Sociedad y Justicia
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Conservan 900 hectáreas de bosque que permiten recarga acuífera

Desarrollan comuneros exitoso modelo de silvicultura en Puebla

Pocos conocen el sufrimiento que implica cuidar estos recursos, dicen

Enviada
Periódico La Jornada
Miércoles 27 de mayo de 2009, p. 43

Tlahuapan, Pue., 26 de mayo. Como una isla en medio de campos agropecuarios, áreas industriales y zonas habitacionales, los 130 comuneros de San Juan Cuauhtémoc conservan 900 hectáreas de bosques de pino y oyamel que permiten la recarga de agua para la región y el valle de México.

Ubicada a un lado del parque nacional Izta-Popo, cuyos volcanes han reducido sus glaciares en años recientes, la comunidad está en espera de que la industria automovilística y refresquera, que se beneficia del agua, se alíe en la protección de este sitio, que enfrenta como principal problema los incendios forestales.

Miguel Juárez Hernández, presidente del comisariado de bienes comunales, dijo que fuera de este sitio se desconoce cuánto sufre la gente por conservar el agua y el bosque; hay personas, como los industriales, que no se dan cuenta de que dañan el medio ambiente. Durante un recorrido, precisó que las compañías que ocupan el agua, los escurrimientos que producen estos bosques, no aprecian el trabajo que hacemos los comuneros para el cuidado de la vegetación.

En esta zona se han invertido 6 millones de pesos a partir de 2001 en diversos programas de desarrollo forestal. Actualmente hay 758 hectáreas bajo aprovechamiento forestal, las cuales producen 3 mil 500 metros cúbicos de madera en rollo, que se vende en el mercado local.

En total, el ejido posee mil 38 hectáreas, de las cuales se destinan alrededor de 200 exclusivamente para conservación; es decir, en ellas no se hace ningún aprovechamiento, explicó Juárez Hernández. Asentó que en años recientes las lluvias han disminuido y que los glaciares están desapareciendo.

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Cultivo de truchas en San Juan CuauhtémocFoto María Meléndrez Parada

La comunidad abrió hace unos meses el restaurante Titanic, a un lado de las piletas donde se cultivan las truchas, de las cuales se producen alrededor de 10 mil al año. A unos cien metros de allí, se encuentran dos cabañas que fueron inauguradas en las pasadas vacaciones de Semana Santa y que rentan por 600 pesos diarios.

Con los ingresos que obtiene por el centro de ecoturismo, los pagos de empleo temporal, por trabajos de abrir brechas cortafuego, cercas y podas, la comunidad se sostiene a lo largo del año. También están los que migran, porque tienen otras ambiciones, señalaron comuneros.

Por su parte, el comisario de bienes ejidales, Fidel García, explicó que desde hace dos años abrieron una embotelladora de agua y buscan colocarse con ella entre las marcas más consumidas del país; nadie lo puede creer, pero todavía hay agua de manantial. Con el nombre Real de San Juan, diariamente producen alrededor de cien garrafones.

Manuel Herrera, gerente estatal de la Comisión Nacional Forestal, explicó que esta área forestal es recarga de agua para Puebla y el valle de México, y la comunidad durante 10 años ha trabajado en el desarrollo y el aprovechamiento de los recursos forestales.

Consideró que éste es un modelo de silvicultura sostenible que permite el fomento, la protección y la conservación de los bosques del Izta-Popo y que puede reproducirse en otras áreas para garantizar la recuperación de los servicios ambientales que provee el parque nacional. Dijo que este año la temporada de incendios fue más severa, ya que se presentaron 503 siniestros, mientras el año pasado hubo 350.