Cultura
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Tienen sus marcas y su look, dice Wolfryd

Inciden pandillas, de modo subliminal, en la cultura

Presentan muestra del pintor en la galería Ethra

 
Periódico La Jornada
Viernes 18 de noviembre de 2011, p. 7

Más que la violencia, la imposición de una cultura sobre otra sin que eso se advierta es el tema central de Transferencias, exposición del pintor Barry Wolfryd (Los Ángeles, 1952), montada en la galería Ethra.

La muestra, que se presenta en el recinto de la calle Londres 54, colonia Juárez y concluirá el día 26, reúne 40 óleos/encausto y dos sillas del artista radicado en la ciudad de México desde 1985; están poblados de pistolas, ametralladoras AK-47, tijeras, navajas, bisturís, picahielos, clavos, desarmadores, botas y numerología pandilleril.

Wolfryd explica que las pandillas, por ejemplo, “tienen sus marcas y su look. No sé qué tan organizados están, pero se promueve su cultura. Tienen disqueras, producen música. Muchos diseñadores underground toman su forma de vestir para promover la moda a ciertas generaciones”.

El entrevistado gusta trabajar con iconos en cuestiones sensibles, a lo mejor política y socialmente incorrectas. Trato temas de la cultura o de la sociedad, entonces no sorprende que me haya llevado en esta dirección, porque es algo en la cara de todos hoy día, pero más como estadísticas de confrontaciones, de balaceras, de cuántos muertos, como siempre leemos en las noticias o escuchamos por radio o televisión, pero pocas personas hablan de lo que sucede en la cultura.

Respecto del título Transferencias, éste se remite a un término económico o sicoanalítico, pero para Wolfryd también es aplicable a la cultura, ya que “hay una subcultura reconocida, pero que en realidad hace una transferencia a la cultura cotidiana de forma subliminal, de modo que no nos damos cuenta. Hace que empecemos a escuchar, por ejemplo, los narcocorridos”.

Para concretar el proyecto Caras vemos corazones no sabemos, investigó en archivos policiacos en Internet, así como ver las noticias. Su interés, indica, es más bien socio-antropológico, entonces no hace falta vincularse con los protagonistas.

El hecho de que las obras están pintadas en blanco y negro, con sus respectivos matices, remite al artista al dibujo con lápiz y papel. Estos tonos también producen cierto efecto gráfico, como hace 10 años, cuando la mayoría de los periódicos se publicaban en blanco y negro. También dan una calidad nostálgica. El color hubiera sido más fácil, pero no daría el mismo efecto de cruda realidad,

A Wolfryd le gusta el sentido pop cultural, aunque no a la manera de Andy Warhol, quien pintó unas cajas de brillo como objeto de arte. Más bien emplea valores entendidos que están en los objetos populares, que pueden ser universales. Aunque sus temas son duros, su manera de presentarlos es juguetona.

Durante sus primeros años en México quiso ser Gauguin en el istmo de Tehuantepec, luego, me cayó el veinte de lo que realmente sucedía aquí en la cultura y me hice parte de eso.