Sociedad y Justicia
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Debe regularse la publicidad, porque el impacto en los niños es terrible, dice catedrático del Tec

Inútil prohibir comida chatarra en escuelas si se anuncia en tv: experto

Alrededor de 55% de los promocionales que pasan por la tarde son de comida sin valor nutricional

 
Periódico La Jornada
Jueves 19 de agosto de 2010, p. 38

El impacto de los comerciales de productos chatarra en los niños es terrible, porque les crean fantasías de que si consumen tal o cual producto, como ciertos cereales, van a ser superhéroes o ídolos del futbol, por lo que corren a la tienda a comprarlos, advirtió Mario de la Garza, investigador del Departamento de Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus México.

Señaló que el nuestro es el país que más comerciales de comida sin valor nutricional tiene: aproximadamente 55 por ciento de los anuncios que pasan por la tarde en la televisión son de comida chatarra, lo que debe ser regulado.

Estamos hablando –sostuvo el investigador– de que si de las tres de la tarde a las nueve de la noche los menores se la pasan frente al televisor, están expuestos a observar de 85 a 110 comerciales de anunciantes que incitan a consumir papitas, galletas, refrescos y productos salados, sólo por mencionar algunos.

En 2007, organizaciones defensoras de los consumidores presentaron un análisis en el que se demuestra que en el país, unniño que ve dos horas de televisión al día presencia alrededor de 12 mil 700 anuncios de comida chatarra al año, y ninguno de orientación nutricional.

Sobre los lineamientos anunciados el pasado lunes por las secretarías de Salud y de Educación Pública para regular la venta dichos alimentos en las escuelas de nivel básico, el también profesor del Tecnológico de Monterrey dijo que son insuficientes si no se norma también su distribución en las tiendas que se ubican cerca de los planteles y se reglamentan los comerciales televisivos.

“El niño sale de la escuela y se encuentra con las tienditas de la esquina y con el señor que vende chatarra, y cuando llega a su casa es bombardeado por los comerciales de la televisión.

“Además –comentó–, las escuelas de nivel básico no cuentan con infraestructura adecuada, como refrigeradores y agua potable, para almacenar y conservar los alimentos.”

Mencionó que otra medida que ayudaría a combatir la obesidad y el sobrepeso infantil es la impartición de cursos a los padres de familia sobre nutrición.

“Básicamente, la decisión de consumir comida chatarra es de los padres, más que de los niños; ellos tendrían que tomar un curso de educación nutricional y debería implementarse en las escuelas una materia obligatoria en la materia para que los alumnos, desde niños, cuenten con una cultura diferente a la que tenemos hoy, porque estamos acostumbrados a la comida T”.

Algunos padres de familia consultados coincidieron con el investigador. Afirmaron que de nada sirve que las escuelas limiten la venta de comida chatarra si, “de todos modos, afuera hay tiendas y vendedores ambulantes que ofrecen todo tipo de dulces, papitas, chicharrones y refrescos.

No le veo el chiste; podrán restringirlas adentro, pero saliendo de las escuelas va a ser lo mismo: los niños van a ir a las tiendas a comprarlos.