Opinión
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Astillero

Tuta-Marcola

Parlamentar en la cumbre

Caminos de Michoacán

Foto
HOMENAJE LUCTUOSO. La Policía Federal rindió un homenaje en la ciudad de México a los 12 policías cuyos cuerpos fueron hallados el pasado lunes en el municipio de La Huacana, Michoacán, tras haber sido ejecutados por la organización criminal La FamiliaFoto La Jornada
E

l coronel (Felipe) ya tiene con quién dialogar. Don Servando (Gómez Martínez, de apellidos; La Tuta, de apodo) se ha hecho entrevistar en un programa de televisión de Morelia para decirle al mínimo gobierno que está dispuesto a negociar. Jefe operativo del Partido de la Familia, plantea un pacto nacional para frenar la violencia hoy desbordada en Michoacán y, en su improvisada exposición de motivos, ha señalado el carácter supuestamente heroico, casi de resistencia popular obligada, que les ha hecho defender a su entidad de los ataques brutales de los tamaulipecos, así sea mediante el mal comprendido sistema sustituto de recaudación de impuestos a través de cuotas a la gente productiva para sostener el ejército de protección regional y ha denunciado los errores del calderonismo, particularmente los excesos y la condición facciosa de Genaro García Luna, siempre en defensa de los Zetas (esto, según el análisis de Don Servando, como con respeto le llamó el entrevistador, quien a su vez le soltó un par de veces la paternal clasificación de muchacho a ese periodista que, como la gran mayoría de quienes allá trabajan, saben que tienen que atender a esos hombres de poder real que, por ejemplo, ya antes han hecho publicar en planas de diarios locales su peculiar ideario).

La aparición del plenipotenciario Tuta (que la administración federal pretende calificar de apócrifa, como si en Morelia algún medio se pudiera atrever a desoír una instrucción de la Familia o prestarse a jugarretas de suplantación) hace recordar lo sucedido con la presunta entrevista realizada en Brasil, y ampliamente difundida en internet, a quien así se erigiría como supuesto ideólogo del narcotráfico de aquel país, Marcos Camacho (no es una combinación fantasiosa relacionada con la tragicomedia política mexicana), apodado Marcola, que dirigía el Primer Comando de la Capital (PCC) y que haría ver el surgimiento del poder popular del narco como una revancha histórica, una apropiación fogosa de lo que les ha sido arrebatado a quienes no tienen otro camino que los cárteles para hacerse de riqueza, fuerza y privilegios, así sea fugazmente.

Tuta-Marcola propone al michoacano (jaqueado por tantos lados) que entienda que la tal guerra contra el narcotráfico ha sido facciosa, cargada a un solo lado, y que ellos, los delincuentes confesos, no tienen objeción en que se les persiga y enfrente con las armas del Estado en la mano, pero sin meterse con las familias ni personas inocentes. La bronca no es con el ocupante de Los Pinos ni con los militares y marinos, sino con los policías federales y sus mandos. Ya son muchas las voces que piden enterrar la demencial estrategia actual de guerra contra el narcotráfico. El nuevo poder priísta, financiado por fuentes económicas oscuras, busca quitar presión al máximo negocio nacional de exportación. Ya nomás falta fijar fecha y lugar para ese encuentro en la cumbre entre Don Servando y el licenciado Felipe.

Astillas

Continúan llegando a esta fiscalía especializada en astilladas denuncias electorales los reportes de las andanzas fraudulentas del priísmo, mediante tarjetas de 200 pesos canjeables en supermercados y mecanismos más o menos tradicionales de compra del voto. Pero también destaca la novedad de la temporada: el estilo empresarial multinivel o de pirámide, que va premiando a los mapaches en orden ascendente conforme a metas o logros, de tal manera que entre más votos consigan los subordinados más dinero irá ganando, proporcionalmente, el organizador o promotor... Un mexicano residente en Canadá escribe: en épocas de crisis económicas, los poderosos como el Canadá tienden a cerrarse y replegarse, con leyes estúpidas de inmigración y proteccionismo, por ejemplo; también hay un peligroso aumento del racismo en contra de las minorías visibles (los latinos, en Norteamérica), como en los treintas de la Alemania nacionalista; y surgen gobiernos de extrema derecha religiosa, como es hoy el gobierno de Canadá. Pero, lo peor de todo, es la falta de respuesta de las autoridades diplomáticas mexicanas, calladistas y agachonas con los poderosos. Es verdad... hay muchos que hacen trampa, sobre todo los pirrurris, para entrar a este infierno invernal, pero no es suficiente motivo para imponer visas arbitrarias e injustas a todos los demás... Otro paisano, especializado en ciencias sociales, que vive en aquellas tierras, comentó: Canadá tiene motivos para protegerse del abuso en las solicitudes de refugio político. Con un desparpajo absoluto, han llegado hasta acá algunas personas que alegan riesgos de represión porque, dicen, un funcionario municipal de cuarto nivel les dijo alguna frase que consideran amenazante o porque según su criterio los podrían matar. Con una normatividad diseñada para dar pronto abrigo a verdaderos perseguidos políticos, Canadá se fue llenando de mexicanos en busca de simplificado acomodo económico y, en ese proceso, han pagado justos por pecadores, pues quienes de verdad son amenazados y hostigados ahora tendrán cerrada o más difícil de abrir la puerta protectora de acá... Por cierto, Ricardo Monreal aseguró ayer que el calderonismo ya sabía de la decisión canadiense, pero que no quiso hacerla pública antes de las elecciones del pasado 5... Y, ya que se habla de temas internacionales, el licenciado Calderón y la canciller Es-penosa no han asumido una posición de defensa de los intereses nacionales en los casos de Lucía Morett y Alejandro Ordaz, quienes enfrentan, respectivamente, una solicitud de presentación en otro país y una sentencia polémica. Ni siquiera porque Nicolas Sarkozy dijo meses atrás que su obligación era defender a todos los franceses, hubiesen hecho lo que fuera... Y, mientras el calderonato ofrece quince mil pesos a quienes cambien de viejo (automóvil), ¡hasta mañana, con Cesarín Nava en camino de ser felipescamente perdonado por sus exabruptos contra el difunto Mouriño, lo que le valió la expulsión del paraíso íntimo de Los Pinos, para ahora encargarse de la paraestatal de graves números rojos llamada PAN!