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Desde otras ciudades

Gitanos en Francia

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Un grupo de gitanos es expulsado de París a Rumania, el viernesFoto Ap
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omo la Constitución francesa no reconoce la existencia de minorías étnicas nacionales no pueden llamarse por su origen étnico los gitanos, calés, cíngaros, roms, sinté, manush o yenish, de modo que desde 1969 en Francia son la Gente del Viaje y dado que el censo no registra el origen étnico, las estadísticas sólo pueden ser estimaciones basadas en, por una parte, la ley de 1972 que impuso a los nómadas la libreta de circulación –sustituta del carnet antropométrico de 1912– para poder circular en territorio galo e identificarse (aunque no equivale a la carta de identidad que posee todo ciudadano francés ni al pasaporte que permite atravesar fronteras). Por otra parte, la ley del 30-05-1990 que obliga a todas las ciudades de más de 5 mil habitantes a acondicionar un terreno en su periferia para recibir las caravanas durante sus estancias, con la posterior obligación de escolarizar a los niños y proporcionar a todo el grupo nómada el acceso a servicio médico y a actividades económicas. Con base en estas disposiciones y la que obliga a los empleadores de mano de obra temporal a poner un terreno a disposición de los trabajadores nómadas, las estadísticas arrojan una estimación de 500 mil a un millón 300 mil nómadas. La quinta después de Turquía, Rumania, España y Bulgaria en Europa.

La ley sobre Seguridad Interna de 2003, edicto de Nicolas Sarkozy, entonces primer ministro, asimiló al vagabundeo el nomadismo y restringió los derechos de la Gente del Viaje para la ocupación de terrenos. Con lo que pareció a la oposición un golpe electoral al dar razón al prejuicio popular de que esta gente roba con mayor facilidad por no tener domicilio fijo. Sin embargo, apenas 15 por ciento de los romaníes (nombre aceptado internacionalmente tras su convención mundial de 1971), de origen hindú y hablantes de una lengua indo-iraní, es realmente itinerante en Francia. Mientras que los yenish, del mismo origen y lengua, pero llamados gitanos blancos por su aspecto físico, que viven en Alsacia, Bélgica y Alemania, que son mucho más numerosos y verdaderamente nómadas, son más tolerados por las poblaciones y gobiernos donde itineran.

Desde el siglo XI obligados por los turcos a exilarse, en la Alemania de Hitler, de 50 mil a 220 mil exterminados, al tiempo que en Francia Vichy no esperó la ocupación alemana para internarlos en campos de concentración a partir de 1940, es una población que merecería ser conocida y reconocida por todos los pueblos del mundo.

Yuridia Iturriaga, corresponsal