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Tras un año de negociaciones los demócratas esperan ganar la votación esta semana

Obama apuesta su futuro político a la aprobación de la reforma de salud

El jefe de la Casa Blanca posterga gira por Indonesia para promover su iniciativa de ley

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Movilización en Ohio, donde ayer el presidente Barack Obama pronunció un discurso para promover la reforma al sistema de saludFoto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 16 de marzo de 2010, p. 18

Nueva York, 15 de marzo. El futuro político de Barack Obama dependerá en gran medida de si su reforma al sistema de salud prospera o no esta semana, con el presidente y sus aliados legislativos en combate intenso frente a una oposición republicana unida y millones de dólares en propaganda pública y cabildeo de empresarios y corrientes ultraconservadoras.

Después de un año de negociaciones en Washington sobre la prioridad política de Obama –la cual es descrita por sus promotores como la reforma más ambiciosa de salud desde el New Deal–, el presidente y el liderazgo demócrata del Congreso abandonaron la esperanza de conseguir apoyo de sus contrapartes republicanas y anunciaron su intención de aprobar la iniciativa esta semana. El presidente postergó su viaje a Indonesia y Australia para promover su reforma en foros públicos en varias partes del país (este lunes en Ohio) y estar presente en Washington para negociar directamente con legisladores, a última hora.

La oposición republicana

Los republicanos, desde un principio, decidieron hacer todo lo posible para descarrilar esta iniciativa, no necesariamente por desacuerdo con las propuestas, sino porque determinaron, de manera explícita, que matar esta reforma sería una derrota políticamente letal para la presidencia de Obama. Sin ninguna intención de negociar, buscaron cómo obstaculizar esta iniciativa desde el inicio, entre otras cosas, con campañas que distorsionaron los elementos de la reforma y que llegaron a denunciar por socialista.

Ante todo esto, Obama presentó hoy esta batalla como prueba de que Washington aún funciona en interés del pueblo. “El pueblo estadunidense desea saber si aún es posible que Washington vele por sus intereses y su futuro. Espera que actuemos, que seamos líderes… No quiere que leamos encuestas, quiere que veamos qué es lo mejor para Estados Unidos y después hacer lo correcto”, declaró ante un foro en Ohio.

Mientras, en Washington, la Cámara de Representantes comenzó el proceso legislativo de lo que podría ser la prueba final para esta iniciativa. Nancy Pelosi, presidenta demócrata de la cámara, trató de convencer a suficientes correligionarios para apoyar el proyecto de ley. Y es que la oposición republicana totalmente unida en contra, hasta ahora, no es el único obstáculo; la traba ahora es la división dentro del mismo partido de Obama.

Aunque los demócratas cuentan con abrumadora mayoría (253 contra 178, con 4 vacantes), al comienzo de esta semana aún no tenían garantizados los 218 (o mayoría simple) votos requeridos para aprobar el proyecto de ley. Se espera que la votación se lleve a cabo a finales de esta semana o tal vez hasta durante el mismo fin de semana.

Un grupo significativo de demócratas conservadores amenazan la aprobación del proyecto de ley al demandar que incluya medidas para prohibir que servicios de aborto sean cubiertos por aseguradoras bajo la nueva ley.

Otros legisladores demócratas que enfrentan relecciones competidas este año están bajo ataque con bases electorales divididas sobre la iniciativa. A la vez, hay demócratas liberales que critican la medida por tener demasiadas concesiones al sector privado y a los republicanos (al buscar algo de apoyo), sacrificando la llamada opción pública, la cual otorgaría una opción de seguro médico ofrecido por el sector público.

Por otro lado, los republicanos han logrado mantener una oposición casi unánime en ambas cámaras, lo cual ha obligado al presidente y los líderes demócratas de ambas cámaras a emplear tácticas parlamentarias complicadas y casi nunca utilizadas para superar esta oposición. Eso implica que todo depende ahora del voto de aprobación por la cámara baja de una versión ya aprobada por el Senado, la cual contiene elementos criticados por diputados demócratas, para que esta iniciativa prospere.

Millones de dólares en campañas en contra

En esta intensa recta final, agrupaciones empresariales encabezadas por la Cámara de Comercio de Estados Unidos ya han gastado 11 millones de dólares sólo este mes para presionar a unos 40 diputados demócratas a votar en contra de la iniciativa, mientras que empresas farmacéuticas han invertido 12 millones en una campaña publicitaria para descarrilar el esfuerzo de Obama y el liderazgo demócrata, reporto hoy el New York Times. Por su parte, con menos recursos pero igual intensidad, una alianza de agrupaciones en coordinación con el liderazgo demócrata busca apoyo para lograr la aprobación del proyecto. Se calcula que en estas campañas publicitarias en pro y en contra la medida dedicadas a presionar a demócratas titubeantes se podría llegar a gastar un total de 30 millones de dólares a finales de la semana.

Todos saben que ésta es una batalla no sólo por una reforma de salud, sino por el destino de la presidencia de Obama y el liderazgo demócrata en las dos cámaras del Congreso. Algunos recuerdan que fue justo este tema, y su derrota por las mismas fuerzas en 1994, lo que llevó a la conquista republicana del Congreso en medio de la presidencia de otro demócrata, Bill Clinton.