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Veta de arbitrariedades
No queremos hacer una revolución, sólo que se nos pague lo justo

Ejidatarios de Plan Nacional Agrario acusan a Frisco de mentir durante 20 años

Prometieron hacer escuelas, una calle pavimentada y apoyos; nunca hubo nada

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Periódico La Jornada
Jueves 20 de octubre de 2011, p. 3

Mexicali, BC. Por agarrar unos cuantos pesos firmamos y nos engañaron; los dueños de la mina no nos hablan con verdad, y ya nos cansamos de que nos estén chingando. Lo único que pedimos es justicia, que se nos pague lo justo por nuestra tierra, reclaman los ejidatarios de San Felipe. Son propietarios de tierras desérticas y agrestes en el litoral del Golfo de Cortés, donde la minera Real de los Ángeles descubrió un abundante filón de oro y plata.

¡Aquí, puras mentiras! En 20 años han mentido a los más ancianos porque hay mucha necesidad, ¡y eso no se vale!, reclama con enojo Alberto Piedra, fundador del ejido Plan Nacional Agrario hace 43 años.

Junto a él, Jesús Moreno y Rafael Sosa, que comparten la propiedad del ejido más grande del país con otras 211 personas, solicitan a la empresa Frisco –propietaria de la mina– que manifieste voluntad y satisfaga la demanda de campesinos y pescadores.

Que se nos haga justicia, que se nos pague lo justo, somos mexicanos y sólo reclamamos un derecho legitimo. No queremos pelear, no queremos hacer una revolución, simplemente que se nos pague lo que nos corresponde por ley, y que no anden abusando y no se digan mentiras, asevera Jesús Moreno.

Rafael Sosa recuerda la llegada de la minera a sus tierras en San Felipe, hace más de 20 años. Se presentaron diciendo que venían a explorar y de ahí se fueron agarrando. Llegaron hablando muy bonito porque prometieron muchos beneficios para el ejido, nos prometieron hacer escuelas, una calle pavimentada, apoyar a la gente adulta, y de eso nunca hubo nada.

Jesús Moreno completa en voz alta aquel recuerdo. No contábamos con un asesor jurídico, y nos hicieron creer con triquiñuelas que la mina era un beneficio para el ejido, para el pueblo de pescadores, que habría desarrollo empresarial, y nada sucedió. Mire cómo está San Felipe: pobre y abandonado.

Los ejidatarios de Plan Nacional Agrario, muchos de ellos hombres maduros, han atestiguado acontecimientos que los dejaron fuera de los frutos de la explotación minera.

Comenzaron a explotar la mina, y así se fueron dando los contratos del agua y de la luz. A mí me tocó estar dentro de la mesa directiva cuando se hizo el contrato de la luz, y nos pagaron 50 mil pesos por cruzar la línea de luz que viene de Rosarito a la mina. Y a cada uno de los ejidatarios nos dieron 225 pesos, recuerda Alberto Piedra mientras ríe con ironía.

Nos queda muy claro a lo que nos estamos enfrentando, pero les pedimos que nos vean como gentes con derechos. Se fueron adueñando, poco a poco, con dos o tres mentiras, porque estaban mal esos contratos que firmamos. Hoy todavía estamos dispuestos a negociar porque somos mexicanos, pero que les quede claro: no nos vamos a dejar. ¡Vamos a seguir terqueando!

–¿Ustedes insisten en que no tenían conciencia de lo que firmaban con la minera?

–Vivimos engañados todo el tiempo. Nunca nos dijeron la verdad, y ahora exigimos que no nos engañen, y que si quieren seguir explotando la mina, nos paguen lo justo porque se está escribiendo otra historia de engaño –responde Alberto Piedra.

–¿No temen que ahora la mina los acuse de intento de chantaje?

–¡Nooo! No, ni queremos chantajearlos, simplemente que se nos pague lo justo. Nosotros estamos en la mejor disposición porque sabemos que va a ser una derrama importante para el estado, para San Felipe. Cómo es posible que se nos quiera pagar a nosotros a 2 mil dólares la hectárea cuando en otros estados están pagando hasta 15 mil dólares por explotar la plata, y la relación plata-oro es 65 veces para el oro. Entonces no tiene lógica lo que están ofreciendo.