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Decepcionado, Bill Richardson regresa a EU; no pudo hablar en Cuba con Gross
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 14 de septiembre de 2011, p. 31

La Habana, 13 de septiembre. El ex gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, anunció hoy que concluyó su estancia de una semana en Cuba, muy decepcionado por no poder visitar al prisionero estadunidense Alan Gross, ni discutir ese caso con el gobierno de La Habana.

Ex embajador en las Naciones Unidas y experto en misiones internacionales delicadas, Richardson habló con el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, pero no logró el objetivo de su viaje, que era visitar a Gross y discutir con el gobierno cubano las vías para excarcelarlo.

Mi conclusión es que tal vez el gobierno cubano ha decidido que no quiere mejorar las relaciones con Estados Unidos, añadió el ex gobernador. Soy alguien que por muchos años he estado muy metido en el área de las relaciones con Cuba y he sido alguien en Estados Unidos que he apoyado el mejoramiento de las relaciones, así que estoy muy sorprendido y decepcionado de por qué me escogieron a mi para mandar este mensaje.

Richardson confirmó la versión que había ofrecido la familia de Gross, en el sentido de que fue el gobierno cubano quien invitó al ex gobernador a discutir el caso del detenido. Pero también repitió lo que fue su primer frentazo en La Habana: habló con el canciller Bruno Rodríguez, quien le dijo que no podía visitar la prisión y menos volver a Estados Unidos con el hombre que purga una sentencia de 15 años.

Un asunto importante

Aunque el viaje de Richardson era a título personal, el Departamento de Estado lo alentó en público. El presidente Barack Obama ha tratado de mejorar la relación (con Cuba), pero es muy difícil sin que el gobierno cubano nos escuche y simplemente nos otorgue la oportunidad de discutir el caso del señor Gross que para nosotros es muy importante, señaló el ex gobernador.

Gross fue detenido aquí en diciembre de 2009 y está condenado por violar leyes cubanas al distribuir equipos de comunicación entre particulares, como parte de un programa del gobierno de Estados Unidos. Agotados sus recursos legales, su liberación depende sólo de una decisión política, cuya contrapartida tácita son los cinco agentes cubanos detenidos en Estados Unidos en 1998 y sentenciados, entre otros cargos, por conspiración para el espionaje y para quienes La Habana reclama también la libertad inmediata.

Los dos gobiernos consideran que su respectivo caso es un obstáculo inmediato y de fondo para aliviar la tensión bilateral. Para los cubanos también terminó la vía judicial y ahora están intentando un recurso excepcional de hábeas corpus. Aunque no hay señales de que se produzca un canje, así reconocido en forma explícita, aún queda abierta la posibilidad de un acuerdo indirecto.

Richardson reconoció que el caso de los cinco cubanos salió a la conversación con Rodríguez, sin que se hablara de un canje, puesto que esa vía no ha sido nunca parte del punto de vista de ninguno de los dos gobiernos. Sin embargo, el ex gobernador se manifestó esperanzado de que Gross salga libre mediante negociaciones bilaterales.