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Es sordomudo y lo mantienen recluido sin tratamiento médico

Alejandro: una vida entre cadenas, silencio y olvido
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Alejandro vive desde hace seis años encadenado en un cobertizo de madera en el municipio de Jalpan de Serra, en la Sierra Gorda de Querétaro. Es sordomudo y padece episodios de desorientación que lo tornan agresivo. Su hermana, quien quedó a cargo de él desde hace 18 años, dice que sólo puede atenderlo por las tardes, ya que trabaja de las cinco de la madrugada a las cinco de la tarde. Algunos vecinos le llevan de vez en cuando agua y algunos alimentos. No recibe tratamiento médicoFoto Demián Chávez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 30 de julio de 2009, p. 29

Jalpan de Serra, Qro., 29 de julio. Desde hace seis años, Alejandro, quien tiene 28, vive encandenado por ser sordomudo y tener episodios de agresividad. Su hogar es un cobertizo de piso de tierra construido con láminas, madera y cobijas. Martha, su hermana, dice que no puede cuidarlo, ya que trabaja todo el día.

Cuando Alejandro nació, su abuela y su madre solicitaron apoyo a las autoridades municipales de Jalpan de Serra para brindarle atención adecuada. Ambas mujeres ya murieron y nunca fueron escuchadas. Hoy Martha vive el mismo problema.

Rodeado de costales que contienen botellas de plástico, Alejandro duerme en una colchoneta colocada sobre una vieja armazón que está a punto de romperse. Para entretenerse juega con botellas o se asoma entre los tablones para observar quién pasa.

Martha dijo que decidió encadenarlo porque no puede controlarlo cuando se porta agresivo y para protegerlo, pues ha sido objeto de burlas, insultos y un intento de violación.

Relató que su hermano nunca fue a la escuela por falta de recursos económicos, pero se le dio atención médica para controlar los nervios; sin embargo, dijo, con el tratamiento agarraba más fuerzas y ya no podía con él, por lo que dejó de darle las medicinas.

A un costado del cobertizo de Alejandro está una choza donde habita Martha con sus dos hijos; uno de 14 años y otro de seis meses. Todos viven al lado de un arroyo, en un predio irregular sin servicios básicos.

Martha es encargada de la cocina de un restaurante en la cabecera municipal de Jalpan de Serra, donde trabaja de cinco de la madrugada a cinco de la tarde y recibe un salario semanal de 600 pesos, dinero insuficiente para dar tratamiento a Alejandro y para mantener a los dos menores.

Narró que su madre se instaló hace más de 25 años en el predio, cercano a la carretera federal Jalpan-Río Verde, donde se ubica el puente que cruza el arroyo Los Aguacates,

Sin embargo, la mujer falleció hace 18 años y Marta se quedó a cargo de Alejandro y de su abuela, quien le ayudaba a cuidar a su hermano cuando ella se iba a trabajar, pero hace ocho años la anciana también murió.

No hay lugar para él

Contó que decidió encadenar a Alejandro porque reacciona con violencia cuando lo molestan. En una ocasión arrojó piedras a un automóvil y ella tuvo que pagar más de 2 mil pesos.

Agregó que en una ocasión su hermano estuvo a punto de ser violado por un sujeto que entró a la vivienda. Al percatarse de la situación, su hijo de 14 años corrió a avisarle. Al llegar a la choza, Martha encontró a un hombre desnudo que ya le había quitado la ropa a Alejandro. El sujeto fue detenido y está encarcelado.

Algunas noches o de madrugada Alejandro salía de la vivienda y era difícil hallarlo. “Los chamacos lo molestaban. Le daban botellas con pipí porque él quería agua. Él se enojaba y lanzaba piedras. De hecho, lo encerraron dos veces en la comandancia”, relató.

Yo no puedo tenerlo con éstos (sus dos hijos). Cuando se enoja es de temer. Tengo miedo de que me vaya a dar un mal golpe. Les pregunté (a las autoridades) si había un lugar donde lo tuvieran seguro, que lo estuvieran viendo. No le hacía que me lo quitaran; yo iría cada mes a verlo. Me dijeron que no había lugar para él.

Recordó que su madre y su abuela pidieron reiteradamente apoyo a las autoridades, pero nadie les hizo caso. Cuando ella se quedó al cuidado de su hermano nuevamente recurrió a los funcionarios. La petición ha sido la misma durante dos trienios: el del priísta Leodegario Ríos Esquivel (2003-2006), quien ahora es diputado local, y el del panista Edgardo Rocha Pedraza (2006-2009).

No es por gusto que lo mantenga encadenado del pie derecho. Lo único que pido a las autoridades es que me hagan un cuartito para ya no amarrarlo.

El director del DIF en Jalpan de Serra, Miguel Torres, indicó que conoce del caso desde 2006 y le ha dado seguimiento.

Señaló que, con apoyo de Protección Civil, trasladaron a Alejandro al Centro Estatal de Salud Mental (Cecosam), donde los médicos diagnosticaron que tiene traumatismo por el tiempo que ha estado enclaustrado y le prescribieron medicamentos, pero no ha concluido el tratamiento porque Martha Vargas dejó de venir a recogerlos.