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El miedo te hace pensar mil cosas
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de febrero de 2011, p. 7

“La primera vez que salí a un operativo fue algo difícil para mí. Aunque era militar, nunca pensé que estaría en el campo de acción. Fue la primera vez que me di cuenta de que ejercía mi función como camarógrafo y como marino”, señala uno de los corresponsales de guerra con que cuenta la Armada de México.

Egresado de la carrera de comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónom a de México, el joven marino –cuyo nombre se reserva por seguridad– comenta que terminó sus estudios gracias a una beca que le ofreció la Secretaría de Marina, lo cual le permitió trabajar en el área de comunicación social de la dependencia mientras terminaba sus estudios.

–¿Cuándo fue la primera vez que saliste a un operativo?

–El año pasado, y con base en eso se vieron las necesidades de desarrollar tecnología, porque era muy difícil para nosotros desplazar personal adonde se desarrollaran operativos fuera de la ciudad de México.

“Nos dimos a la tarea de especializar el trabajo y de utilizar herramientas que facilitaran la inmediatez de la entrega de la información, usar cámaras digitales, llevar una banda ancha, transmitir vía Internet…”

–¿La primera vez ibas solo?

–Solo. La primera vez fue muy difícil, porque un elemento como camarógrafo no encaja dentro de un plan de estrategia. Era difícil porque en el momento en que se empezó a armar el operativo, pues sobraba uno: yo. Pero es tan profesional el personal de infantería que inmediatamente determinaron cuál iba a ser el lugar específico del camarógrafo, de manera que no se pusiera en riesgo mi integridad.

“Ahora llevamos un lugar, ciertas indicaciones. Nuestra función es importante para registrar el acto, a los detenidos y aseguramientos. Todo se hace en conjunto; no quedamos excluidos.

De un año para acá, el personal operativo reconoció que era importante que fuéramos con ellos, para que la gente sepa qué es lo que hacen diariamente, señala.

Son compañeros con los que uno convive determinado tiempo, situaciones en que todos estamos expuestos al mismo riesgo y eso hace la hermandad. Y aunque siempre hay riesgo y miedo, yo que he tomado cursos, prácticamente pongo mi vida en sus manos.

–¿Cómo se hace el envío de la información?

–Si estamos cerca de una zona o región naval, se hace uso de un servidor seguro; si no es así, tenemos un servidor en Internet que está protegido. A veces, si es urgente enviar el material, sacrificamos un poco la seguridad y lo enviamos por Internet.

–¿Cuál es el equipo con el que trabajas?

–Una cámara de video digital, una cámara fotográfica digital y nuestro equipo táctico, que consiste en uniforme de camuflaje, guantes tácticos, chaleco antibalas, casco, pasamontañas, arma larga (M-4) y un arma corta (pistola 9 mm). El equipo pesa más de 15 kilos.

–¿Alguna vez has llegado a pensar ‘qué estoy haciendo aquí’?

–Sí, es difícil, pero es un momento nada más; un momento en el que el miedo te hace pensar mil cosas, pero afortunadamente salimos con la satisfacción del deber cumplido. Sí pasa, tal vez por el miedo de pensar qué puede pasar. Decir ‘tal vez no tendría por qué estar aquí’. Pero el miedo te sirve para estar alerta, y el hecho de que nuestra función individual aporte a un resultado general en beneficio de la institución es muy gratificante –señala el joven, a quien por su complexión delgada resulta difícil imaginar armado con su equipo de combate y su cámara.