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Guillermo Arias deplora que la violencia cotidiana nos muestre ante el mundo

El certamen distingue a fotógrafo mexicano
Foto
Un ejecutado en Tijuana, imagen captada por Guillermo Arias, que mereció una mención honorífica en el certamen World Press PhotoFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Sábado 13 de febrero de 2010, p. 4

El fotógrafo mexicano Guillermo Arias obtuvo una mención honorífica en el concurso internacional World Press Photo 2009, uno de los más relevantes del mundo, gracias a la imagen que captó de un hombre ejecutado en Tijuana en el contexto de la “guerra contra el narco”, que compitió en la categoría de Temas contemporáneos.

Este galardón generó sentimientos encontrados en el fotorreportero. Por un lado, un gran gusto por ese estímulo a su trabajo y, por otro, la amargura de reflejar la violencia que, lejos de ser noticia en México, se ha convertido en tema de la vida cotidiana.

Obviamente estoy contento, significa un premio al trabajo de muchos años. Pero también es un reconocimiento a una situación muy grave del país, con la que además se nos percibe en el mundo. Me hubiera gustado ganar el premio por hacer fotos de ceremonias huicholas, por ejemplo, contó Arias en charla telefónica con La Jornada.

Empleado por la agencia de noticias estadunidense Asociated Press (Ap), el fotógrafo lleva un par de años viviendo en la capital de Baja California, donde cubre el sector –cada vez más saturado– de noticias policiacas. El día que tomó la foto premiada, un domingo de septiembre de 2009, Arias se disponía a descansar en su casa. Sin embargo, el timbrazo del teléfono le avisó que había trabajo por hacer.

“Eran las 10 u 11 de la noche y nos mandaron la alerta de que habían matado a un policía afuera de su casa. Casi no llegaron compañeros al lugar, donde nos dijeron que el asesinado supuestamente era el dealer de la colonia. Parece que estaba en la calle con unos amigos cuando llegó alguien en un auto y le dispararon”, recordó.

Arias, originario del DF, recibió la encomienda de documentar “la guerra que se veía venir en la frontera.

Lo que he visto tanto aquí como en (Ciudad) Juárez es que la violencia se da por oleadas, y cuando estás en una ola alta es durísimo, no te das abasto. Vas de un lado a otro juntando muertos, como buitre, y se siente muy feo. Es muy desafortunado que tenga que ser así.

A causa de ello, tuvo una minicrisis a finales del año antepasado, que fue la ola de violencia más grande en Tijuana. Estaba cansado y a veces me tocaba escuchar balazos desde mi casa, así que ni ahí te puedes desconectar. Pero de todas formas encuentras mecanismos para sobrellevar sicológicamente la situación.

Aunque plasmar el clima de violencia que se vive en la frontera es un asunto de todos los días para un fotógrafo, Arias trata de buscar nuevos ángulos visuales para este fenómeno.

El primer paso es enterarse a tiempo de la noticia, y cuando ya llegaste al sitio, tratar de hacer algo diferente con la imagen, si la escena del crimen lo permite. A veces las mismas limitaciones te orillan a buscar cosas nuevas, siempre con respeto a la gente que estás fotografiando.

En esta guerra sin cuartel y sin bandos definidos, Arias ha encontrado compañerismo, oportunidades de trabajo y un espacio para demostrar el talento de los fotógrafos latinoamericanos, quienes todavía no son reconocidos suficientemente en las ligas mayores del periodismo mundial.