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Para festejar, el grupo lanzará mañana su cd de manera oficial en el Teatro de la Ciudad

Parado entre pasado y futuro, Son de Madera celebra 20 años

Son gente joven que va en busca de esos genios que no veían su música como carrera, sino como parte de su vida cotidiana

El Negro Ojeda y Hebe Rosell, entre los invitados

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En la imagen, de izquierda a derecha, Juan Pérez, Rubí Oseguera, Ramón Gutiérrez y Tereso Vega
 
Periódico La Jornada
Viernes 5 de febrero de 2010, p. 9

Son de Madera, una de las agrupaciones fundamentales de esa forma musical veracruzana, cumple 20 años y lo celebrará en el Teatro de la Ciudad. También será el lanzamiento oficial de su disco Son de mi tierra, finalista en los Independent Music Awards, la versión de los Grammys de las disqueras independientes.

El grupo forma parte esencial de los músicos y bailadores de son jarocho que se nutren de la tradición para hacer música de hoy.

Están parados en medio del pasado y el futuro, opinó en la entrevista telefónica desde Washington Daniel Sheehy, coproductor del álbum, curador y director del sello que lo grabó, Smithsonian Folkways Recordings, del Instituto Smithsonian, museo nacional de Estados Unidos.

En la grabación se celebra esta filosofía: gente joven mirando los mejores modelos mayores de músicos tradicionales, yendo a las áreas rurales y encontrando esos genios que no pensaban en su música en términos de una carrera, sino que pensaban que era parte de su vida cotidiana y de esos momentos especiales en fandangos, bautizos, casamientos.

Sheehy siguió: Una estética muy diferente surgió de ese mundo, en comparación con la música rural que salió a las zonas urbanas y se reconstituye para tener cabida en la industria de la música y el entretenimiento.

Son de Madera se concibe a sí mismo como algo más que una agrupación musical: también es baile, enseñanza, laudería y un poco de investigación y rescate, se lee en el librito del disco. Como Mono Blanco, Son de Madera ha influenciado fuertemente el desarrollo y la vitalidad del son jarocho, aunque con su propia estampa de combinar innovación con tradición.

El maestro de la guitarra de son, Ramón Gutiérrez, integrante del conjunto, viene de una familia de generaciones de músicos. Quienes jamás subieron a un escenario, ni tocaron por dinero, contó Gutiérrez.

Espíritu colectivo del son

En entrevista, destacó que el espíritu de comunidad que tiene el son jarocho, en el cual no hay espectadores, también lo tenían otros géneros latinoamericanos, como el punto cubano: todos participan, unos tocando, otros cantando, otros bailando, otros cocinando. Estos géneros partieron de un tronco común, español, árabe, y luego local, con los indígenas y los negros que llegaron al lugar.

La modernidad desplazó este tipo de fiestas colectivas. En las modernas se convive con una sola persona, no se puede hablar, por lo fuerte que está la música; a la gente le vale lo que haga la de al lado... El músico opinó que el son ha cambiado la dinámica en las fiestas y hoy hasta en las urbes; una fiesta de son jarocho es colectiva. Incluso cree que la gente se acerca como una resistencia, como buscando otra manera de convivir, y está relacionado con otros temas, económicos, políticos, ecológicos.

Gutiérrez contó que hoy a Son de Madera le interesa retomar viejas colecciones musicales. Criticó el afán de hacer fusiones por hacer fusiones: “Todo se mezcla, casi toda fusión es un refrito, es meter algo con pop o con rock... generalmente con música binaria”. El resultado es que termina homogeneizándose todo.

Son de Madera no sólo tiene buenos músicos, dijo Sheehy, también hay fuertes intelectuales, y miran hacia delante, así como hacia el pasado: miran hacia atrás para reunir los mejores recursos artísticos de la tradición del son jarocho, para mantenerlo sano y que en el futuro siga siendo parte de la vida mexicana.

Esto se refleja en el álbum, por ejemplo, en la incorporación del clavecín en un par de piezas. Su sonido barroco le habla a las raíces del jarocho, a la vez que le imprime nuevo color, estilo contemporáneo, contó Sheehy, quien desde hace cerca de 25 años conoce a Ramón Gutiérrez y a su hermano Gilberto (Mono Blanco).

Además de Gutiérrez, los integrantes base del grupo son la bailadora Rubí Oseguera (zapateado), Tereso Vega Hernández (jarana) y Juan Pérez (contrabajo). En el álbum hay destacados músicos invitados, cercanos al grupo (gente que admiramos): los contrabajistas Aarón Cruz y Aleph Castañeda, Rubén Vázquez Domínguez (arpa jarocha), Delio Morales (leona), Patricio Hidalgo (voz), Leonardo Rascón (armónica), Andrés Vega (guitarra de son) y Miguel Cicero (clavecín).

Son de Madera ha participado con artistas de distintos géneros, como Zach de la Rocha, en Los Ángeles, y el armonicista blusero Billy Branch, de Chicago. También ha sido invitado a festivales en varios países.

Son de mi tierra forma parte de la serie Tradiciones/Traditions (con dos Grammys y un Grammy Latino), así, en español e inglés, para dejar clara su dimensión bilingüe: El patrimonio latino es muy importante en el estadunidense, y el mexicano es, por mucho, el más presente e influyente. En particular, sobre Son de mi tierra, Sheehy expresó: esta música no sólo es parte del patrimonio mexicano, sino también del estadunidense, porque ha habido tanta conexión e influencia en el pasado, desde las grabaciones de son jarocho de los años 40 (del siglo pasado), de Los Costeños y Lino Chávez, y todos ellos.

En la página web de Folkways (www.folkways.si.edu/albumdetails.aspx?itemid=3224) se puede comprar el cd físico o bajarlo (además de que está en tiendas).

Asimismo, hay un video en el que los integrantes de Son de Madera platican y hacen música (acerca de la improvisación inherente al referido ritmo, dice Gutiérrez: Después de la melodía que introduce el son, no sabemos qué va a pasar). También se puede bajar el excelente librito del cd, que incluye un texto sobre el son jarocho y la agrupación y apuntes sobre cada pieza, en español e inglés. El sello apoya el trabajo de artistas tradicionales, y Sheehy concibe cada disco como una exhibición itinerante.

Al son jarocho le va muy bien

Hoy, el son jarocho es un importante movimiento musical en México y fuera de él, dijo Sheehy. Hay un entusiasmo creciente. No veo que amaine. En este momento, veo un futuro muy positivo para el son jarocho. Hay todas estas historias de que las tradiciones se están muriendo, pero al son jarocho le va muy bien, porque hay tanta gente que lo cuida.

Sheehy concluyó: Son de Madera es parte de una muy positiva tendencia de gente que lleva dignidad a su pasado y lo restaura para traerlo al futuro, muchas veces, como bandera musical de identidad.

Son de Madera se presentará el 6 de febrero, a las 19 horas, en el Teatro de la Ciudad (Donceles 36, Centro Histórico).

Tendrán como invitados a Delio Morales, Natalia Arroyo, Annahí Hernández, Aracely Galván, Alfredo Herrera, Dalmacio Cobos, Octavio Rebolledo, Juan Domingo Rogel, Miguel Cicero, Aleph Castañeda, Aarón Cruz, Salvador El Negro Ojeda, Hebe Rosell y Ernesto Aello (Nortec).