Opinión
Ver día anteriorSábado 17 de marzo de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Apuntes postsoviéticos

Polémica decisión

D

esde hace más de 10 años, los planes de Estados Unidos de instalar componentes de su escudo antimisiles en Europa, cada vez más cerca de las fronteras con Rusia, son el principal motivo de fricción entre Washington y Moscú.

Poco después de que asumió el mando de este país Vladimir Putin, que ahora se dispone a comenzar un tercer periodo presidencial, el entonces inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, anunció que el sistema de defensa contra misiles que estaba desarrollando Estados Unidos protegería también a sus socios europeos.

Han pasado 11 años y el desencuentro persiste, pese a los cosméticos ajustes que la administración de Barack Obama hizo al plan inicial para llegar al mismo punto de partida y también debido al beneficio electoral que, como amenaza a la seguridad nacional real o exagerada, supo sacar el Kremlin a sus votantes.

En ese contexto, para Rusia, lo lógico sería mantener las cosas como están, sin dejar de negociar un arreglo casi imposible y lanzar amenazas de respuestas directas o asimétricas para neutralizar el peligro.

Pero el gobierno ruso decidió promover una iniciativa ilógica, que ha causado rechazo en amplios sectores de la sociedad, aunque puede representar un millonario ingreso en concepto de arrendamiento de una pequeña parte del territorio nacional.

El Kremlin considera posible permitir la instalación, en la región de Ulianovsk, de una base –militar, para decirlo sin ambages– de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con mandato de Naciones Unidas, la cual se pretende tapar con el largo y confuso eufemismo de centro multinodal de tránsito de cargas no letales para la utilización del contingente de las fuerzas internacionales que coadyuvan a la seguridad en Afganistán.

La cancillería de Rusia precisó que se trata de una base logística para el tránsito de armamento y soldados de la OTAN que van de regreso de Afganistán, lo que presupone que estarán poco tiempo en territorio ruso.

La necesidad de esta base en Rusia surgió porque Uzbekistán, donde las cargas no letales se almacenan camino a Afganistán, se negó a recibirlas en sentido contrario, temiendo que pudiera ser un canal para sacar los narcóticos afganos.

Rusia nada tiene que temer y, tomando en cuenta que no sería gratis, está dispuesta a recibir hasta 30 vuelos diarios con armas y soldados de la OTAN desde Afganistán.

Es una polémica decisión que, sin embargo, no es definitiva y se encuentra todavía en fase de estudio. Si llegara a aprobarse, los votantes rusos preocupados por la expansión de la OTAN hacia el este tendrían todo el derecho de preguntar qué es peor, ¿el peligroso escudo antimisiles de Estados Unidos o la inofensiva base de la OTAN en Ulianovsk?