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Con las dos obras dentro de un solo programa, la CNO concluye la temporada 2009

Presentan innovadora producción de Cavalleria rusticana y Pagliacci

Anoche se realizó la primera de cuatro funciones en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris

 
Periódico La Jornada
Viernes 11 de diciembre de 2009, p. 6

Dos tandas por el mismo boleto: Cavalleria rusticana (Nobleza rústica) y Pagliacci (Payasos). Con la puesta en escena de ambos títulos en un mismo programa, la Compañía Nacional de Ópera (CNO) concluye su temporada 2009 luego de mantenerse errante durante todo este año, como de hecho continuará hasta septiembre de 2010, debido a las obras de rehabilitación del Palacio de Bellas Artes, su sede oficial.

El Teatro de la Ciudad Esperanza Iris es el escenario donde, a partir de anoche, se realizan las cuatro funciones de ese programa en el cual la compañía ofrece una nueva producción de ambas obras, y del que cabe destacar que los elencos son totalmente de procedencia nacional, en una mezcla de experiencia y juventud.

Sobre las tablas podrá apreciarse a cantantes consagrados como Alfredo Portilla, José Luis Duval, Juan Carlos Almaguer, Violeta Dávalos y Carla López Speziale compartiendo cartel con jóvenes talentos que empiezan a abrirse brecha, entre ellos Gerardo Reynoso y Ricardo López, ganadores, de forma respectiva, del Concurso de Canto Carlo Morelli en 2008 y 2009.

Mientras la parte concertadora de ambos títulos corresponde al italiano Marco Zambelli, la dirección escénica está a cargo de César Piña, quien también es responsable del vestuario.

La propuesta de Piña está apegada a los lineamientos tradicionales, en cuanto a ambientación y contexto histórico, porque en lo que representa el desarrollo dramático es notoria su apuesta por ahondar en las características sicológicas de los personajes principales.

Durante el ensayo general del programa, efectuado el martes, pudo apreciarse también la importancia que el joven director mexicano confiere a las atmósferas en estos montajes, todas ellas de gran dramatismo, que logra mediante el empleo de un excepcional juego de iluminación basado sobre todo en matices oscuros y contraluces.

También destaca el contrastante colorido del vestuario, particularmente atractivo en Pagliacci, obra que sobresale además por lo fastuoso y carnavalesco de la aparición en escena de acróbatas, zanqueros, equilibristas y títeres, además del empleo de un carromato que lo mismo se transforma en teatrino que en escenario donde actúan los payasos.

Otro aspecto a resaltar es la escenografía, la cual tiene como elemento común en Cavalleria rusticana y Pagliacci una extensa escalera que hace las veces de plaza pública, un templo religioso o la residencia de la mujer infiel.

Metáfora del verismo

En Cavalleria rusticana destaca el uso de paneles colgantes móviles que se transforman en iglesia, una residencia o las calles del pueblo. En Pagliacci, en tanto, el escenario queda casi al desnudo y los efectos ópticos se producen mediante cortinas traslúcidas de colores, así como en una especie de enredadera colgante

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Ensayo general de la Compañía Nacional de Ópera en el Teatro de la CiudadFoto Yazmín Ortega Cortés

Se trata de un concepto visual basado en la obra de (Giovanni Battista) Piranesi, pintor italiano del siglo XVIII, precisa Piña, quien destaca que si bien ambas óperas están inscritas dentro del verismo, el suyo es un planteamiento que, más que aludir al naturalismo o realismo como tal, busca ser una metáfora del verismo.

Según el director escénico, el hecho de que Cavalleria rusticana y Pagliacci se presenten en una misma función, como es ya casi una tradición en el mundo, se debe no sólo a su corta duración, apenas superior a una hora cada pieza, sino a que ambas ocurren en un pueblo que podría ser de cualquier parte del mundo y sus acciones se desarrollan en contextos religiosos: la primera, en día de Pascua, mientras la segunda en el día de ascensión de la Virgen.

De igual manera están hermanadas por las historias a las que hacen referencia, en las que aparecen la casada infiel, el duelo entre los amantes, la pasión, los celos, la venganza y la muerte.

La más reciente ocasión que estas obras fueron escenificadas de manera conjunta en el Palacio de Bellas Artes fue en 1993, en lo que terminó como una desafortunada experiencia para el fallecido y controvertido director escénico Juan José Gurrola, quien recibió incluso jitomatazos.

Fue el mismo artista quien acaso para sacarse esa espina volvió a montar en 2002 Cavalleria rusticana, si bien ésta compartió cartel con otro título, La noche de un neurasténico, de Nino Rota.

Un dato curioso es que para los autores de Cavalleria rusticana y Pagliacci, los italianos Ruggero Leoncavallo y Pietro Mascagni, de forma respectiva, las mismas representaron al mismo tiempo su bendición y su maldición, pues si bien alcanzaron con ellas rotundo éxito, fue una circunstancia que nunca más lograron repetir con otros trabajos.

Las funciones de este par de obras en el recinto de Dolores 36, Centro Histórico, comenzaron ayer y continuarán el domingo 13, martes 15 y jueves 17 de diciembre.

Participan la orquesta y el coro del Teatro de Bellas Artes, además del coro infantil Schola Cantorum de México.