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El bronce es resultado de años de preparación y disciplina personal, dijo

Nadie debe colgarse de mi triunfo, advirtió el marchista Éder Sánchez
 
Periódico La Jornada
Jueves 20 de agosto de 2009, p. a13

Aunque Éder Sánchez dijo que su medalla de bronce en el Mundial de Berlín es un triunfo para la marcha mexicana, advirtió que nadie deberá colgarse el logro en específico, pues es resultado de años de preparación y disciplina personal.

Si hubieran visto en Alemania cómo todos los países respetan a México; ahora saben que es un rival fuerte y buscarán tener más trabajo con nosotros porque viene una generación más joven que está pisando fuerte los talones, afirmó ayer el andarín en el aeropuerto capitalino, en compañía de su padre y entrenador, Víctor Sánchez, procedentes de Alemania.

Luego de dos meses y medio en Australia y varios países de Europa, el marchista fue recibido por varios familiares. Algunas de sus tías maternas, hermanas de doña Graciela, le tenían preparada una cena ligera de tamales y atole, pues este fin de semana deberá retomar el entrenamiento rumbo a la final del Challenger de marcha, a realizarse en Rusia a mediados de septiembre.

Sánchez, integrante de una familia de destacados andarines, señaló que obtuvo el bronce en Berlín como resultado del trabajo que desarrolló con gran disciplina y sin ninguna distracción bajo la supervisión de su padre, que por momentos llegó a desesperar a ambos.

Pero valió la pena, dijo el mexiquense, quien llegó a la meta detrás del ruso Valery Borchin y el chino Hao Wang, a quien no consideró una sorpresa en la competencia; aparecía entre mis rivales a vencer; hay muchos países que se han superado y el asiático había terminado cuarto en Pekín 2008.

Éder, quien en la edición de Osaka 2007 fue tercero por la descalificación del español Paquillo Fernández –a quien luego le devolvieron la plata–, relató con emoción la lucha que entabló por el tercer lugar en Berlín con uno de sus mejores amigos, el colombiano Luis López, a quien se impuso en el final de la prueba, en la que esperaba que el ruso y el chino le bajaran un poco, pero ya no los pude alcanzar.

A preguntas expresas sobre qué dirigentes o técnicos pudieran ostentarse como parte del logro, comentó que ni Carlos Mercenario que andaba por allá lo hizo. Todos me dijeron que el triunfo era mío y si decido compartirlo es algo diferente, anotó el andarín, quien en todo momento reconoció la paciencia y la labor de su padre.