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Asegura que esas tierras pertenecen a bases de apoyo zapatista

Anuncia la JBG de La Garrucha que defenderá zona arqueológica de Toniná

El gobierno pretende venderla a extranjeros para grandes hoteles, acusan

Enviado
Periódico La Jornada
Lunes 11 de julio de 2011, p. 16

Toniná, Chis. 10 de julio. La junta de buen gobierno (JBG) de La Garrucha declaró que defenderá las tierras recuperadas por el EZLN después del alzamiento de 1994, en referencia específica a la zona arqueológica de Toniná, que en una porción considerable pertenece legítimamente a bases de apoyo zapatistas, según terminaron por reconocer en 2009 las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el gobierno estatal, después de años de negarse a ello.

Así, cuando los visitantes ingresan a Toniná, en las afueras de la ciudad de Ocosingo, son recibidos por una gran manta impermeable que declara al pueblo de Toniná como territorio zapatista del municipio autónomo Francisco Gómez. Aunque la administración del sitio y su museo están a cargo del INAH, el terreno circundante hasta la base de la famosa pirámide, es propiedad legal de Alfonso Cruz Espinosa, reiteradamente reconocido por la JBG de La Garrucha como base de apoyo zapatista desde hace varios años, mientras el gobierno incluso intentó encarcelarlo para quitarle el terreno.

El pasado 25 de mayo, la JBG denunció una nueva persecución iniciada en febrero, con lo que calificaba de mañosadas del INAH y el gobierno estatal. Destacó que desde 2009, el gobierno reconoció que también las tierras colindantes al campamento del INAH son propiedad de Cruz Espinoza, el cual puede disponer de ellas sin contravenir las normas y lineamientos del instituto, el cual asímismo deberá respetar los derechos del propietario.

En este caso, el gobierno aplica la misma táctica contrainsurgente que desarrolla en otras comunidades: mediante ofrecimientos y negociaciones paralelas con miembros de la familia Cruz Espinosa, vuelve a amenazar los derechos del dueño legítimo, quien vive allí con su familia.

Ahora, la JBG denuncia enérgicamente a los gobiernos federal, estatal y municipal, los cuales “manipulan a la señora María Socorro Espinoza Trujillo y sus hijas Berenice y Dalia Maribel Cruz Espinoza; las ‘asesoran’ para que vendan la tierra recuperada por las bases del EZLN”.

Las autoridades zapatistas de la selva tzeltal advierten: Toda la riqueza natural de nuestro territorio la vamos a defender, porque sabemos que el gobierno quiere la tierra para vender en otro país para grandes hoteles. La JBG la va a defender porque es el patrimonio que dejó nuestro antepasado. El gobierno ofrece terrenos en los centros ecoturísticos a otros países para grandes hoteles, restaurantes y cabañas, en beneficio de las grandes empresas trasnacionales.

No obstante, este patrimonio es del pueblo de México, y no del gobierno que ofrece la tierra a otros países. Así que la zona arqueológica de Tonina y las demás riquezas de la madre naturaleza las vamos a defender, sostiene la junta zapatista.

En ruta contrarreloj a diciembre del año próximo, crece la presión gubernamental para la explotación turística de sitios arqueológicos, lagunas, ríos y todo lo que quepa en el ambicioso Programa Mundo Maya 2012. Con ello, la enajenación y privatización de territorios indígenas en la selva Lacandona entraría en una pendiente incontenible. Ecoturismo, geoturismo, turismo de aventura, son el nuevo sueño millonario de los lacandones en Nahá, Metzabok y por supuesto Lacanjá. También son una pesadilla para ejidos tan distintos como San Sebastián Bachajón (por el río Agua Azul) y Emiliano Zapata (por la laguna de Miramar).

No es casual que pronto la reserva de Montes Azules quedará totalmente rodeada por una carretera que abriría nuevas fronteras al despojo de territorios indígenas para beneficio de inversionistas nacionales y extranjeros.