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Disquero
El Rey Lagarto en la hoguera
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Periódico La Jornada
Sábado 22 de enero de 2011, p. a16

El Rey Lagarto es noticia. Este año se cumplirán 30 veces 12 meses 30 veces el paso de los días de la muerte de James Douglas Morrison Clarke. El imaginario colectivo forma pira fúnebre para la inmortalidad de un icono: nívea tina de baño. Soledad. La cámara se aleja lenta, parsimoniosa, y mientras retrocede acrecienta la fúnebre, nefasta belleza del momento. Solo, íngrimo y solo, el autoinmolado congrega desde entonces multitudes, generación tras generación, que mantienen viva la hoguera que puso a arder, moliente y doliente. Demoledora.

Treina años ha y sigue siendo noticia: hace apenas seis semanas, un juez decretó el perdón postmortem, luego de una campaña emprendida por el gobernador de Florida, de la condena que en vida se le dictó por supuestas exhibición indecente y blasfemia durante un concierto en el Auditorio de Miami, en 1969. El siempre inocente murió sin que su apelación fuera escuchada. El grito reverberó lo suficiente como para que la historia nuevamente se pusiera en movimiento.

La noche del 6 de junio de 1970 no la olvida ninguno de los afortunados mortales que presenciaron la hoguera que puso a levitar el Rey Lagarto, con Ray Manzarek y Robby Krieger, en un concierto, realizado en el Coliseum de Vancouver, Canadá, donde el abridor, o telonero, fue el maestro Albert King, pero conscientes los integrantes del grupo Doors de la talla gigantesca de uno de los padres contemporáneos de la música madre, el blues, rogaron al maestro Rey (Albert King) que tocara con ellos en la hora estelar. Quienes no estuvimos presentes ahora podemos teletransportarnos si ponemos en el aparato reproductor (allicito) un flamante disco doble que recupera el sonido de aquella noche, hasta ahora inédito.

Más que literal, eso de que recupera el sonido de esa noche, pues el corte inicial del disco uno dura cinco minutos con cuatro segundos ¡sin música!: lo que se escucha son los instrumentos afinando, los técnicos probando los micrófonos, los gritos del público impacientes, ¡cinco minutos y nada! Lo bueno es que uno puede oprimir el botón next y escuchar, ahora sí, el inicio: Roadhouse Blues, igual nombre de la gira. (Curioso, en iTunes el incauto puede comprar cada track por separado, y si elige comprar el track 1, pagará ¡un dólar por escuchar nada! Visicitudes de las grabaciones en vivo, plagadas de ruido innecesario, gritillos y aplausos que, según muchos, trasladan al escucha al concierto. Asu.

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Hace cinco meses, el 5 de agosto, el Disquero documentó la llegada a México de un disco fabuloso nacido de un filme flamante de culto: When you’re strange (www.jornada.unam.mx/2010/05/08/index.php?section=cultura&article=a16n1dis) y ahora está a nuestro alcance, en formato dvd: la narración a cargo de Johnny Depp enmarca un testimonio formidable que ata cabos: el sonido salvaje con el cual los Doors abieron las puertas de la percepción pervive como flamitas guindadas del lóbulo de la noche sobre las cabezas de los mortales. Ah, y entre otras confirmaciones, el director del filme, Tom Dicillo, demuestra que el Rey Lagarto no cometió el delito que se le imputó en Miami. Como no existen las casualidades, hoy la ley otorgó un perdón irrisorio.

A su majestad el Rey Lagarto lo pueden acusar de lo que quieran. En vida y en obra ya pecó, expió y redimió a millares.

Las puertas de la percepción siguen abiertas.