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El gobierno de México puede incidir, pero no será una negociación bilateral, señala

Arturo Sarukhán: la reforma migratoria, decisión exclusiva de Estados Unidos

Considera el embajador contradictoria la relación que enfrentan ambas naciones

 
Periódico La Jornada
Jueves 12 de abril de 2012, p. 17

Quien crea que la reforma migratoria es un tema que va a darse por la capacidad de cabildeo y negociación del gobierno mexicano está fumando demasiado de lo que estamos asegurando en México, advirtió el embajador de México en Washington, Arturo Sarukhán, al ofrecer en el auditorio Jesús Silva Herzog del edificio de posgrado de Economía, en la Universidad Nacional Autónoma de México, una conferencia sobre las relaciones con Estados Unidos.

“La reforma migratoria va a tener, nos guste o no, una resolución interna en Estados Unidos. El gobierno mexicano evidentemente puede incidir, está movilizando actores y aliados, pero no será producto de una negociación bilateral. Esa negociación vendrá cuando haya una reforma en ese sentido y nos sentemos a la mesa a ver cómo vamos a manejar el programa de trabajadores temporales y la regularización de los 11 millones de migrantes –5 millones de mexicanos– sin documentos”, enfatizó.

El diplomático mexicano hizo una amplia exposición de las relaciones bilaterales y explicó que es difícil separar claramente lo que es política internacional y política doméstica, por lo que propuso el término interméstica, en razón de que todos los temas que atañen a ambos países, llámense migración, seguridad, agua o ecología, no se pueden resolver en la agenda bilateral si no se interactúa con actores domésticos estadunidenses.

Hoy toda la agenda bilateral México-Estados Unidos es política local, y si no entendemos de dónde emanan los detonadores que permiten avanzar en la relación bilateral, vamos a fracasar en darle a la relación un sentido estratégico con visión de futuro. Por eso es que en cinco años le hemos dedicado un esfuerzo enorme a buscar alianzas con gobernadores, alcaldes, procuradores estatales, asambleístas estatales, porque es de la periferia hacia Washington donde vamos a ir acabando de generar puntos de presión, ya que muchos de los temas que impactan a la agenda bilateral, como la migración destacadamente, tienen puntos de presión no en Washington, sino en los congresos locales, grupos de poder regionales, en las cámaras de comercio de los estados y en las empresas asentadas en esos estados y que tienen inversiones en México.

Arturo Sarukhán comentó que en la relación entre ambos países hoy se da una contradicción, pues de una parte se vive uno de los mejores momentos en la relación bilateral, la relación con el actual gobierno es estupenda, lo que no quiere decir que todo sea color de rosa y que no hay conflictos, y de otra se vive uno de los peores momentos.

Uno de los mejores momentos es porque creo que hay, por primera vez desde que se negoció el Tratado de Libre Comercio, una visión estratégica de futuro de cómo, de manera integral, vincular todos los temas de la relación y tratar de darle una trayectoria de largo plazo. Pero si uno se fija en las opiniones públicas en los dos países, éstas sugerirían que vivimos uno de los peores y más conflictivos momentos de la historia. En México el consumo de drogas ilícitas en Estados Unidos, la venta de armas y el flujo de dinero ilegal que cruzan la frontera hacia México genera esa opinión pública hacia Estados Unidos, y de esa parte el tema de la violencia en la zona fronteriza y el explosivo y enormemente tóxico debate que hay sobre la migración colorea la manera en que muchos estadunidenses entienden y se relacionan con México.

Finalmente el embajador mencionó cinco elementos que permiten entender la evolución de las relaciones con Estados Unidos. La seguridad y la migración, como ejes fundamentales; la facilitación comercial, en el entendido de que México se disputa con China el segundo lugar como importador de productos estadunidenses; la energía y la incorporación de temas regionales y globales en la discusión bilateral.