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Insiste el Comité Eureka: exigimos justicia

Se cumplen 35 años de la desaparición de Jesús Piedra Ibarra
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La lucha va a continuar, expresó ayer Rosario Ibarra en un mitin frente a la CatedralFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Lunes 19 de abril de 2010, p. 20

Frente a la Catedral Metropolitana, el Comité Eureka, encabezado por Rosario Ibarra de Piedra, realizó un mitin para recordar el 35 aniversario de la desaparición de su hijo, Jesús Piedra Ibarra. Esto es duro, ha sido terrible y pesado para mí, pero no me canso. Seguiré en la lucha. Ya cumplí 83 años, estoy sana y sólo me duele el alma por no saber de mi hijo. Exigimos justicia.

Ahí, en la acera, el Comité Eureka expuso en dos grandes carteles la primera desaparición forzada en el país. Es el caso de Epifanio Avilés Rojas, ocurrida el 19 de mayo de 1969 en Coyuca de Catalán, Guerrero. Los militares se lo llevaron.

También ahí, en otro cartel, se encontraba la fotografía de Jesús Piedra Ibarra, quien fue detenido y desaparecido el 18 de abril de 1975 en una calle de Monterrey, Nuevo León.

En lugar de ser presentado ante la autoridad se inició el tenebroso, ilegal e inhumano camino de la desaparición forzada de personas, mecanismo represivo que se extendió de manera masiva durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, pero que continúa a la fecha. Gobiernos priístas empezaron esa práctica y los panistas la han seguido, añadió.

Rosario Ibarra destacó: “encontré el oficio donde se comunicaba a Mario Moya Palencia y a Fernando Gutiérrez Barrios la noticia de la detención de mi hijo. Supe entonces que se ordenó traerlo a la ciudad de México, pero antes, también me enteré, fue llevado a un rancho cercano a Monterrey, donde fue torturado e interrogado, con la presencia de Nazar Haro y Luis de la Barreda, así como otros conocidos agentes y torturadores.

“Mi hijo fue traído al Campo Militar uno y encerrado en el metro, zona subterránea adonde se arrojaba a los presos políticos. Mediante testimonios de desaparecidos que recuperaron su libertad, supe que mi hijo fue encerrado ahí con vida.”

Desde entonces “no he cesado su búsqueda y la exigencia de que sea liberado. Del esfuerzo individual, familiar, en el camino pasé al trabajo colectivo con las madres de otros desaparecidos.

Las madres dimos un salto en esta lucha, que no es común en mucha gente. Esto es, que los hijos de una, de otra, son de todas. Ésa es nuestra forma de sentir.

En esa larga lucha dijo que encontró a otras madres que, como ella, buscaban a sus hijos, esposos y hermanos, y juntas construyeron el Comité Nacional Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados de México, hoy denominado Comité Eureka. “Por los primeros resultados rescatamos de las cárceles clandestinas a 148 detenidos-desaparecidos.

“Hicimos –recordó– muchos actos fuertes, una huelga de hambre como Frente Nacional Contra la Represión, y salieron 148 desaparecidos. Esto fue en el gobierno de López Portillo. Nos faltaron dos desaparecidos de ese sexenio: Juan Chávez Hoyos y Eduardo Hernández Vargas.”

Resaltó: el hecho de haber rescatado con vida a 148 es algo. Muchas madres no tuvimos la dicha de volver a abrazar a nuestros hijos, pero sí la de ver a otras abrazar a los suyos con los ojos llenos de lágrimas. Eso satisface a cualquiera.

Varias madres de desaparecidos “ya se fueron, pero nos dijeron: ‘ustedes sigan buscando’. Y se fueron a la tumba con las fotos de sus hijos, esposos o hermanos en el pecho. Seguiremos en la lucha”, aseveró Ibarra de Piedra.