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Desde hace 10 años es anfitriona de la tienda-gourmet Los Peces

Cada viernes, Tere Rascón canta las dolorosas y las alegres, en la Roma
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Tal vez me tocaba estar de abuela en mi casa, pero estoy aquí, compartiendo sentimientos, dijo Tere Rascón en entrevistaFoto Arturo Cruz Bárcenas
 
Periódico La Jornada
Viernes 7 de agosto de 2009, p. a12

Hoy, como cada viernes desde hace poco más de un año, la sonorense Tere Rascón, estrenará una nueva canción del infinito repertorio de la música romántica, en su reunión de amigos y asiduos a la tienda-gourmet Los Peces, ubicada en la colonia Roma, donde el gusto es por lo mediterráneo.

Alza la copa e insta a los presentes: ¡Por la hoz y el martini!, y comienza a interpretar las piezas que los mexicanos se saben porque las han oído casi toda su vida, desde la radio de la abuela. Y más acá, las de Chente.

En ese negocio todos, por unos minutos, pueden darse el lujo de compartir las dolorosas o las alegres, cual serenata o gallo bajo la ventana. Eso, porque Tere Rascón canta por puro gusto y a fuerza de recuerdo.

Hasta se da el lujo de complacer a quienes le piden tal o cual. Ya sabe qué veneno hiere, pero mata. Una frase puede ser un aguijón directo al corazón.

Durante 10 años ha sido la encargada de administrar y ser anfitriona de Los Peces. No es cantante profesional, lo admite, sincera, pero no interpreta mal las rancheras. “En mi casa todos somos muy cantadores, pero a nadie se le había ocurrido armar un tinglado.

“A mí se me ocurrió y ya llevo un año aquí, cada viernes, a las nueve de la noche. Mi repertorio no es agresivo, ¿pero qué es eso? Uno va cantando lo que va sintiendo, lo que la vida te va enseñando. Y yo me considero una persona afortunada, con todo lo que implica. No guardo rencores, mucho menos contra los hombres: son la parte más maravillosa que existe.

Canto de despedida o de desamor, pero hasta ahí; mi repertorio va siendo, se va haciendo, con base en las vivencias, con el momento, con la gente que viene.

Uno que otro tango

La acompaña el guitarrista Jorge Nazer. Más algo de tecnología... y eso es todo. Lo demás está en la memoria y en el dial. “Siempre digo: llevamos este repertorio, pero... nada está escrito, porque a veces el público puede ser diferente, no acorde a unos temas. Si hay parejas, va lo romántico, pero no exclusivamente, porque los humanos somos complejos.

Algo que no falla son las rancheras de José Alfredo o de Tomás Méndez. Las de tango y un poco de todo lo demás. No canto jazz ni blues, porque no lo sé hacer. Vocalizo, porque cada vez trato de hacerlo mejor.

Hace un año, reconoce, no se oía mal, pero me faltaba y me falta. Esto de cantar me ha dado un segundo y tercer aires. Cada semana aprendo unas dos canciones y aquí las estreno. A estas alturas tal vez me tocaba estar de abuela en mi casa, pero estoy aquí, compartiendo sentimientos con la gente.

Tere Rascón vivía en Ciudad Juárez, Chihuahua. De allá llegó a trabajar al Distrio Federal, en 1998. Soy librepensadora, incluyente; este es el bar de la hoz y el martini. Si antes no cantaba es porque no era el momento ideal.

A final de cuentas, para verla en Los Peces (Jalapa 237-1, colonia Roma Sur; teléfonos 8596-9004 y 5584-4144), cada viernes, a partir de las nueve y media de la noche, no se paga cóver.