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No se llegará a una solución con más y más arrestos, admite el zar antinarcóticos

Tratamiento a la adicción, clave en la nueva estrategia antidrogas de EU

Las nuevas políticas de la Casa Blanca representan más de lo mismo, señalan especialistas

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Cartel que promueve la legalización de la mariguana colocado sobre una licorería en Denver, Colorado. El próximo noviembre los residentes de esta entidad votarán al respectoFoto Reuters
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de abril de 2012, p. 28

Nueva York, 17 de abril. La estrategia antinarcóticos de Estados Unidos enfatiza el tratamiento de la adicción como asunto de salud pública y medidas alternativas al tratamiento criminal de los consumidores de droga, anunció el zar antinarcóticos de la Casa Blanca, quien hizo muy poca referencia a las políticas en la materia del gobierno estadunidense en el exterior que, como se mostró en la Cumbre de las Américas, cuentan con cada vez menos apoyo.

Pero para México, Centroamérica y Sudamérica, las políticas de la nueva estrategia antinarcóticos presentada hoy por la Casa Blanca, sólo representan más de lo mismo.

Gil Kerlikowske, director de la Oficina de Política Nacional de Control de Droga de la Casa Blanca, mejor conocido como el zar antinarcóticos, presentó hoy la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2012. Afirmó que las políticas caducas como la encarcelación masiva de delincuentes no violentos de leyes de drogas son reliquias que ignoran la necesidad de abordar nuestro problema con un equilibrio entre salud pública y seguridad. Afirmó que las políticas alternativas de la estrategia están basadas en hechos que comprueban que la adicción es una enfermedad del cerebro que puede ser prevenida y tratada, y que no se llegará a una solución del problema de drogas sólo con más y más arrestos.

Casi toda la presentación del documento anual se centró en este giro en la estrategia enfocada en la reducción y tratamiento del consumo que se inició desde el primer año de la presidencia de Barack Obama. Se subraya la promoción de reformas del sistema judicial en este rubro, como el envío de más delincuentes no violentos de leyes de drogas a tratamiento en lugar de prisiones, así como mayores esfuerzos de salud pública para abordar el uso de drogas ilícitas, entre otras.

Entre estos cambios se resaltó mayor apoyo a los 23 millones 500 mil estadunidenses en recuperación de adicción de drogas, reducir disparidades injustas en la aplicación de las leyes antinarcóticos, mayor esfuerzo para enfrentar la epidemia de abuso de drogas recetadas, y también se enfatizó que este gobierno ha dedicado mayores recursos materiales, tecnológicos y humanos a combatir actividades ilegales en la frontera suroeste que en cualquier otro momento en la historia del país.

La oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca afirmó que las estrategias antinarcóticos sí funcionan; señaló que como resultado de políticas antinarcóticos desde el nivel local al internacional, la tasa de estadunidenses que usan drogas ilícitas hoy es aproximadamente un tercio de lo que se registraba a finales de los años 70. Destacó que se ha producido un desplome de 40 por ciento en el uso actual de cocaína y que el uso de metanfetaminas ha caído por el 50 por ciento.

Según la oficina antinarcóticos, el gobierno de Obama destina, en el año fiscal 2012, unos 10 mil millones de dólares a programas de educación y tratamiento; otros 9.4 mil millones a esfuerzos de seguridad pública relacionada con drogas, 3.6 mil millones para interdicción y 2.1 mil millones a programas internacionales (resaltando el tratamiento como el rubro mayor).

La Iniciativa Mérida

El documento informa que la Iniciativa Mérida, basada en la responsabilidad compartida, procede con su propósito de romper el poder y la impunidad de organizaciones criminales trasnacionales, incrementando así la seguridad pública. La Iniciativa –que ya se apropió 1.9 mil millones hasta la fecha– continúa otorgando asistencia técnica y de capacitación a fuerzas de seguridad pública en México, y amplía el enfoque para fortalecer el sistema judicial del país vecino.

Por otro lado, destaca que el Departamento de Justicia ha logrado obtener un incremento sustancial en extradiciones de México (93 en 2011 comparado con 12 en 2000) y que ha capacitado a más de 5 mil 400 fiscales e investigadores mexicanos.

Más allá de México, la estrategia reitera que la cooperación internacional se enfoca en reducir la oferta de drogas ilícitas en Estados Unidos, también bajo el principio de responsabilidad compartida. Indica que la cooperación con Colombia es un ejemplo de lo que se puede lograr en el ámbito internacional. Indica que la DEA continúa trabajando con contrapartes en 65 países, y que esa agencia capacitó, en 2011, a 2 mil 769 oficiales de seguridad pública, abrió nuevas oficinas en Portugal e Indonesia y llevó a cabo la Operación todo incluido del Hemisferio Occidental, esfuerzo que busca interrumpir el flujo de drogas y dinero desde sus puntos de origen, de tránsito y en Estados Unidos.

(Ver informe)

Para algunos críticos, la nueva estrategia tiene casi nada de nuevo. Es casi idéntica a las estrategias antinarcóticos nacionales previas, afirmó hoy Bill Piper, director de asuntos internacionales del Drug Policy Alliance, organización que promueve alternativas a las políticas de prohibición que considera fracasadas. “Mientras la retórica es nueva –reflejando que unos tres cuartos de los estadunidenses consideran que la guerra contra las drogas es un fracaso– la sustancia de las políticas actuales es la misma. En realidad, el gobierno de Obama da prioridad a arrestos de bajo nivel, pisoteando leyes estatales de mariguana para uso médico, y ampliando los esfuerzos de interdicción de oferta”. Piper concluye que votantes estadunidenses, líderes extranjeros y otros que esperaban que el presidente Obama promovería el cambio quedarán desilusionados.

Esta estrategia, indica Piper, ignora un creciente consenso nacional e internacional en favor de reformas de políticas antinarcóticos, señala que 16 estados han legalizado la mariguana para uso médico, que aproximadamente la mitad de la población, según encuestas, favorece la regulación de mariguana, y que un número creciente de líderes mundiales pugnan por un debate sobre alternativas a la llamada guerra contra las drogas. La gente desea el cambio, pero la Casa Blanca ofrece más de lo mismo.