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Los recursos estaban programados y autorizados para ejercerse en el primer trimestre

La CFE rezagó inversiones por casi 7 mil millones de pesos

Personal improvisado de los contratistas no podrá evitar la crónica de un colapso anunciado

No hay sabotajes, el problema es una política que no dio recursos a LFC, afirma experto

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La CFE se enfrenta con una infraestructura eléctrica agotada en tiempo de utilizaciónFoto Archivo La Jornada
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La CFE se enfrenta con una infraestructura eléctrica agotada en capacidad instalada rebasadaFoto Archivo La Jornada
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Los trabajadores de LFC adquirieron la experiencia empíricamente, sabían cómo hacer las reparaciones, los empalmes y podían resolver las complicaciones, afirma Angelberto Martínez, del Comité Nacional de Estudios de la EnergíaFoto Archivo La Jornada
 
Periódico La Jornada
Martes 18 de mayo de 2010, p. 26

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) muestra un rezago en el ejercicio de recursos ya programados y autorizados para inversión, que alcanzan al primer trimestre de 2010 poco más de 6 mil 719 millones de pesos, pese a que desde finales de octubre del año pasado incorporó a 25 millones de nuevos usuarios, tras el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC).

De esta manera, las constantes fallas en el suministro de energía eléctrica que se han presentado en la ciudad de México y zona metropolitana, que con anterioridad fueron detectadas por los técnicos de LFC, no se deben a sabotajes de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, sino a la negligencia de muchos años del gobierno federal para con LFC, que le impidió aumentar la cantidad de plantas generadoras, le impuso tarifas descapitalizadoras y le recortó el presupuesto adecuado para su mantenimiento y expansión, coincidieron por separado Gilberto Ortiz, presidente de la comisión de energéticos de la Canacintra; Angelberto Martínez, del Comité Nacional de Estudios de la Energía, y Mario Govea, coordinador de energía eléctrica en el Instituto de Estudios Energéticos de los Trabajadores de América Latina y el Caribe.

Ante las lluvias que se avecinan, las zonas críticas, que pueden ser la crónica de un colapso anunciado, son: Pachuca-Actopan; Tula, Tepejí, Tulancingo-Ahuazotepec, Cartagena, Tecámac, Tizayuca, Lomas Verdes, Tepotzotlán, Huehuetoca, Aná- huac, delegación Benito Juárez, Chicoloapan-Aurora, Zaragoza, delegación Magdalena Contreras, Coapa-Culhuacán, Juchitepec-Chalco, Corredor Reforma, San Carlos, San Cayetano, Totoltepec y Amomolulco, alerta el último informe de autoevaluación elaborado por los técnicos de LFC.

De acuerdo con informes oficiales de la Secretaría de Hacienda, la CFE no ejerció el gasto programado para inversión por 6 mil 718.9 millones de pesos al primer trimestre del año, lo que significó una caída de 7 por ciento con respecto a los 49 mil 164.6 millones de pesos aplicados en inversión en el mismo periodo del año anterior.

Pese a la incorporación de 25 millones de usuarios, la CFE también mostró un desplome de 12.1 por ciento en sus ingresos propios al primer trimestre de 2010, cuando alcanzó un monto de 52 mil 648.7 millones, que se comparan muy desfavorablemente con los 57 mil 147.5 millones obtenidos en el mismo lapso del año pasado, indican las cifras de Hacienda.

Para entender la frecuencia de incidentes ante cualquier ventarrón o por la temporada de lluvias, Mario Govea Sansón explicó que la construcción de viviendas continúa como una de las prioridades del gobierno federal. Para LFC representó la necesidad de atender una creciente demanda de energía eléctrica que exige tiempos de respuesta muy cortos.

Antes de su extinción LFC recibió planteamientos de desarrollos habitacionales que suponen más de 150 mil viviendas para los próximos dos años, la mayor parte de las cuales se edificarán en las seis ciudades bicentenarias, en seis municipios del estado de México, y cuya problemática ahora deberá resolver la CFE.

En la ciudad de México el incremento desmesurado de la demanda eléctrica en algunas delegaciones obedece a otras causas, también de índole política.

Angelberto Martínez Gómez, galardonado con la medalla Adolfo López Mateos por méritos en el desempeño del trabajo en la CFE, señaló que los trabajadores de LFC adquirieron la experiencia empíricamente; sabían cómo hacer las reparaciones, los empalmes y podían resolver las complicaciones. Conforme vayan apareciendo los problemas, el personal improvisado de los contratistas, además de que no tiene experiencia general, tampoco tiene experiencia específica en la red metropolitana. En tiempo de lluvias se va a agravar la problemática y se hacen más factibles las fallas con inundaciones en la red subterránea, advierte.

Las necesidades del programa habitacional y de servicios concurrentes son significativamente superiores al incremento de la demanda histórica. Ahora la CFE se enfrenta con una infraestructura eléctrica agotada, tanto en tiempo de utilización como en capacidad instalada rebasada.

Todos estos problemas se asocian a un rezago en la inversión en infraestructura eléctrica, cuya vida útil ha concluido y es insuficiente para atender una demanda en continua expansión.

Con la actual tecnología, el ritmo de comercialización y construcción de unidades habitacionales y de servicios supera con mucho la capacidad para construir líneas de transmisión, derivaciones, subestaciones, alimentadores y red de baja tensión.

Antes del decreto de extinción del 11 de octubre de 2009, LFC había emprendido la instalación de subestaciones móviles y de transformadores adicionales, amén de las plantas de generación distribuida que le autorizaron desde 2003 (14 de 32 megavatios para un total de 448).

Lo último que LFC planteó en 2009 fue la instalación y puesta en servicio de transformadores adicionales para atender los requerimientos de las zonas críticas: Jamaica, Polanco, Totoltepec, Ixtapaluca, Jorobas y Parque Industrial Tepeji. Sin embargo, no se autorizó el presupuesto suficiente para la adquisición de equipos de las demás zonas críticas.

Para solucionar la problemática de las zonas críticas es necesario construir obras de potencia que proporcionen mayor capacidad de suministro al sistema de distribución.

LFC tenía una antigüedad de 107 años como empresa eléctrica que abastecía la zona central de la República Mexicana (Distrito Federal, Puebla, Hidalgo, Morelos y estado de México). Su generación tenía 105 años, sus redes de distribución aérea y subterránea tenían 80 y 50 años, respectivamente.

Gilberto Ortiz, presidente de la comisión de energéticos de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, descartó que las constantes fallas en el suministro eléctrico hayan sido resultado de actos de sabotaje. El problema fundamental es cuestión de una política de no darle mantenimiento ni recursos al organismo para dar el resultado adecuado. Esto, dijo, hizo que tras varios años se haya conjuntado la antigüedad con un problema político.

“De lo que hay que darnos cuenta –agregó– es que se castigó mucho al centro del país y a las zonas conurbadas que atendía LFC. Resultó que hizo crisis y lo que tenía que tronar tronó”, propiciado por las políticas gubernamentales.