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La cinematografía mexicana será celebrada en festival de Toulouse, que comenzó ayer

No se puede tomar a México de rehén ni usar a los artistas

Es un puntapié a los políticos, dijo Francis Saint-Dizier, presidente del encuentro, luego del entierro oficial del Año de México en Francia por un conflicto diplomático

 
Periódico La Jornada
Sábado 19 de marzo de 2011, p. 7

Touluse, 18 de marzo. México y su industria cinematográfica serán celebrados en los Encuentros de Cines de América Latina de Toulouse, que se inauguraron este viernes, pocos días después del entierro oficial del Año de México en Francia por un conflicto diplomático entre los dos países.

México ocupará un sitio de honor en Toulouse, indicó Erick González, responsable de programación del festival, una decisión que según el presidente de los Encuentros de Toulouse, Francis Saint-Dizier, significa un puntapié a los hombres políticos.

El Festival de Toulouse concluirá el 27 de marzo. Saint-Dizier escandalizó por la decisión del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de dedicar el Año de México en Francia a Florence Cassez, condenada en la República Mexicana por secuestro.

No se puede tomar a México de rehén ni usar a los artistas, declaró Saint-Dizier, quien denunció las tomas de posición políticas del mandatario francés y de su homólogo mexicano, Felipe Calderón, que llevaron a la anulación de ese encuentro, lo que constituye un verdadero fiasco cultural.

Después de esa postura de Sarkozy, el retiro mexicano de lo que iba a ser un impresionante programa cultural –con decenas de muestras, conciertos, coloquios– era ineluctable, opinó Saint-Dizier, y añadió que la iniciativa francesa es contraproducente para Cassez, en la cárcel desde hace tres años.

Importantes pérdidas

Por causa del conflicto diplomático, el festival de cine latinoamericano más importante de Europa perdió 40 mil euros de subsidios, cerca de 10 por ciento de su presupuesto, lo que obligó a cancelar invitaciones a cineastas mexicanos, indicó Saint Dizier, quien fundó los Encuentros de Toulouse hace 23 años.

González subrayó, por su lado, que pese a haber sido privado de parte del financiamiento, el festival decidió mantener muchos de los compromisos adquiridos.

Dijo: Habíamos invertido mucho tiempo y esfuerzos para incluir en la programación del encuentro una amplia muestra de la cinematografía mexicana, con algunas joyas de esa producción raramente vistas en México, y casi nunca proyectadas en Europa.

Uno de los momentos fuertes del encuentro será un cine concierto en torno a El automóvil gris, cinta que marcó la historia del cine mexicano, pero que casi nadie ha visto, señaló el responsable de programación del festival, quien destacó el alto nivel del cine de ese país.

Comprobamos este año la excepcional calidad de la cinematografía mexicana. Hay cinco largometrajes de México entre los 15 que están en competencia. Eso es algo inédito, destacó el responsable, que vio unos 750 filmes y escogió unos 200, entre largometrajes, cortos y documentales.

Entre los filmes mexicanos en competencia están A tiro de piedra, de Sebastián Hiriart; Asalto al cine, de Iria Gómez; Paraísos artificiales, de Yulene Olaizola; El verano de Goliat, de Nicolás Pereda, y Vete más lejos, de Elisa Miller.

Los Encuentros, que se inauguraron en una gala el viernes de noche con el premiado filme colombiano Los colores de la montaña, rendirán además homenaje a varios realizadores y actores mexicanos, entre ellos Damián Alcazar, protagonista de El Infierno, y al actor Gabino Rodríguez.

Guatemala, presente con cinta de Julio Hernández Cordón

En la amplia muestra que ofrecerá el festival de lo mejor de la producción de la región destacan filmes de países como Guatemala, donde la industria cinematográfica es incipiente, por no decir inexistente.

Una cinta guatemalteca, Las marimbas del infierno, de Julio Hernández Cordón, quien presentó hace dos años una película en Toulouse, estará en competencia, lo que según González es señal de que hay una cinematografía que surge en América Central. Antes, de esa región se veía quizá un filme cada cinco años, dijo, subrayando además la presencia del cine de Uruguay, país que ha mantenido, como Chile, una relación calidad-calidad excepcionalmente buena.

Entre las películas en competencia figuran El cielo elegido, del argentino Víctor González; As melhores coisas do mundo, de Lais Bodansky, de Brasil; La vida útil, del uruguayo Federico Veiroj; Lucía, de Niles Atallah, de Chile, y Memorias del desarrollo, del cubano Miguel Coyula.

También compiten Perro muerto, del chileno Camilo Becerra, y las argentinas Medianeras, de Gustavo Taretto, y Norberto apenas tarde, de Daniel Hendler, así como Mi último round, de Julio Jorquera, coproducción chilena argentina.