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El Vive Latino reunió 210 mil personas en el Foro Sol en 3 días, dicen organizadores

En México el público está sediento y hambriento de música: Madness

La banda británica fue de las más esperadas en el encuentro

Gogol Bordello provocó un slam de miles

La gente esperaba el cierre fuerte con Molotov y Fat Boy Slim

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Amandititita y Rubén Albarrán, de Café Tacvba, brillaron en la jornada del sábadoFoto Salvador Bonilla y Notimex
 
Periódico La Jornada
Lunes 26 de marzo de 2012, p. a14

En tres días, el 12 festival de música y cultura Vive Latino reunió un total de 210 mil personas con boleto pagado, según los organizadores. Tuvieron la oportunidad de disfrutar 123 propuestas musicales en cuatro escenarios, desde donde se emitieron sonidos que los jóvenes hacen suyos a través de los medios que hoy les son comunes, como el Internet, teléfonos celulares y otras tecnologías.

Algunos que no alcanzaron boleto y no tenían el varo suficiente para comprar en la reventa intentaron dar un portazo como medida extrema, desesperada, para sumarse a la fiesta anual, que les resulta inaccesible porque el abono para los tres días que dura el Vive cuesta más de mil pesos, a lo cual se suma la comida de 45 pesos por una hamburguesa o un hot dog; a 10 pesos el taco de canasta, a 20 una nieve, a 35 un vasito de cerveza, a 20 la dona, etcétera. Por la noche, corriendo buscan un transporte barato, lo cual es casi imposible. Hay rutas de micros a diferentes puntos de la ciudad. Los taxis son prácticamente inaccesibles porque cobran en forma exagerada.

El Vive Latino es un gran negocio y la fórmula seguirá funcionando, porque cada año habrá más y más jóvenes, así como más y más artistas, en la eterna renovación del negocio de la música.

Los sonidos y los ruidos

El sol en el cenit, la muchedumbre a flor de tierra, cual hormiguero buscando alimento, agua, de un escenario a otro. El Vive se ha instituido: compras tu boleto, llegas al Foro Sol y consumes todo lo que puedas, hasta el último centavo. Bombardeados los muchachos por marcas que aspiran a lucir algún día, el consumismo reina por doquier, pero lo que se vio en el último día del Vive, lo que predominó fue el con su mismo pantalón, con su mismo suéter. El glamur es un espejismo, la realidad los enfrenta.

En rueda de prensa los británicos Madness, para muchos los más esperados, expresaron su beneplácito por estar en el Foro Sol compartiendo escenario con las propuestas variopintas. Añadieron que para permanecer tantos años en la escena no hay una fórmula, sino una idea: divertirse con su trabajo.

Anunciaron que ya preparan un nuevo disco, el cual no presentarán en México, porque puede ser muy peligroso, bromearon. Lo que hemos visto hasta el momento, antes de subir al escenario, es un público mexicano sediento y hambriento de música, muy similar al que hemos visto en otros países.

Antes, la banda estadunidense de punk Gogol Bordello creaba la locura en las gradas: contagiaba con su ritmo a miles de jóvenes que protagonizaban el slam. Otros como Paté de Fuá, La Lupita y Hello Seahorse! hacían lo propio con sus rolas.

En opinión de los músicos de Kinky, que cerraría el escenario verde en el Vive Latino, es un avance profesional. Han estado ya cuatro veces. Mientras hablaban en conferencia de prensa se oía duro el grupo Illya Kuriaky & The Valderramas. La alfombra que cubre al Foro Sol era un comal donde grupos de jóvenes se recostaban a sus anchas, mitigaban su sed con lo que podían, cerveza o agua. En varios rincones parejas de muchachos se besaban disfrutando la vida, ese divino tesoro que es tan efímero y que dura tan poco. Algún día recordarán, con otras voces y otros ámbitos, que tres días de marzo vivieron la música y sus cuerpos primaverales respondieron a esa fuerza que Henry Miller llamó la brama, una fuerza propia de los trópicos que sube por las piernas.

A su vez, los músicos de Flema. El punk fue bien recibido por los forosolanos. Sin meterse en problemas, señalaron que los seguidores de los Strokes pueden considerar, si quieren, a estos como punketos, pero eso más bien es como un pop, definieron.

Al cierre de esta edición, frente a las cuatro escenarios, el público aún se repartía para ver y escuchar a la banda británica Madness, Jaime López o The Horrors. El don de la ubicuidad es imposible en el Vive Latino. Todos esperaron un cierre fuerte con Molotov y Fat Boy Slim en el escenario principal, para salir corriendo y alcanzar un transporte público, luego de las 12 de la noche.