y por otra parte, no se le ha dado cabida a la organización curricular; de hecho se ha reducido mucho, porque se ha dado cada vez menos tiempo a la educación artística en general. Esto debe revertirse porque es fundamental.

Manifiesta que tiende a concebirse a los estudiantes como un cerebro que hay que llenar y entrenar para que funcione en la vida adulta y profesional. “Pero el ser humano también es cuerpo y emociones, y aquí el arte es insustituible en el proceso educativo.

El programa de núcleos musicales puede ser un complemento para el sistema educativo si se logra que se extienda de manera extracurricular, fuera de los planes de estudio de las escuelas, y que se generalice a toda la población, dentro y más allá de las escuelas. Pero todo coordinado y dirigido por especialistas. Para ello debe crecer en cobertura, así como en recursos financieros y humanos.