Sociedad y Justicia
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Felipe Calderón y el priísta Humberto Moreira calibran simpatías ante damnificados

Tregua política en Coahuila para evaluar daños de Álex

Atrás quedaron las críticas del gobernador al Presidente de los discursos y no de las realidades

Reubicar a las familias lejos de los ríos, única solución permanente, señalan

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Con el cauce del río Santa Catarina casi sin agua, maquinaria pesada quita la tierra y el escombro para comenzar con la reconstrucción de las avenidas Morones Prieto y Constitución, que resultaron severamente dañadas por el paso del huracán Álex en MonterreyFoto Notimex
Enviada
Periódico La Jornada
Martes 13 de julio de 2010, p. 38

San Juan de Sabinas, Coah., 12 de julio. Aún en la devastación que provocó Álex, las calles asentadas en la margen del río Alamo fueron lugar propicio para que el presidente Felipe Calderón y el gobernador priísta Humberto Moreira calibraran simpatías.

¡Arriba Moreira!, se desgañitaban unos hombres desde la azotea de una herrumbrosa casa y abajo otros reviraban: ¡Felipe, Felipe! y sostenían cartulinas de color verde fosforescente con frases como Presidente: mi casa es su casa, mi gobierno es su gobierno.

En la contienda de porras hasta el secretario de Gobernación salió a relucir cuando una mujer lo reconoció y le gritó: ¡Gómez Mont, Gómez Mont! y le hizo dibujar una sonrisa al funcionario, que llevaba puesto su chaleco de Protección Civil.

A Moreira lo seguían dos funcionarios del estado vestidos con camisetas rojas y con la leyenda En Coahuila trabajamos por nuestra gente, que se encargaban de recoger cartas y anotar los nombres de los peticionarios.

La tormenta tropical dejó en Coahuila 14 muertos, dos desaparecidos y 19 mil damnificados en 32 municipios afectados, pero no deslavó las pugnas políticas en los dos recorridos que el Presidente hizo días después de que las lluvias destruyeron aquí calles y casas.

Tras conocer de voz de algunos damnificados la magnitud de sus pérdidas, Calderón aseguró que independientemente de cualquier diferencia, el gobierno federal está absolutamente decidido a que ante las tragedias se requiere trabajar unidos sin distingos y secundó a Moreira en que se debe apoyar a la gente.

Moreira, quien recientemente criticó a Calderón porque es el presidente de los discursos y no de las realidades, hizo una tregua para agradecer su presencia y advertir que la diferencia con respecto a otras contingencias es que estamos jalando para el mismo lado todos los órdenes de gobierno.

Hay una frase que usamos los coahuilenses que dice: Dios nos permite vivir momentos difíciles para demostrar nuestra grandeza. Y yo les digo a los alcaldes que Dios no escoge gente frágil para enfrentar estas contingencias.

Y sí, lo que más agradecía la gente aquí es estar con vida después de que el agua arrancó muros, puertas y ventanas. Gracias a Dios estamos todavía, le respondió una mujer a Calderón a la pregunta de cómo les fue en la inundación.

La mitad de los daños se concentraron en cuatro municipios: San Juan de Sabinas, Nueva Rosita, Acuña y Nadadores.

En Piedras Negras, el Presidente hizo una escala para dar el pésame a los familiares del ex alcalde, Juan Manuel Maldonado, quien falleció durante un vuelo en la zona siniestrada.

Ahí, la gente se esforzaba por demostrar a los funcionarios los estragos que causó Álex. Jesús Garza se acercó para mostrar algunas fotografías y acotó: Traía muchas más, pero ya les repartí a los vecinos y quedaron nomás ésas.

Otra mujer aprovechó para pedir una casa, un terrenito aunque sea para vivir con sus dos hijos.

–¿Está esperando otro o qué? –preguntó el presidente.

–Sí –respondió la señora de vestido rojo, y se escucharon risas.

–Que venga con su torta bajo el brazo...Vamos platicando con el gobernador –comentó Calderón.

Y ante las insistentes demandas de más obras para evitar que la corriente se lleve los hogares, la respuesta fue siempre la misma: reubicar a las familias lejos de los ríos.

Mientras los márgenes de ríos estén ocupados les mentiría si les dijera que podemos hacer obras que aseguren que no va a haber otra, explicaría a una señora.

En tanto, el gobernador, de mezclilla y botas, pedía a la gente que esperara a un funcionario llamado Chito Rodríguez para que recabara las peticiones.

Después de que los elementos del Estado Mayor pidieron a un grupo de personas que por seguridad cerraran sus sombrillas antes de que llegara el Presidente, una señora se acercó y besó al mandatario. Qué bueno que se viene a asolear aquí a Coahuila.