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México SA

FC: estadística y artificios

IED: gimnasia y magnesia

Dólares de 28 centavos

E

l inquilino de Los Pinos está muy contento, porque durante su estancia en la residencia oficial la inversión extranjera directa alcanza cerca de 95 mil millones de dólares, y muy probablemente este año llegará a 100 mil millones. Sin duda es un monto nada despreciable, sobre todo si se recuerda que la exportación (léase fuga) de capitales mexicanos en igual periodo se aproxima a 93 mil millones de billetes verdes. Sería, en el lenguaje tecnocrático, casi un empate técnico entre lo que los empresarios foráneos supuestamente inyectan a la economía mexicana y lo que los magnates mexicanos extraen de ella y se llevan a terceros países.

A juicio del susodicho, esos 95 mil millones de dólares reflejan una cosa: que México claramente es una opción rentable y atractiva para las empresas mundiales, de tal suerte que seguiremos invitando a todas las empresas globales del mundo a invertir en México. Porque para nosotros estas inversiones significan empleo, significan crecimiento económico, significan crecimiento tecnológico para el país y, en suma, progreso y desarrollo para México, que lo hace un país más fuerte. El país fuerte, competitivo, próspero y generador de empleos; limpio y comprometido con el medio ambiente que queremos ver todos los mexicanos.

Qué bueno que esté contento y que celebre como si esto fuera una fiesta, pero alguien debió decirle, si es que en serio no lo sabe, que el monto real de las nuevas inversiones foráneas (es decir, el capital, contante y sonante, que físicamente llega al país vía empresas extranjeras), ni de lejos alcanza la cantidad por él citada, porque en los hechos lo que ha crecido es la reinversión de las utilidades obtenidas por esos consorcios en el mercado mexicano, dineros que por un tecnicismo son incluidos en la estadística de inversión extranjera directa y considerados como tal, en el viejo ejercicio de confundir la gimnasia con la magnesia.

Un caso reciente y concreto lo refiere la Cámara de Diputados: la inversión extranjera directa (IED) realizada y notificada entre el primero de enero y el 31 de marzo de 2011 ascendió a 4 mil 787.7 millones de dólares, lo que representó un incremento de 10.5 por ciento respecto al monto reportado en igual trimestre de 2010. La inversión del periodo se integró por 3 mil 200.4 millones de reinversión de utilidades (obtenidos en el mercado mexicano y representativos de casi el 67 por ciento del total de lo que considera como IED), las cuales tuvieron un incremento anual de 88.5 por ciento. Por su parte, las nuevas inversiones (el dinero contante y sonante que en el periodo se inyectó a la economía mexicana) ascendieron a mil 357.2 millones (28.3 por ciento del total), y las cuentas entre compañías (recursos provenientes del exterior como financiamiento directo por parte de los inversionistas extranjeros a su filial en México a través de préstamos de las matrices residentes en el exterior a sus filiales en nuestro país, o bien préstamos o adelantos de pagos de las últimas a sus matrices) a 230.1 millones, por lo que ambos tipos de inversiones se contrajeron en 6.5 y 80.6 por ciento, respectivamente, con relación al desempeño que mostraron entre enero y marzo de 2010.

Apunta la Cámara de Diputados que de esa forma “se dio un cambio sustancial en la composición de la IED, pues en 2011 (en el periodo de referencia) hubo un predominio de la reinversión de utilidades (66.8 por ciento) sobre las nuevas inversiones (28.3 por ciento) y las cuentas entre compañías (4.8 por ciento), mientras en el primer trimestre del año previo prácticamente cada uno de esos tipos de inversión representó un tercio de la IED que llegó al país. Lo anterior se traduce en que de cada 100 dólares registrados entre enero y marzo de 2011 como inversión extranjera directa, en realidad sólo ingresaron al país 28.3; 67 de ellos se obtuvieron en el mercado mexicano y se reinvirtieron (es decir, no provinieron de afuera) y el resto fue deuda, traspaso o adelanto de dinero entre la oficina matriz y su filial en territorio mexicano. Entonces, se parece, pero no es igual.

En consecuencia, puntualiza, si bien en el agregado es positivo que la IED haya registrado una expansión respecto al monto reportado en 2010, lo cierto es que resultó desalentadora la contracción que presentaron las nuevas inversiones, pues es un indicador de la confianza que tienen los inversionistas extranjeros acerca de las oportunidades de negocio en nuestro país, por lo que pareciera que México no logró avances significativos en el atractivo que ofrece a la inversión extranjera, o lo que es lo mismo, exactamente lo contrario de lo dicho por el feliz inquilino de Los Pinos.

Un ejercicio más amplio (enero de 2008-junio de 2010) rinde iguales resultados: en ese periodo, la inversión extranjera directa oficialmente reconocida como tal sumó 50 mil 514 millones de dólares, pero de ellos sólo 45 por ciento (22 mil 663 millones) fue dinero contante y sonante; el 55 restante fue resultado de reinversión de utilidades (14 mil 166 millones obtenidos en el mercado mexicano) y cuentas intercompañías (13 mil 685 millones en deuda, traspaso o adelanto de dinero entre la oficina matriz y su filial en territorio mexicano).

En cambio, los 93 mil millones de dólares que los magnates mexicanos han exportado (léase fugado) durante el calderonato son, todos, contantes y sonantes. Para quienes no recuerdan de qué se trata, va el contexto: los mexicanos con mayor capacidad económica enviaron más de 93 mil millones de dólares al exterior durante el gobierno en curso para ser depositados en bancos, como inversión directa o para su colocación en otros activos en diversos países, indican informes del Banco de México. El envío de recursos al exterior bajo estas tres formas significó que 94 de cada 100 dólares que ingresaron a México por las remesas de mexicanos que trabajan en el exterior volvieron a salir del país en el mismo periodo. El monto de las remesas fue de 98 mil 801.6 millones de dólares en los 17 trimestres transcurridos entre 2007 y 2011 (La Jornada, Juan Antonio Zúñiga, 20 de junio de 2011). O si se prefiere, 97 de cada 100 dólares de inversión extranjera directa.

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Corderiana (de Ernesto Cordero): si México no está como Grecia y otros países europeos se debe a que todos pagamos impuestos. ¿Todos? ¿En serio?