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Provocación o venganza por sus crímenes en Chechenia, posible motivo

Sicario asesina en Moscú a ex coronel
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 11 de junio de 2011, p. 26

Moscú, 10 de junio. Víctima de venganza o de provocación –tanto de islamitas radicales que pretenden hacer justicia por propia mano o de ultranacionalistas rusos que buscan argumentos para arremeter contra los norcaucasianos–, Yuri Budanov, ex coronel del ejército ruso, recibió hoy seis balazos que acabaron con su vida en céntrica avenida de esta capital.

Budanov, quien en 2009 obtuvo la libertad condicional tras ocho años y medio de prisión, se hizo tristemente célebre por ser el primer oficial ruso condenado por crímenes de guerra en Chechenia.

Comandante de un regimiento de tanques, la noche del 27 de marzo de 2000, Budanov mandó secuestrar a Elsa Kungayeva, de 18 años, a quien creía una francotiradora que había asesinado a dos de los hombres bajo su mando.

Alcoholizado, Budanov golpeó brutalmente a la joven durante el interrogatorio, la torturó, violó, estranguló y vejó su cadáver.

Era lo habitual en esos tiempos de atrocidades en Chechenia, pero se demostró que Kungayeva nada tenía que ver con los rebeldes y, tres años después, cayó sobre Budanov, degradado y sin condecoraciones, un castigo ejemplarizante: 10 años de cárcel.

Al obtener la libertad condicional hace dos años, Budanov –considerado un héroe para los ultranacionalistas rusos– comenzó una vida de bajo perfil. Alejado de los reflectores, su nombre reapareció hoy en los titulares de las agencias noticiosas.

Budanov, al salir de una notaría, fue acribillado por un sicario que descargó sobre él cuatro balazos en la cabeza, mortales de necesidad, quedando su cuerpo tendido en un patio interior de la avenida Komsomolskaya.

Oleg Orlov, director de Memorial, organización no gubernamental que denuncia la violación de los derechos humanos en Chechenia, estima que el asesinato pudo ser una venganza.

No atribuye la responsabilidad a los familiares de Kungayeva, que se exiliaron en Noruega y cuyo padre sólo dijo este viernes que este perro murió como perro, sino a cualquiera de los parientes de los desaparecidos que hubo en el lugar de emplazamiento del regimiento de Budanov por las mismas fechas.

Entre enero y comienzos de febrero de 2000, Memorial logró documentar ahí siete desaparecidos y, más tarde, se encontró el cuerpo de cuatro de ellos, maniatados y con huellas de tortura.