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El director mexicano fue designado por la Secretaría de Cultura del DF el jueves pasado

Diemecke buscará que la OFCM esté en boca del mundo entero

La noticia de mi elección fue accidental; aún no era oficial, ya que el anuncio se haría a más tardar en junio, cuando tomará la batuta, reveló el músico en entrevista telefónica

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Enrique Diemecke dirige en la actualidad más de tres orquestas de diferentes ciudades del mundo, y por 16 años encabezó la Sinfónica Nacional. En la imagen, durante un ensayo con la Orquesta Sinfónica Nacional en el Palacio de Bellas ArtesFoto José Carlo González
 
Periódico La Jornada
Lunes 11 de abril de 2011, p. a11

Fue una filtración –siempre hay chismosos– la que obligó a dar a conocer antes de lo programado el nombramiento de Enrique Arturo Diemecke como nuevo director artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM).

Así lo reveló el propio músico mexicano, quien fue entrevistado por La Jornada vía telefónica hasta Long Beach, California, Estados Unidos, de cuya agrupación sinfónica es responsable desde hace varios años.

La designación se dio a conocer el jueves pasado, poco después de las cinco de la tarde, por la Secretaría de Cultura de Gobierno de la Ciudad de México, mediante un comunicado, hecho que fue consignado en estas páginas en la edición del viernes.

Este nombramiento ocurre luego de que la OFCM permaneció acéfala de director artístico durante tres años y tres meses y en un contexto político en el que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, anunció el pasado 31 de marzo el comienzo de su precampaña rumbo a la Presidencia de la República en 2012.

La noticia sobre mi llegada a la filarmónica de la ciudad se difundió de manera accidental, aún no siendo oficial, sostuvo Diemecke durante la conversación con este diario, durante la cual descartó haberse sacado la rifa del tigre debido a los problemas y confrontaciones que ha enfrentado la filarmónica capitalina en años recientes.

Dicho anuncio, aseguró, se haría entre mayo y junio: Se estaba buscando una fecha adecuada para los medios, para la orquesta misma, antes de que salga de vacaciones; la idea era darle la importancia que amerita, pero nos ganaron los chismosos.

Resultado de una auscultación

Según informó a La Jornada la secretaria de Cultura del Distrio Fedral, Elena Cepeda, se optó por Enrique Arturo Diemecke después de una auscultación entre los músicos de la OFCM en la que recibió mayor aceptación, además de que es mexicano y gran director.

A decir del ex titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, en cuyo podio permaneció 16 años, aún debe arreglar ciertos aspectos con la secretaría capitalina, pues todavía tiene compromisos por cumplir en el extranjero, además de que desea llegar a su nuevo cargo sin ninguna incertidumbre, sobre todo ante el hecho de que la actual administración de esta urbe concluirá su gestión el año próximo.

–¿Cómo se da su llegada a la OFCM?

–Dirigí esta orquesta como huésped una o dos ocasiones por año desde que se quedó sin titular. Lo que tengo entendido es que las autoridades, sobre todo la secretaria de Cultura (Elena Cepeda), estuvo haciendo varias gestiones muy importantes de movimientos internos en la filarmónica, en su aspecto económico y de estructura, para entregarla de mejor manera.

Elena Cepeda es la que podrá decir qué evaluaron para tomar la decisión de invitarme a mí como titular de la orquesta. El acercamiento de ellos conmigo tuvo lugar apenas hace unos días.

–¿Con qué encomienda llega? ¿Tiene alguna solicitud o petición en particular de las autoridades?

–La encomienda es llevar a la filarmónica de la ciudad a su desarrollo continuo como gran orquesta. Algo que se ha visto, sobre todo en años recientes, es que sigue conservando esa calidad de primera orquesta de México y una de las mejores de América Latina.

Ésa es justamente la idea, que se reafirme como una de las mejores agrupaciones no sólo en Latinoamérica, sino en el mundo. Mi idea de programación es buscar una orquesta cuyo nombre y reputación vuelvan a estar en las carteleras, la boca del mundo entero como una de las grandes orquestas actuales.

–¿Este nombramiento no representa para usted haberse sacado la rifa del tigre? La OFCM ha tenido en años recientes varios problemas, muchos internos, como la división entre los músicos.

–No voy a decir un secreto: no hay orquesta en el mundo que no tenga esas características. Las orquestas, por lo general, no están hechas de una forma. Aunque sus integrantes sean de una misma nacionalidad, siempre van a tener una pequeña característica: que ninguno de sus músicos son iguales, y no pueden serlo porque han tenido formación y entrenamiento distinto; cada instrumento en sí demanda comportamientos diferentes.

“Cada músico, además, tiene una función diferente en la orquesta, no es la misma la de un concertino o un principal de sección que la de un músico de fila. Entonces, siempre habrá diferencias, ese tipo de cosas que usted señala; precisamente para eso son los directores, para guiar a todos los músicos a una idea única, y la mía siempre ha sido una sola: hacer buena música.

Es obvio que el conflicto en la OFCM creció porque quien estaba en ese momento a la cabeza no pudo tratar la situación. Las orquestas tienen diferentes momentos, situaciones y trayectorias; en el caso de la filarmónica de la ciudad, la secretaria de Cultura optó por dar tiempo para que esos problemas se fueran limando y acabando, para no dejar crecer los conflictos y que la orquesta pudiera cumplir con su labor musical, artística.

Deterioro, obvio

–¿Cómo ha pulsado a la orquesta, cómo la siente en cuanto a lo musical?

–Es una agrupación de calidad excelente, es un gran instrumento, responde a las demandas artísticas musicales y sale airosa de los retos. Ése es precisamente el atractivo de estar al frente de una orquesta de esta calidad.

Pero, como todo buen instrumento, un violín o un piano, debe tener mantenimiento, no se puede pensar que sus partes y accesorios serán eternos. La OFCM ha tenido momentos de renovación, algunos de sus elementos ahora tocan en agrupaciones muy importantes de otros países; ha sido una orquesta que supo construir a sus mejores elementos en sus épocas, y ésa es la idea: conservar los buenos músicos que existen y que están en óptima calidad y facultades, al tiempo de cubrir las vacantes con artistas que mantengan a la orquesta en ese lugar primordial que tiene.

–¿Repercute de alguna manera que la OFCM no haya tenido director titular por más de tres años?

–Cualquier agrupación humana sin una dirección tendrá siempre cierto deterioro. Pero, en el caso de la OFCM, también pudo haber permitido un punto de claridad. Fue incluso catártico para ella estar sometida estos años a diferentes directores huéspedes, con formas distintas de pensar, de entrenamiento, de trabajo, de lenguaje.

Hoy, más energía que nunca

–¿Se notará ahora un Enrique Arturo Diemecke diferente al que dirigió durante 16 años la Sinfónica Nacional?

–Eso lo decidirá el público. Aunque la experiencia de estos años de trabajar en otros países, sea como director artístico, invitado o principal, trae consigo desarrollo, crecimiento. Lo que puedo asegurar es que hoy tengo más energía que nunca.

–¿Qué responde a las afirmaciones que aseguran que usted aprovecha las orquestas que dirige como plataforma para intercambios personales?

–Jamás lo he hecho, ni necesito hacerlo; y si lo quisiera hacer, estoy convencido de que los beneficiados serían los músicos y el público de México, porque un hecho es que no traería estudiantitos ni gente de una de estatura menor a la OFCM.

Aunque en la actualidad es director de planta en un par de orquestas en Estados Unidos –la de Long Beach, California, y la Flint, de Michigan–, así como en las filarmónicas de Bogotá y de Buenas Aires, Argentina, en el Teatro Colón, Enrique Arturo Diemecke está convencido de que no tendrá problema en cumplir cabalmente con todos sus compromisos, incluida ya la Filarmónica de la Ciudad de México, en la cual comenzará a trabajar en junio próximo y, en principio, hasta diciembre de 2012.

Sí tengo compromisos en varios lados; es cuestión de concluirlos poco a poco, aunque no tengo que cerrarle la puerta a nadie. En una carrera tan hermosa como la de director de orquesta uno no puede quemar todas sus naves en un solo lado.