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El autor retoma a Plutarco Elías Calles en una novela-reportaje publicado por Alfaguara

Lejos de la literatura moralista, Solares vuelve a la ambivalencia del Jefe Máximo

Hace 20 años en mi obra de teatro quedó mucho en el tintero de ese personaje esencial, dice

 
Periódico La Jornada
Martes 6 de septiembre de 2011, p. 6

Personaje de luz y sombras, Plutarco Elías Calles es el protagonista del nuevo libro de Ignacio Solares, El Jefe Máximo.

Hace 20 años, el autor escribió una obra de teatro acerca del fundador del Partido Nacional Revolucionario (predecesor del Partido Revolucionario Institucional) y ahora lo retoma en esta novela-reportaje en la que, afirma, 50 por ciento es ficción y 50 por ciento realidad.

A lo largo de dos décadas se van acumulando las citas y las referencias a un autor o a un personaje que siempre me interesó tanto, como Calles, señala Solares, director de la Revista de la Universidad de México.

En la obra de teatro –que tuvo muy buena aceptación y en la que participaron Jesús Ochoa, quien ahí debutó, y Miguel Flores, bajo la dirección de José Ramón Enríquez–, “se me quedaron muchas cosas en el tintero, porque para mí es un personaje fundamental en la historia de México, para bien y para mal, y me interesaban mucho sus luces y sus sombras.

Polvos de aquellos lodos

“No creo –prosigue Solares en entrevista con La Jornada– en la literatura moralista o didáctica que cree en personajes buenos buenos o malos malos.

“Me gustan los personajes ambivalentes y Plutarco Elías Calles lo es como pocos. A lo largo de todos esos años fui encontrando más referencias y llegó un punto en el que me di cuenta de que podía ser una novela-reportaje, en el sentido de que podía sacar citas de todo lo que se ha dicho de él y algunos pasajes novelarlos.

Parto de la ventaja del novelista que puede llenar con la imaginación los huecos que deja la historia, pero el chiste está en que esa historia de verdad esté documentada, porque lo que no se vale es inventar por inventar, destaca el autor de Presencia de lo invisible, libro que se publicó hace unos meses.

La historia debe ser la base de lo que luego vas a imaginar, y mientras más documentado esté, más rico se vuelve el libro y el lector se involucra más en él. Por eso digo que el lector adivina cuando el autor no sabe algo.

La publicación de El Jefe Máximo (Alfaguara) coincide con el momento prelectoral del país, pero no fue algo premeditado. Al respecto, explica Ignacio Solares: Tenía dos años haciéndola y coincide con que están cerca las elecciones, pero nunca fue mi intención aprovecharme de esa circunstancia. Este libro podría valer en cualquier momento, podemos aprender de lo que fue ese tiempo de nuestra historia, tan especial, porque hay un momento en el cual Calles prácticamente, con un discurso, como cuando muere Álvaro Obregón, funda el México moderno al decir que se acabó la época de los caudillos y comienza la de las instituciones. Esto habla de un hombre de una gran visión política, de estadista, y ahí nace el México que estamos viviendo. Puede ser muy importante y muy interesante darte cuenta, ver que somos polvos de aquellos lodos.

Foto
Ignacio Solares durante la entrevista con La JornadaFoto María Meléndrez Parada

El rumbo de Lázaro Cárdenas

Calles se convierte en el Jefe Máximo, no renuncia al poder y los presidentes son sus peleles, situación que cambia con Lázaro Cárdenas, quien también “es fundamental en ese proceso, porque simple y sencillamente le da un giro al país y es uno de los mandatarios más importantes que ha tenido México y que aún podríamos aprender de él. Creo que Lázaro Cárdenas es un gran presidente, político, ideólogo, y nos haría falta alguien así.

El encuentro entre Calles y Cárdenas también es fundamental, por otra razón: porque Cárdenas no manda matar a Calles, cosa que hubiera hecho Obregón, Calles y todos ellos, o sea, Cárdenas ya marca un rumbo muy diferente para el país.

Por eso, abunda Solares, “me gustaría que el lector sacara sus propias conclusiones, tiene las luces y las sombras de Calles pero también tiene la visión del horror que fue aquello. Por eso lo he dicho: estoy por una izquierda unificada, que pudiera prolongar en muchos sentidos, no en todos, lo que empezó a hacer Cárdenas, porque también se equivocó; una izquierda con programa, que no peleara entre sí.

Te confieso que tengo un candidato y lo digo abiertamente: voy a votar por Marcelo Ebrard, es mi candidato. Creo que ha sido un buen jefe de Gobierno y que el país podría dar un cambio que es ya inaplazable.

Solares, ganador del Premio Xavier Villaurrutia en 1999, expresa que ya con la obra de teatro y el libro ahora ha dicho todo lo que tiene que decir de Calles. Uno necesita darle la vuelta a la página y dejar al personaje en paz. Ahora lo que me gusta es la idea de que el libro tenga vida propia, que encuentre a su lector si es que es así. Creo que los temas no son de uno, son como los sueños y las palabras pasan por ti, es muy pretencioso decir esto es mío, todo es de todos. Y realmente me gusta pensar que el escritor es de alguna manera un receptor de cosas que están por ahí y que encarnan en él.

Por ahora, dice, no tiene ningún proyecto de escritura: Voy a dejar que este libro tenga su vida y vamos a ver qué sucede. Los libros finalmente son como botellas lanzadas al mar que buscan su destino y, bueno, uno como escritor no tiene otra cosa que hacer más que escribir. Me hubiera gustado ser alguien más práctico o más divertido: un gran clavadista, un corredor de autos, un torero, pero nomás se me dio escribir.

El Jefe Máximo será presentado el 22 de septiembre a las 20 horas en el Teatro Helénico (Revolución 1500, San Ángel Inn) con la presencia del autor, Rafael Tovar y de Teresa y una lectura a cargo de Jesús Ochoa y Ángel Flores, con la dirección de José Ramón Enríquez, como hace 20 años.