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Delegado del instituto niega que se favorezcan intereses de familiares del alcalde de Orizaba

Se demolió curato para facilitar la vialidad: INAH
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 21 de enero de 2010, p. 6

Jalapa, Ver., 20 de enero. A casi un mes de haber ordenado la demolición del curato en el templo de Santa Gertrudis, de Orizaba, el delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Fernando Pérez Vignola, afirmó que el proyecto no tiene el propósito de beneficiar a la familia del alcalde priísta Juan Manuel Diez Franco.

Sin embargo, reconoció que la eliminación se efectuó para facilitar el proyecto vial de Sur 43, para unir a dos avenidas y facilitar el flujo vehicular en la zona.

El templo de Santa Gertrudis, de estilo barroco churrigueresco que data del siglo XVIII, forma parte del catálogo de monumentos históricos de Veracruz y el pasado 23 de diciembre se iniciaron las obras de demolición de la casa cural, la cual, según Pérez Vignola, no forma parte de la arquitectura original, pues fue edificada en el siglo XX como parte de las ampliaciones hechas al inmueble.

El funcionario negó que con este proyecto se intente beneficiar al edil Diez Franco, por las versiones de que facilitaría el flujo vehicular hacia una zona comercial con intereses de familiares del funcionario municipal, aunque admitió que servirá para el proyecto vial de Sur 43, que unirá la avenida Sur 43 con la calle Oriente 6.

En un comunicado, el Centro INAH Veracruz informó que con la demolición del curato en Santa Gertrudis se “permitirá unificar las características morfológicas del conjunto religioso y la liberación de agregados a muros de la torre poniente del templo.

El actual curato construido y reconstruido en diferentes etapas y fechas del siglo XX, a consecuencia de tantas intervenciones y modificaciones, no presentaba, sobre todo al interior del inmueble, un estilo definido y homogéneo en su arquitectura, empobreciendo notoriamente la calidad e imagen del templo.

En el comunicado, también se informa que el ayuntamiento y la diócesis de Orizaba tramitaron conjuntamente la solicitud para que se autorizara la obra desde el 28 de octubre de 2009. En días pasados, el párroco del templo, Proceso Sebastián, denunció que la obra no fue apoyada por la comunidad eclesiástica y era rechazada por las autoridades diocesanas.