Opinión
Ver día anteriorLunes 12 de octubre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Balance de la Jornada

El Tri, con un retroceso de dos ciclos mundialistas

Cuauhtémoc y 10 más

Foto
Los del Peñarol festejan la obtención de la Copa por los 80 años de la UNAMFoto Notimex
U

n retroceso de dos ciclos mundialistas. Eso es lo que tiene el futbol mexicano rumbo a Sudáfrica 2010. Sin duda es para alabar que Cuauhtémoc Blanco se mantenga en gran nivel a sus 36 años, pero es lamentable, por decir lo menos, que el Tri siga dependiendo casi exclusivamente del Temo a la hora de definir los partidos importantes.

Odiado con la playera del América, Blanco es el ídolo cuando se enfunda la camiseta nacional. ¿Qué haríamos sin Cuauhtémoc?, se preguntan algunos aficionados. Casi nada, sería la respuesta al observar la falta de variantes, la medianía, la incapacidad ofensiva del equipo cuando el jugador del Chicago Fire está lejos de la pelota.

A Blanco apenas se le empieza a reconocer como la gran figura del futbol mexicano en los años recientes. Lo era desde Francia 98, cuando anotó un gol de antología a Bélgica. Magia mexicana, leían los niños en los videojuegos futboleros y la anotación aventándose con las piernas por delante se repetía en pleno Mundial.

Luego de la artera agresión de Ansil Elcock, el Cuau se repuso, rescató del naufragio al Tri y casi en solitario logró la clasificación a Corea del Sur-Japón 2002.

Después llegó la etapa de Ricardo La Volpe, quien no tuvo reparos en borrarlo de Alemania 2006 cuando quizá vivía su mejor momento. Prefirió llevar a su yerno, Rafael Chiquis García, que al polémico pero talentoso Cuauhtémoc.

Con la era oscura de Sven-Goran Eriksson se dio su extraña despedida de la selección, en un suceso que suscitó especulaciones y se habló de indisciplina del jugador.

Entonces llegó Javier Aguirre y tuvo la virtud de poner al mundo en orden. Entre sus primeras decisiones estuvo convocar a Blanco y cepillar a los consentidos de La Volpe: Oswaldo Sánchez, Pável Pardo y Jared Borgetti. Tan sólo se mantuvo la indiscutible calidad de Rafael Márquez, quien sin embargo sigue quedando a deber cuando se trata de la selección nacional.

Dicen que la revancha es un plato que se come frío. Y Blanco ahora la disfruta, pero es para preocupar que esta selección pueda definirse como Cuauhtémoc y 10 más. El resto del equipo son jugadores regulares, que cumplen pero que no sacan las castañas del fuego ni siquiera en esta zona de la Concacaf.

Se festeja en desmesura una clasificación anunciada y obligada. Se entiende que las televisoras celebren el pase a Sudáfrica, que les redituará unos 40 millones de dólares, según cálculos comerciales, pero habría que recordar que se ganó uno de los tres y medio boletos disponibles ante rivales como Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Trinidad y Tobago... y dependiendo de un veterano, aunque se trate del ahora canonizado San Cuauhtémoc.

Es de destacar también la convocatoria y el gol de Francisco Palencia. Fue apenas un acto de reivindicación para tapar la injusticia que el propio Aguirre cometió contra el Niño en 2002. Paco estaba en el Español, venía del subcampeonato con Cruz Azul en la Libertadores y el técnico sólo le dio 21 minutos en toda la Copa del Mundo.

Aguirre favoreció entonces a Alberto García Aspe y le dio su partido de despedida, mientras Palencia se amarraba la playera al cuello. Quizá por eso gritó tanto su gol, bastante merecido por todo el pundonor que muestra en cada entrenamiento y partido... y porque debió gritarlo siete años antes.

Después de Italia 90, México irá a su quinto Mundial consecutivo a pesar de los federativos que se empeñan en complicar lo sencillo. Caminando, como dijo La Volpe, pero ya con el boleto habrá que correr para dar solidez a un equipo que sufrió en esta zona y que padecerá aún más ante rivales serios.