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Violencia en Ciudad Juárez
Indignan al embajador Zermeño críticas al gobierno de Calderón

Luz Sosa y Sandra Rodríguez reciben premio en Madrid

El representante en España encara a comunicadoras que denunciaron la impunidad que padece México

La actitud del panista demuestra la intolerancia que caracteriza a la administración actual, sostienen las periodistas

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Luz Sosa, Miguel Henrique Otero, Taisa Medina y Sandra Rodríguez, luego de ser premiados en Madrid por su trabajo periodísticoFoto cortesía de El Diario
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Una policía retira las cintas de advertencia del lugar donde fue ejecutado un hombre en JuárezFoto Reuters
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 25 de noviembre de 2010, p. 2

Madrid, 24 de noviembre. El embajador de México en España, el panista Jorge Zermeño Infante, abandonó indignado y de forma precipitada la ceremonia de entrega de los premios del periódico español El Mundo, que en esta ocasión reconoció la labor de dos periodistas mexicanas de El Diario de Ciudad Juárez, Luz Sosa y Sandra Rodríguez.

El político conservador criticó la descripción que en el acto se hizo de la situación de la libertad de expresión en México, no sólo por parte de las dos reporteras galardonadas, que denunciaron el clima de impunidad que prevalece en la barbarie desatada por una supuesta guerra necesaria, sino por las palabras del propio director del rotativo español, Pedro J. Ramírez, quien afirmó que México es el país más peligroso del mundo, por delante de Irak.

El máximo representante de la diplomacia mexicana en España acudió a la sede central del periódico El Mundo, que pertenece al grupo Unidad Editorial, en respuesta a una invitación cursada por el propio diario conservador y por la presidenta del grupo y académica de historia Carmen Iglesias, quien a su vez es la presidenta del Consejo España-México. Además, el embajador estuvo acompañado durante la ceremonia por el alcalde de Madrid, el conservador Alberto Ruiz-Gallardón, y altos ejecutivos del grupo mediático.

Sandra Rodríguez y Luz Sosa recibieron el galardón y una de ellas –Sosa– leyó un mensaje que habían acordado antes y en el que expusieron la situación en la que tienen que realizar su trabajo informativo todos los días. Hicieron una mención especial a dos de sus compañeros asesinados recientemente, Armando Rodríguez y Luis Carlos Santiago Orozco, cuyos homicidas siguen en la calle como otra muestra de que prevalece la impunidad.

Las reporteras mexicanas expusieron ante el auditorio español, presidido por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, que su trabajo y el del resto de sus compañeros del periódico juarense lo hacen con valentía para denunciar al mundo un conflicto de intereses que ha puesto a esta ciudad como una terrible víctima, mientras el discurso oficial cataloga a la mayoría de las víctimas como delincuentes.

Precisamente, además de insistir en la impunidad y en la falta de garantías públicas para informar con libertad en México, las dos periodistas denunciaron que gran parte del país y, sobre todo, su ciudad está inmersa en una barbarie sin más explicación que la impunidad que lo corroe todo. Sosa recordó entonces el caso del reportero gráfico Luis Carlos Santiago y el largo y tenso proceso en el que su periódico ha reclamado justicia sin éxito. “Concluimos que no había ninguna autoridad capaz de resolver nuestra demanda de justicia, ni la de miles de familias, pues sólo el crimen era la autoridad de facto. Sobre todo porque el discurso oficial se empeña en presentar la mayor masacre en la historia reciente de México como un calculado saldo de víctimas colaterales de la supuesta guerra necesaria”.

Una vez expuesta su visión sobre la libertad de expresión en México y tras denunciar la impunidad de los crímenes contra periodistas, Sosa volvió a la mesa tras recibir un cálido aplauso.

Entonces el embajador mexicano, molesto e indignado, recriminó a la académica Carmen Iglesias y a la propia Luz Sosa la imagen que se estaba dando de México, que le dolía mucho que se dijera que había impunidad cuando eso no es verdad y que estuviera amenazada la libertad de expresión.

Hubo un rápido intercambio de palabras con la periodista premiada, en la que de nuevo el político panista le reprochó su mensaje y le reclamó su afirmación de que México es un país peligroso para ejercer el periodismo. La informadora respondió que en Ciudad Juárez la situación es así y el culpable de todo esto es el presidente Felipe Calderón.

Después de esa escaramuza verbal, el embajador mexicano abandonó la ceremonia visiblemente indignado y de forma apresurada, mientras le acompañaba atónito el alcalde de la capital española y la observaba con perplejidad el resto de los asistentes.

Zermeño Infante es embajador de México en España desde junio de 2007, después de haber sido el presidente del Congreso durante la polémica toma de posesión de Felipe Calderón como Presidente de México.

Después del desaire del político mexicano, las periodistas ratificaron sus palabras y añadieron que es gratificante que reconozcan el trabajo del periodismo valiente que se hace en Ciudad Juárez, pero sólo lamento que una vez más el gobierno de Felipe Calderón, a través de su embajador Jorge Zermeño, muestra la intolerancia que caracteriza a esta administración federal, al decirme en la mesa que no era cierto que México fuera un país peligroso para los periodistas.

De alguna manera las palabras de las dos reporteras fueron refrendadas por el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, quien recordó el informe de Reporteros sin Fronteras en el que se describe a México como el país más peligroso del mundo por delante de Irak y que “frente a la censura que viene acallando a los periodistas de México, Sandra es una experta en el tema de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, y Luz es experta en información policiaca y de los crímenes en la lucha de los cárteles por el control de la droga, y es capaz de reflejar con una pluma brillante y vigorosa ese panorama que se vive en las calles de la ciudad fronteriza”.

El periodista español también destacó una de las denuncias centrales del trabajo de sus colegas mexicanas, la de humanizar a las víctimas frente a un discurso oficial que cataloga a los muertos como malandros, que son criminales por el hecho de morir por las balas del fuego cruzado. No se trata de perros, sino de personas atrapadas en un círculo mortal, del que también son culpables unas estructuras sociales injustas, dijo Ramírez.

En lo que va de este año se han registrado 14 asesinatos de periodistas en México, uno más que los 13 acribillados en 2009 en ocho estados. Estos datos, los más altos de la historia reciente, provocaron que en agosto pasado tanto la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como la Organización de Estados Americanos (OEA) coincidieran en la advertencia de que la libertad de expresión está amenazada por el crimen organizado y por la impunidad en el país. Otro dato que confirma esta situación es que en los pasados 10 años han sido asesinados 68 periodistas, de los cuales 55 han muerto en los cuatro años de gobierno de Felipe Calderón.

En el acto, también fueron reconocidos los propietarios de dos periódicos de Venezuela: Miguel Henrique Otero, de El Nacional, y Andrés Mata Osorio, de El Universal. El jurado de esta edición, que decidió los dos galardones por unanimidad, estuvo encabezado por los directores de cuatro periódicos de Europa: Pedro J. Ramírez (El Mundo); Ferruccio de Bortoli (Il Corriere della Sera); Alan Rusbridger (The Guardian), y Laurent Joffrin (Libération), además de cuatro miembros independientes, los escritores Carmen Posadas y Arturo Pérez Reverte; el columnista cubano Raúl Rivero y el filósofo Fernando Savater.