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El artista utiliza software, fotografía y aerógrafo para su obra

Monterrey: aloja el Marco la muestra Víctor Rodríguez. Pintura 1997-2009
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 19 de julio de 2009, p. 4

Monterrey, 16 de julio. El Museo de Arte Contemporáneo (Marco), presentará desde este viernes y hasta noviembre próximo, la exposición Víctor Rodríguez. Pintura 1997-2009, del artista mexicano radicado en Nueva York, quien según el curador Jorge Contreras, conjuga en su trabajo hiperrealista una compleja relación de tensión y armonía entre fotografía y pintura, arte y tecnología.

“Para crear su obra mayormente fotoderivada, hace uso de softwares de edición fotográfica, así como del aerógrafo, para dar ese acabado que parece imitar a la fotografía”, dice Contreras.

Sin embargo, para Rodríguez, la relación de la pintura con la fotografía no debe ser mal vista, pues el arte pictórico siempre se ha nutrido de las cosas que surgen en otras artes. Agregó que durante los pasados 12 años se ha dado un cambio muy grande en la forma como se toma la fotografía, por la transición de lo análogo a lo digital. Antes no teníamos la facilidad de las imágenes en Internet; el mundo ha cambiado mucho, y la pintura se nutre de eso.

El photoshop, por ejemplo, dijo, es una herramienta que le ha facilitado mucho su trabajo, y que no pudo utilizar cuando hizo sus primeros cuadros, porque no existía.

El artista destacó que casi toda su carrera en México la ha realizado en Monterrey, pues cuando vivía en el Distrito Federal, no tuvo apoyo de ninguna galería, y sus primeras exposiciones importantes –en 1992, 1994, 1996– fueron en la Bienal de Monterrey.

Sobre Nueva York afirma que se trata de un escenario de mucha más competencia, donde es más complicado sostener una carrera; nos fuimos tan jóvenes que no teníamos ni idea de lo que estábamos haciendo.

Agregó que nunca ha puesto mucha atención a los cuestionamientos hacia su obra, como cuando obtuvo en 1996 un premio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y hubo quienes señalaron que su pintura no era mexicana, ni siquiera latinoamericana, porque tenía influencia de los gringos, a lo cual responde que el mundo no tiene fronteras; prueba de ello es que todo mundo ve la misma película a un tiempo, dice.

Asimismo, señala que de pronto aparecen la Familia Burrón, de Gabriel Vargas, o los monos de Abel Quezada, en sus cuadros no es por querer dar a sus obras una identidad mexicana, sino porque esos caricaturistas le gustan de manera honesta, y cuando él toma sus decisiones artísticas, sólo busca complacerse a sí mismo.

Divorciado desde hace cinco años de su esposa Mayté, quien fue la modelo en muchas de sus obras, reconoce que después de casi 20 de colaboración su imagen se desdobla en la persona real y el personaje creado, y como nunca fue mi idea hacer retratos, cada vez que haya una idea que merezca la pena concretarse, voy a utilizar su imagen, no me voy a autocensurar como artista, concluyó.