Opinión
Ver día anteriorLunes 22 de noviembre de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Más de basura y de otras irregularidades
L

a torpeza al tratar de explicar las tragedias parece ser el sello de este sexenio. Lo mismo cuando mueren quemados 49 niños en una guardería o el Ejército y la armada matan a personas inocentes. Ahora toca el turno a las instancias oficiales al explicar las causas de la explosión ocurrida en el hotel Princess, en Playa del Carmen, Quintana Roo, que causó la muerte de cinco canadienses y dos mexicanos, además de 18 heridos.

Ante la declaración del procurador del estado de que la tragedia se debió a la acumulación de gases generados por los manglares sobre los cuales se construyó una parte del hotel, la delegada de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Gabriela Lima, aseguró que era muy poco probable que sobreviniera una explosión por la acumulación de gases generados en los manglares, pues eso significaría que toda la Riviera Maya estuviese en peligro de explosión. Por su parte, la titular de turismo estatal, Sara Latife, pidió no sobredimensionar el hecho, ya que el accidente pudo ocurrir en cualquier parte del mundo.

En tanto, Guy Adrián Piña, delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, reconoció que la empresa hotelera tenía irregularidades en su construcción, iniciada en 2006, y que en 2008 fue clausurada una parte al exceder en casi 54 mil metros cuadrados y devastar manglar y selva baja. Agregó que existen cinco denuncias contra los propietarios del hotel debido a las irregularidades cometidas. El delegado reconoció que no detectaron el vaciado de residuos sólidos al subsuelo o cavernas, a lo que se atribuye la explosión.

Por su parte, Félix González, gobernador de Quintana Roo, rectificó la hipótesis de su procurador respecto de la tragedia. Aunque todavía no concluyen las investigaciones y el hotel fue cerrado temporalmente, señaló que la explosión se produjo por la acumulación de un gas que pudiera provenir de las aguas residuales de una tubería cercana a la zona donde ocurrió el accidente. Y que hubo “escurrimientos y acumulación de aguas residuales en una bóveda debajo del lobby, donde se habría concentrado el gas metano que generó la explosión”.

Mientras los funcionarios se ponen de acuerdo, la ciudadanía y los grupos ecologistas de Quintana Roo no dudan que la tragedia fue fruto de la corrupción que existe entre hoteleros y autoridades de todos los niveles, quienes, violando la ley, construyen en la Riviera Maya sobre áreas de manglar o selva y no cumplen con la normatividad vigente en la materia.

Otro gas metano, acumulado en el tiradero de basura Neza II, en ciudad Nezahualcóyotl, causó daños a 250 viviendas. El basurero, que diariamente recibía 2 mil toneladas de basura, fue clausurado hace una semana y se dijo que serán instalados equipos para liberar el gas y así evitar otra tragedia. En diciembre dejarán de depositarse en el sobresaturado Bordo Poniente más de 4 mil de las casi 14 mil toneladas que todos los días se llevan allí, las cuales irán a otros rellenos del estado de México. Aunque el Bordo Poniente debió cerrarse hace años, todavía recibirá decenas de miles de toneladas de basura en tanto se localizan sitios idóneos para depositarlas.

Más de basura: el año próximo será obligatorio en la ciudad de México separar los desechos. Si bien es una medida adoptada hace siete años, fue aplazada por falta de infraestructura. Y es que de los 2 mil 500 camiones recolectores que hay, apenas 170 tienen depósitos especiales para recibir basura orgánica e inorgánica. Tampoco existen éstos en las estaciones de transferencia, ni en escuelas, centros de salud, oficinas públicas, universidades, parques, jardines y unidades habitacionales. Sin camiones modernos, depósitos adecuados y plantas para producir composta y fertilizantes será imposible cumplir el programa de gestión integral de residuos sólidos.

La capital del país acaba de celebrar una gran reunión de alcaldes de ciudades de todo el mundo con miras a lograr la sustentabilidad y prevenir el cambio climático. Un buen ejemplo de lo anterior hubiera sido mostrar logros en la recolección, reutilización y menos generación de basura. Los mexicanos generamos tanta basura per cápita como en Estados Unidos, campeón del derroche. Producir menos basura exige el esfuerzo conjunto de la industria, los servicios, la población y el gobierno. Otro objetivo lejos de cumplir.