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Al conocer el espacio quise salir corriendo, cuenta el curador de la exposición

Caja Blanca, la galería menos hipócrita de todas, exhibe Antes/después
 
Periódico La Jornada
Domingo 27 de marzo de 2011, p. 7

Salir corriendo fue la primera reacción del curador Michel Blancsubé al visitar la galería Caja Blanca a petición de sus directoras, Patricia Bessudo, Alejandra Funtanet y Lorena Jáuregui, para hacer un proyecto allí. Ubicada en el complejo corporativo y comercial Paseo Arcos Bosques, lo difícil de la propuesta fue lo que acabó por seducir al responsable del departamento de registro de la Fundación/Colección Jumex.

Con la presencia tan fuerte del mercado del arte desde hace un par de años, las galerías venden productos; entonces, esta galería, ubicada en un centro comercial, puede ser la menos hipócrita de todas, expresa Blancsubé con el humor con el que abordó la invitación. No obstante que el contexto no le atraía en absoluto, se dijo: a ver qué podemos hacer.

Se acercó a artistas cuya obra ya conocía, que no son para nada ubicados en el mercado del arte. Ninguno tiene galería que lo represente, y no se dedican a producir para alimentar el mercado. Empecé por hablar con los artistas sobre qué tipo de objetos exponer, porque más bien hacen intervenciones en instituciones o centros de arte. Reunir cosas imposibles de reunir me dio ánimo. También convenció a Caja Blanca de producir un catálogo/libro en torno a este proyecto curatorial, más que de galería.

Así surgió Antes/después –muestra que termina el 27 de marzo–, con cuatro artistas que inventan y llevan a cabo rituales; que intentan divertir y distraernos de una realidad artística repetitiva. Santiago Borja, Hernán Bravo, Mario de la Vega y Juan Pablo Macías. Para el curador son artistas que desarrollan cosas bastante originales, aunque no son los únicos. Hay una fuente de artistas y de creatividad, especialmente en el arte contemporáneo en México, que no deja de impresionarme. Con ellos reunió ocho proyectos.

El de Santiago Borja (Distrito Federal, 1970) es una intervención en la casa museo de Sigmund Freud, en Londres, realizada el año pasado y curada por Catalina Lozano. Borja se acercó a los huicholes y desarrolló un dibujo cosmogónico para después pasarlo en tela y remplazar el famoso sobrecama de Freud proveniente de Irán, durante el tiempo de la exposición. Ambos, la cultura huichol y el sicoanalista, toman muy en serio el sueño de las personas, aunque por diferentes razones.

Con Bodenlos, Hernán Bravo “prosigue su trabajo en torno a las personas sin techo: documenta a los vagabundos que sobreviven en el espacio público. Interpreta al pie de la letra el vocablo alemán bodenlos, es decir, ‘sin suelo’. Bravo crea lugares improbables encaramados en los sitios más disímiles: arriba de la entrada de un túnel de una carretera en Puebla, en lo alto de un andamiaje o debajo de un puente”.

De Bravo también se presenta la pieza Antes que nada, para la cual se dio el lujo de contratar los servicios de un detective privado, a quien le pidió hurgar en el pasado de un hombre de un poco más de 50 años que sobrevive en las calles de Puebla y del que el artista logró capturar la huella digital. El resultado final son ocho retratos en chapopote, siete de los cuales fueron realizados a partir de fotografías de su pasado.

Mario de la Vega (Distrito Federal, 1979) es más conocido por sus intervenciones sonoras, aunque desde hace tres o cuatro años trabaja con explosivos: mediante sendas fotografías se evoca la explosión llevada a cabo en 2007 en el patio de El Eco, que atrajo a las fuerzas del orden.

Respecto de Juan Pablo Macías (1974), Blancsubé explica que desde hace un par de años descarga de Internet textos anarquistas del los siglos XIX y XX. Para la muestra de Caja Blanca decidimos imprimir 168 libros anarquistas que descargó, todos encuadernados de la misma manera con papel negro tipo repelente. La idea es que si alguien incluye algunos libros en su biblioteca cada vez que los saque se borrarán y dañarán los libros de los lados.